Por Enrique Peña Nieto

Hoy regresé a las oficinas centrales de PEMEX después de la tragedia ocurrida el pasado 31 de enero; como Presidente de la República, padre de familia y ciudadano, rendí un sincero homenaje a los mexicanos que lamentablemente fallecieron.

Las víctimas de esta tragedia eran esposas, esposos, madres, padres, hijos, hermanos, amigos. A los familiares y seres queridos de ellos les deseo sinceramente que encuentren fortaleza y consuelo.

La labor de los rescatistas fue determinante; su intervención oportuna salvó decenas de vidas. En nombre de México, agradezco a voluntarios, bomberos, soldados, marinos, policías, médicos, enfermeras y los propios trabajadores de PEMEX que sin importar el riesgo tendieron su mano solidaria a quienes necesitaban su apoyo.

Refrendo mi compromiso de garantizar la mejor atención médica a quienes continúan hospitalizados así como de agotar las investigaciones e informar a la ciudadanía de manera transparente y oportuna.

La mejor manera de honrar la memoria de quienes perdieron la vida, es trabajar juntos para construir un mejor país.