Por Enrique Peña Nieto

El día de hoy toma protesta el Comité Nacional de Productividad, el cual está integrado por el Gobierno Federal y representantes de los patrones, los trabajadores y la academia. El Comité tiene como objetivo contribuir a democratizar la productividad.

El principal activo de nuestro país es su gente. En el mundo entero, se sabe que en México se trabaja mucho y hay un gran potencial creativo. No obstante, en muchas ocasiones los trabajadores no ganan lo suficiente por su trabajo. Para que las familias mexicanas puedan tener un ingreso justo, es necesario que la economía crezca de manera sostenida e incluyente, de modo que cada trabajador, profesionista y empresario sea partícipe de los beneficios que se alcancen.

Una economía sólo puede crecer de manera sostenida cuando es productiva. Mientras que naciones como Chile y Corea del Sur han logrado desarrollarse gracias a sus crecientes niveles de productividad, respectivamente de 1.1% y 2.4% cada año, en México ésta ha caído de manera constante —0.7% al año— en las últimas tres décadas. El costo de nuestra baja productividad ha sido enorme: si en ese periodo hubiéramos incrementado nuestra productividad como EU, el PIB per cápita de México sería hoy 50% superior. Por sí solo, esto constituye el principal obstáculo para alcanzar nuestro máximo potencial.

Aumentar la productividad no significa trabajar más, sino trabajar mejor. Es decir, lograr un uso más eficiente de los recursos empleados en una actividad económica. Esto se da cuando se incorporan herramientas que faciliten el trabajo como las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, cuando se innova en la organización de una empresa y en sus procesos productivos, cuando hay mayor acceso al crédito, cuando se capacita mejor a los trabajadores y cuando la educación es de mayor calidad.

Hoy en día, México cuenta con empresas de clase mundial altamente rentables que generan empleos bien remunerados. Operan en la formalidad, realizan economías de escala, utilizan tecnología de punta, procesos de producción modernos y mano de obra altamente calificada, además de tener acceso a financiamiento a precios bajos. Al mismo tiempo, la gran mayoría de los mexicanos trabajan en condiciones rudimentarias, muchas veces de subsistencia, en negocios informales, que no emplean tecnología, tienen formas de organización tradicionales, emplean trabajadores sin capacitarlos y que carecen de acceso a crédito.

Estas diferencias son visibles en todos los sectores económicos y en todas las regiones del país. En el campo mexicano, un productor que cuenta con tecnificación de riego y acceso a insumos de calidad produce hasta cuatro veces más y es seis veces más rentable que un agricultor con cultivos de temporal. De la misma manera, una tortillería que utiliza maquinaria nueva, paneles solares y nuevas formas de tratamiento del agua logra ser más productiva y reducir sus costos de producción para obtener mayores ingresos.

Por ello, nuestra gran misión es no sólo aumentar, sino democratizar la productividad. Esta es la clave para que los trabajadores mexicanos ganen más por su trabajo y logren un mejor ingreso para sus familias. Para lograrlo, tomaremos las medidas necesarias para que no sólo unos cuantos, sino todas las empresas y sus trabajadores, en todos los sectores y en todas las regiones del país, puedan ser más productivas y que así cada mexicano pueda escribir su propia historia de éxito. En ese sentido, decidí incluir la democratización de la productividad como un pilar central en el Plan Nacional Desarrollo 2013-2018.

El Gobierno de la República y las principales fuerzas políticas han trabajado conjuntamente en las reformas necesarias para aumentar la productividad. La reforma educativa mejorará la calidad de la educación para construir una sociedad del conocimiento y formar mexicanos más productivos y mejor preparados para competir en un mundo globalizado.

A su vez, la reforma laboral facilitará la generación de empleos formales mejor remunerados, la reforma financiera democratizará el acceso al crédito y la reforma de competencia y telecomunicaciones promoverá la oferta de insumos de mejor calidad a precios más bajos. Estas medidas acercarán a las empresas mexicanas y a sus trabajadores las herramientas para hacer un mejor uso de los recursos disponibles y así ser más productivos.

Estos logros son un importante primer paso para incrementar la productividad de nuestra economía y mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas. Para continuar en esta dirección, mi gobierno seguirá trabajando de manera concertada para impulsar las grandes reformas, como la hacendaria, la energética y de la seguridad social, que contribuirán a reducir la informalidad e incrementar la productividad que requerimos para mover a México.