Por Enrique Peña Nieto 

En democracia, es natural que existan diferentes opiniones. Nuestra normalidad democrática permite la posibilidad de disentir, pero también de dialogar y asumir compromisos en favor del país.

Un instrumento como el Pacto por México, no está exento de las eventuales tensiones y diferencias coyunturales, propias de la política. Corresponde a todos los actores seguir trabajando por las reformas que requiere el país.

Por estas razones y en aras de contribuir a que los mecanismos de negociación del Pacto por México retomen el desarrollo de los acuerdos suscritos, he decidido dar un espacio al diálogo y presentar, en los próximos días, la Reforma Financiera anunciada para hoy.

Es de elemental civilidad política, esperar este tiempo, toda vez que esta reforma emana de dos de los compromisos asumidos en el propio Pacto por México. Se trata de una reforma esencial que fomentará que los bancos presten más y a menores tasas. De aprobarse, contribuirá decisivamente a democratizar la productividad y elevar los ingresos familiares.

El Gobierno de la República contribuirá activamente para que prevalezcan las condiciones de diálogo y acuerdo, que juntos hemos alcanzado en los últimos meses.