Por: Enrique Peña Nieto

El rostro del México del Siglo XXI son los jóvenes. En cada joven mexicano, hay una historia personal de dedicación, de esfuerzo y de lucha diaria. A los jóvenes les distingue su pluralidad, su apertura al mundo y su innegable compromiso con México.

Cada joven mexicano es una persona única que define su propio camino. Son auténticos, son individuos libres, que tienen múltiples pertenencias y estrechos lazos con sus amigos, su familia, su país y nuestro planeta.

Por ello, como Presidente de la República, fue un alto honor reunirme con jóvenes en la entrega del “Premio Nacional de la Juventud 2013”. Los jóvenes galardonados representan a un país que tiene uno de sus más valiosos tesoros  en la diversidad, talento y energía de su juventud.

El Gobierno de la República reconoce en los jóvenes a grandes aliados, para romper moldes y estereotipos, y así transformar juntos a México. En cada joven, hay un agente de cambio, listo para hacer de México un mejor país.

Por ello, el Programa Nacional de Juventud impulsará políticas transversales en salud, educación, cultura, esparcimiento, empleo y participación social. Se trata de que los jóvenes estén en el centro de las políticas públicas, como actores estratégicos del desarrollo nacional para los próximos años.

Bajo esta convicción, el Estado mexicano seguirá al servicio de los jóvenes y de la sociedad.