Por Enrique Peña Nieto

En uso de las facultades que me otorga la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, este día promulgué las leyes secundarias de la Reforma Energética. Esta nueva legislación representa un cambio histórico que acelerará el crecimiento económico y el desarrollo de México, durante los próximos años.

Concluido el proceso legislativo, hoy reafirmamos que la Reforma Energética preserva y asegura la propiedad de la Nación sobre: PEMEX, CFE, los hidrocarburos en el subsuelo y la renta petrolera. Además, la Reforma Energética abre la puerta a las inversiones privadas y a la tecnología de punta; lo que permitirá incrementar la producción de energéticos, de forma transparente, eficiente, competitiva y sustentable.

Lo más importante es que esta transformación se traducirá en beneficios concretos para todas las familias. Al haber más gas y a menor costo ─para generar electricidad─, así como una mayor competencia en el sector eléctrico, gradualmente disminuirán los precios de la luz y el gas que pagan los hogares del país.

La Reforma Energética también es una reforma verde. Promueve el uso de combustibles más limpios, como el gas, que es 70% menos contaminante que el combustóleo; así como la generación de energía a partir de fuentes renovables, como el sol, el viento o la geotermia.

Con la promulgación de las leyes secundarias de la Reforma Energética, este día culmina la fase legislativa del importante ciclo reformador que iniciamos el 2 de diciembre de 2012. Gracias a la unidad de propósitos, en meses superamos décadas de inmovilidad. Se han derribado barreras que impedían a México crecer de manera acelerada y sostenida.

Los cimientos están puestos. Aprovechemos esta nueva e histórica plataforma, para seguir construyendo, entre todos, un Nuevo México.