Por Enrique Peña Nieto

Canadá y México tienen Desde la adopción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), hace 22 años, las economías de los Estados Unidos de América, Canadá y México están cada vez más interconectadas.

El comercio regional ha vivido un gran auge y hemos desarrollado cadenas de alto valor agregado cada vez más complejas.

Gracias al TLCAN, Canadá y México son los principales mercados para los productos de EUA, recibiendo casi una tercera parte de sus exportaciones totales. Casi 2.1 millones de dólares cruzan cada minuto las fronteras entre los Estados Unidos de América y sus vecinos, mientras que el comercio trilateral sustenta alrededor de 14 millones de empleos en ese país.

Sin embargo, nuestras relaciones bilaterales con Canadá preceden al TLCAN. En los últimos 70 años, hemos construido una asociación estratégica sólida, basada en los principios de amistad y responsabilidad compartida.

Hoy, Canadá es nuestro tercer socio comercial y nuestra cuarta fuente de inversión extranjera directa (IED).

En 2015, nuestro comercio bilateral fue de más de 20 mil 500 millones de dólares. En ese año, la IED canadiense acumulada en México alcanzó los 25 mil 600 millones de dólares, mientras que la inversión de empresas mexicanas en Canadá fue cercana a los mil 100 millones de dólares.

En 2014, durante la última Cumbre de Líderes de América del Norte, en Toluca, acordamos incrementar la competitividad regional, simplificar los procedimientos de importación y exportación entre nuestros países, fortalecer los programas de movilidad para turistas, trabajadores y estudiantes, reforzar la cooperación en seguridad y emprender acciones para combatir el cambio climático.

Sin embargo, aún quedan enormes oportunidades que no hemos aprovechado al máximo. En el actual contexto global de bajos precios del petróleo y de compromiso para reducir las emisiones de carbono, la cooperación energética es urgente, tanto en fuentes convencionales como no convencionales. 

Canadá y México juegan un importante papel en la integración del mercado energético de América del Norte. Debemos promover la producción de energías limpias y eficientes, así como el uso responsable de nuestros recursos.

Más allá de la cooperación económica, hemos fortalecido nuestros lazos políticos e impulsado una relación cercana entre nuestros pueblos. En 1974, lanzamos un programa de trabajadores agrícolas temporales que ha probado ser un éxito, tanto para empleadores canadienses como para trabajadores mexicanos.

Asimismo, la comunidad mexicana en Canadá es la segunda más grande en el exterior, con 96 mil personas, mientras que 60 mil canadienses viven en diversas ciudades México es también el segundo destino más importante para los turistas canadienses.

Cada año, recibimos a 1.7 millones de visitantes de ese país, mientras que 200 mil mexicanos viajan a Canadá. La movilidad de nuestra gente nos ha permitido conocernos mejor y encontrar nuevas áreas de cooperación.

Aprecio y reconozco la intención del Primer Ministro Trudeau de establecer las condiciones necesarias para eliminar el visado a los mexicanos, como una manera de incrementar la movilidad y seguir impulsando nuestros lazos bilaterales.

Lejos de aislarnos, es indispensable que los países de América del Norte trabajemos por alcanzar una integración más profunda. Debemos incrementar nuestra interconexión para seguir fortaleciendo la economía regional y poder competir juntos a nivel global.

Estoy convencido de que la visión compartida entre Canadá y México ofrece una oportunidad única para construir nuevas maneras de ampliar y expandir nuestra relación bilateral, con el objetivo de hacer de América del Norte la región más competitiva del mundo.

Publicado en The Globe and Mail