Muy buenas tardes, a todas y a todos ustedes.

Señor Gobernador del Estado de Aguascalientes, muchas gracias por su hospitalidad.

Muy distinguidos señores Gobernadores de las distintas entidades del país.

Señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Señores integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Muy distinguidos Legisladores Federales.

Senadoras y Senadores de la República.

Diputadas y Diputados Federales, estatales.

Muy distinguidos representantes de la sociedad de Aguascalientes que están presentes en este Acto Conmemorativo de la Celebración en Aguascalientes, hace 100 años.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Hoy, celebramos el Centenario de la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes de 1914, el primer intento por diseñar un nuevo orden institucional a partir de la Revolución triunfante.

Su objetivo era discutir las reformas sociales, económicas y políticas que requería el México de aquel entonces, así como elegir un Gobierno que representara a las distintas corrientes revolucionarias.

A la caída del régimen usurpador de Victoriano Huerta, la Convención Revolucionaria fue convocada por el primer Jefe del Ejército Constitucionalista, don Venustiano Carranza y comenzó sus deliberaciones en la Ciudad de México.

Sin embargo, a fin de que estuvieran presentes todas las fuerzas revolucionarias, se decidió trasladarla a esta importante ciudad, que hoy nos recibe.

El 10 de octubre de 1914, en este mismo lugar, el Teatro Morelos, comenzó el debate de los Generales y líderes revolucionarios.

Aquí se reunieron los representantes de la División del Norte, de Francisco Villa; del Ejército del Noroeste, de Álvaro Obregón, y del Ejército del Noreste, de Pablo González.

Posteriormente, también se incorporarían los ideólogos del Ejército Libertador del Sur, liderado por Emiliano Zapata, quienes propusieron y consiguieron que la Convención adoptara el Plan de Ayala.

Reunidos todos, la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes fue el primer acto deliberativo para forjar el nuevo modelo de Nación que culminó en la Constitución de 1917.

Ayer como hoy, la paz, la justicia, la libertad y el ejercicio pleno de los derechos, constituyen principios y prioridades de las instituciones mexicanas.

El avance social en estos 100 años y el desarrollo de nuestra Nación son, sin duda, evidentes. Pero también es cierto que la construcción y el perfeccionamiento de las instituciones son una labor permanente.

Ante nuevas realidades y cambiantes desafíos se requieren también innovadoras y más efectivas respuestas institucionales.

Hoy es claro que debemos seguir fortaleciendo a las instituciones de todos los órdenes de Gobierno.

Esto es especialmente necesario en aquellas zonas en las que por diversas circunstancias han sido rebasadas las autoridades locales.

Es una responsabilidad compartida e irrenunciable de todas las autoridades, hacer que la seguridad y la justicia, que el respeto a los derechos humanos y la aplicación de la ley, sean una realidad cotidiana en todo el territorio nacional.

Lograr un México en paz es una meta compartida, es una causa común, que nos convoca y nos compromete a todos.

Para alcanzar el México en paz que exige la sociedad, los distintos órdenes de Gobierno deben cumplir con la parte que les compete.

Una auténtica y efectiva corresponsabilidad, requiere que cada orden de Gobierno asuma cabalmente sus respectivas competencias constitucionales.

La mejor forma de garantizar la paz, la tranquilidad y la seguridad de los mexicanos, es con la participación firme y decidida de todas y cada una de sus autoridades.

Señoras y señores:

Hace 100 años, mexicanos de distintas regiones y de diversa ideología, se reunieron en este mismo teatro para construir un mejor país. Estaban decididos a privilegiar las coincidencias y estaban determinados a iniciar una nueva etapa de unidad nacional.

A un siglo de distancia, nos reunimos en este recinto con el mismo propósito y con la misma disposición constructiva.

Sin embargo, a diferencia de 1914, hoy contamos con una gran fortaleza que entonces no se tenía. Me refiero a tener una Constitución que nos permite dar dirección y cauce a la suma de esfuerzos dentro de la pluralidad.

La Carta Magna establece los objetivos a alcanzar y nos brinda los instrumentos democráticos e institucionales para conseguirlos.

Unidos por nuestra historia y orgullo nacional, comprometidos con la ciudadanía, salgamos de este recinto con la firme determinación de trabajar juntos por México y por el bienestar de todos los mexicanos.

Muchas gracias.