La base para transformar a México, es la educación. Una sociedad bien preparada, es una sociedad más libre, consciente y productiva, que asume la conducción de su propio destino.

Esta mañana, desde la Residencia de Los Pinos, felicité en su día a quienes tienen en sus manos la noble responsabilidad de educar a nuestros niños y jóvenes. Las maestras y los maestros de México tienen todo nuestro respeto, admiración y afecto.

Por ello, por primera vez la educación de calidad es una meta nacional explícita; tan importante como superar la pobreza, como crecer de manera acelerada y sostenida, o como alcanzar un México en paz.

Para avanzar en esa dirección, en el marco del Pacto por México, se propuso la Reforma Educativa, la cual fue posible aprobar con el apoyo de las principales fuerzas políticas, de legisladores y ciudadanos.

Esta Reforma fortalece la educación pública, ya que se reafirma el carácter obligatorio, laico y gratuito de la educación que imparte el Estado.

Que nadie pretenda confundir a la sociedad: la educación no se privatiza ni se concesiona. La educación es, y seguirá siendo, una función pública e irrenunciable del Estado Mexicano.

Maestros de México: su país los necesita; la educación de calidad no puede seguir siendo privilegio de unos cuantos; debe ser un derecho del que gocen todos nuestros niños y jóvenes. ¡Muchas felicidades!