A partir de la elaboración de la Declaración de Bangladesh, se adoptó el 23 de septiembre como el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños.

La explotación sexual se define como cualquier tipo de actividad en que una persona utiliza el cuerpo de otros u otras sean adultos, niños, niñas o adolescentes para sacar un provecho de carácter sexual y/o económico, basándose en una relación de poder, considerándose explotador tanto aquel que intermedia u ofrece la posibilidad de la relación con la víctima, no importa si la relación es frecuente, ocasional o permanente.

La explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños es un negocio global que afecta a todas las regiones del planeta. Es una vulneración de los derechos humanos que atenta contra la vida, la integridad, la libertad y la dignidad de las personas y tiene un claro componente de género, al ser sus víctimas mayoritariamente mujeres.

El Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres y Niños ha de servir para poner freno a la esclavitud en el siglo XXI.