El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, realizó la toma de Protesta de Bandera del Servicio Militar Nacional Clase 1997, anticipados, remisos y mujeres voluntarias, en el  Heroico Colegio Militar.

El 5 de mayo de 1862, hace 154 años, el Ejército de Oriente, comandado por el joven General Ignacio Zaragoza, derrotó a la fuerza invasora de Napoleón III. Un grupo de patriotas, integrado por efectivos militares y ciudadanos voluntarios, enfrentó y superó a la milicia mejor preparada y equipada de aquella época.

"En nuestra historia, hay proezas que enaltecen el orgullo de ser mexicanos; hechos de valor que fortalecen nuestra unidad como nación. De esa trascendencia, es la Batalla de Puebla.

A más de siglo y medio de distancia, esta gloriosa hazaña sigue siendo motivo de identidad para los mexicanos. Es una conmemoración que nos hermana dentro y fuera del territorio nacional.”

En naciones como Estados Unidos y Canadá, se realizan actividades que reúnen a miles de personas, para celebrar esta fecha emblemática. Las comunidades de mexicanos en el exterior, festejan el orgullo de ser mexicanos; el orgullo por su historia y por sus raíces.

Así como en la Batalla de Puebla, miles de mexicanos acudieron al llamado de la Patria; en el presente, prácticamente 450 mil jóvenes están listos para servir a su nación.

“Servir a México desde las filas del Ejército, la Armada o la Fuerza Aérea constituye un gran privilegio y también una enorme responsabilidad. Portar el uniforme de la Patria conlleva el imperativo moral de mantener una conducta intachable; implica el deber de conducirse con total apego a la ley, y trae consigo la obligación de actuar con absoluto respeto a los derechos humanos”.

El Primer Mandatario destacó lo que el país espera de las Fuerzas Armadas:

- Que el enorme potencial de este ejército de jóvenes, impulse el desarrollo nacional en diversos frentes.

- Que su conciencia social, su talento y su energía, se pongan al servicio de las mejores causas de nuestra sociedad.

- Que actúen siempre con apego a los más elevados valores cívicos y, sobre todo, que asuman el papel protagónico que les corresponde a los jóvenes, en la transformación de México.

"Al hacerlo, contribuirán a edificar un México más justo, incluyente y próspero; a construir un México en Paz, donde impere el orden, la justicia y la legalidad.