Muy estimados mexicanos:

Este día comienza la segunda mitad de mi administración, al frente del Gobierno de la República.

En esta fecha, me dirijo a todas y todos los mexicanos, para darles las gracias.

Gracias por su apoyo, gracias por su respaldo a las instituciones, gracias también por su crítica, que nos hace trabajar más duro y, sobre todo, gracias por su esfuerzo diario en favor de México.

Agradezco igualmente, a mis compañeras y compañeros de trabajo; quienes diariamente sirven a la sociedad a la que nos debemos.

En estos tres años, hemos enfrentado momentos adversos y circunstancias exigentes: desde huracanes y otros fenómenos naturales, hasta un entorno internacional complejo, inestable y de bajo crecimiento económico.

Y por supuesto, el reto que significa combatir a las organizaciones criminales, las desigualdades y la pobreza.

Con responsabilidad y unidad, los mexicanos hemos salido adelante.

Frente a cada una de estas situaciones, como Presidente, me ha correspondido tomar decisiones, varias de ellas, difíciles.

Algunas han sido controvertidas, otras tal vez, insuficientes, pero siempre –y lo puedo decir con plena convicción– siempre he buscado lo mejor para las familias del país.

Todas, todas las determinaciones que asumo como Presidente de la República, tienen el único propósito de servir a México y a los mexicanos.

En los próximos tres años seguiremos trabajando para que las reformas se traduzcan en beneficios; para que los proyectos se conviertan en grandes obras de infraestructura; y para que las políticas del gobierno generen mejoras.

En pocas palabras, seguiremos avanzando –con ánimo y energía–, para construir la nueva realidad que México reclama.

Tenemos mucho a nuestro favor: somos un país rico en recursos naturales y con una cultura milenaria. Tenemos una posición geográfica estratégica; una democracia que funciona; una economía estable, abierta y cada vez más competitiva.

Y sobre todas las cosas, tenemos una población creativa, talentosa, esforzada y trabajadora.

Como país, nos espera un futuro alentador. Tenemos que creer en él y actuar con decisión.

Es un hecho que la economía mundial habrá de mejorar, y cuando llegue ese momento, México será de las naciones con condiciones óptimas y mayores fortalezas, para aprovecharlo y avanzar con mayor velocidad.

Hoy hay menos violencia en el país; tenemos una economía estable, con la menor inflación de la historia, un mercado interno más dinámico y el mayor crecimiento del empleo formal, del que se tenga registro.

Hoy México se transforma; México evoluciona y, en los siguientes años, México será ejemplo de cómo a las adversidades se les enfrenta y se les vence.

Como Presidente de la República, he tenido la gran oportunidad de recorrer el país y ser testigo del deseo de los mexicanos de superarse y salir delante.

Lo he visto, en las sonrisas de nuestros niños y jóvenes; en el rostro de las madres de familia y en la mirada decidida de los trabajadores.

Todos saben que pueden salir adelante; tienen ganas de hacerlo y están trabajando para lograrlo.

En la sociedad mexicana, está vivo el anhelo y la capacidad para triunfar.

Somos un pueblo unido, valiente y trabajador, que merece un mejor futuro. Y para lograrlo, tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos en lo individual, y sumar esfuerzos en lo colectivo.

México, lo creo firmemente, está destinado a ser una de las naciones más prósperas; de mayor bienestar para su gente; y un gran referente para el mundo.

Lo que hoy nos toca definir, es qué tanto vamos a contribuir nosotros, para que ese México del futuro.

Creamos en México, creamos en nosotros y en nuestra capacidad, para ser mejores cada día.

Con ese ánimo renovado, con la energía e inspiración que ustedes me brindan, hoy inicio la segunda mitad de mi gobierno.

Por ustedes y con ustedes, vamos a seguir transformando a México.

Muchas gracias.