Contempla una amplia gama de labores para el mantenimiento del hogar como son: elaboración de alimentos, limpieza y cuidado de la vivienda y de la ropa y calzado de los integrantes del hogar, compras, pagos, trámites, organización gerencial del hogar, entre otros; además, se incluyen los cuidados de higiene y de la salud de los miembros del hogar, la atención a niños y niñas, a personas enfermas y ancianas, e influye en el equilibrio emocional-afectivo, y en la socialización de los individuos. La mayoría de esas actividades es realizada por los miembros del hogar sin remuneración económica, pero algunos hogares se apoyan en el trabajo de las trabajadoras del hogar, quienes reciben una remuneración por realizarlo.

En atención a las personas que se insertan en el mercado laboral como trabajadoras o trabajadores del hogar, la Organización Internacional del Trabajo (oit) desde hace varias décadas ha insistido en la necesidad de mejorar sus condiciones laborales. En 1948 adoptó una resolución relativa a sus condiciones de empleo, en 1965 adoptó otra resolución en la que se instaba a la adopción de medidas normativas en esta esfera, en 1970 publicó el primer estudio sobre la condición de los trabajadores del hogar en el mundo. El 16 de junio de 2011 la oit aprobó el Convenio sobre el Trabajo Decente para las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos (número 189) y la Recomendación que lo acompaña (número 201). Esta norma internacional permitirá contar con una herramienta para combatir las condiciones de abuso, maltrato y discriminación de las que ha sido objeto este segmento de la fuerza laboral, conformado principalmente por mujeres.

La labor de la oit ha ido ampliándose hasta abordar en la actualidad las distintas inquietudes que suscita esta forma de trabajo en otros países y regiones, atendiendo en particular a tres esferas de interés: el trabajo migrante, el trabajo forzoso y el trabajo infantil. Además, se han abordado temas relevantes como la invisibilidad del trabajo doméstico, el contraste entre la legislación y la práctica, y la organización colectiva de las y los trabajadores domésticos.

 

Valorización de las actividades realizadas por las trabajadoras domésticas

Las actividades domésticas, asumidas generalmente por las mujeres, requieren de un gran sentido de responsabilidad, de aptitudes y experiencia, además de que desempeñan un papel esencial para el buen funcionamiento de las sociedades y las economías que la sustentan. No obstante, su importancia no ha sido reconocida. Ha habido una desvalorización histórica, social del trabajo doméstico y en términos económicos no se reconoce como productivo,2 en consecuencia, no se considera significativo para la economía de los países. Lo anterior responde, entre otras cosas, a que ese trabajo forma parte de la cotidianeidad de todas las personas, por lo que termina invisibilizado.

La desvalorización económica generalizada del trabajo doméstico es una de las causas de la baja remuneración de las trabajadoras del hogar, a quienes se les han delegado algunas de las actividades domésticas necesarias para la reproducción de los hogares.

 

¿Cuál es el valor del trabajo de las trabajadoras del hogar?

Valor económico. Las encuestas sobre uso del tiempo son imprescindibles en los estudios de género y han contribuido a visibilizar la importancia del trabajo doméstico para la reproducción de la sociedad y para la dignificación de esa actividad imprescindible en la sociedad. Si bien se han dirigido hacia el trabajo doméstico no remunerado, realizado por los miembros del hogar y, en específico para destacar la importancia del trabajo que desempeñan las mujeres en beneficio de su familia y de la sociedad y para diseñar políticas encaminadas a mejorar la distribución de tareas al interior y fuera de los hogares, estas encuestas evidencian la importancia de las actividades domésticas por sí mismas y representan un insumo esencial para su valoración económica y, por lo tanto, se puede extender a la valoración de las trabajadoras que sustituyen a los miembros del hogar en dichas actividades.

Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó algunas estimaciones del valor económico del trabajo doméstico no remunerado que se realiza por los miembros del hogar. Esas estimaciones indican que equivale a 22.6% del Producto Interno Bruto (pib).3 Si bien en esta estimación están consideradas actividades que no necesariamente se delegan a las trabajadoras del hogar remuneradas4 y métodos que involucran supuestos muy específicos, es posible determinar la importancia económica del trabajo que desempeñan las trabajadoras del hogar. Por ejemplo, se estima que actividades específicas como la preparación de alimentos por los miembros del hogar que no reciben remuneración, tienen un valor económico de 617 098 519 miles de pesos y representan 5.3% del pib de la economía nacional a precios de mercado. Esta actividad representa 34% del valor total del trabajo doméstico realizado en los hogares.

Valor social. Además de su valor económico, las actividades domésticas, independientemente de quienes las realicen, contribuyen a lograr el bienestar familiar. Las trabajadoras remuneradas representan un apoyo importante para los miembros del hogar, en particular para las mujeres, que ven disminuida su carga de trabajo doméstico, lo que les permite realizar otras actividades para su beneficio personal. Los datos a nivel nacional de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (enut) 2009 indican que cuando hay presencia de trabajadoras domésticas en los hogares:

Disminuye el tiempo dedicado por los miembros del hogar a actividades domésticas como elaborar y proporcionar alimentos, limpieza de la vivienda y cuidado de ropa y calzado. El trabajo de las trabajadoras del hogar beneficia sobre todo a las mujeres, quienes ven disminuido en nueve horas en promedio el tiempo semanal asignado a esas tareas.

• Baja la participación y, relativamente poco, el tiempo dedicado por los miembros del hogar a proporcionar cuidados y apoyo.

• Hay mayor participación en actividades de estudio, tanto de mujeres como de hombres.

• La tasa de participación en el mercado laboral de las mujeres se incrementa de 36.4 a 50.3%.

• Las tasas de participación y, en mayor medida, el tiempo dedicado a las actividades de convivencia social, deporte, cultura y entretenimiento se incrementa en promedio siete horas a la semana

Sin duda, con su trabajo, las trabajadoras del hogar contribuyen a incrementar la calidad de vida de las personas de los hogares en los que trabajan. Esto se observa tanto en los hogares de los quintiles de ingresos más bajos como en los de mayor ingreso..

 

Características de las trabajadoras del hogar (lo que dicen las encuestas)

En México, 1 856 466 hogares, que representan 6.4% del total, pagan por la realización del trabajo doméstico (6.6% de los hogares con jefatura masculina y 5.6% de los que tienen como jefa de hogar a una mujer).6 El gasto promedio mensual para este fin es de $1 740.77 ($1 814.56 en los hogares con jefe y $1 472.23 en los hogares con jefa).

Por su parte, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (enoe) 2010 registró a 1 843 920 mujeres en la categoría ocupacional de “trabajadoras en servicios domésticos”,7 que representan 10.9% del total de mujeres ocupadas en el mercado laboral

El trabajo doméstico remunerado es una ocupación claramente feminizada. De las personas ocupadas en servicios domésticos, 90.4% son mujeres. Lo anterior corresponde con los roles y estereotipos de género que han asignado a las mujeres la mayor parte de las actividades domésticas.

El grueso de las trabajadoras del hogar tiene entre 20 y 49 años de edad y un importante 23.6% de ellas tiene 50 años o más, cifra superior a la registrada en 2005 (21.2%).

Prevalecen las mujeres con bajos niveles de instrucción, no obstante, en el último quinquenio se observa un incremento en su nivel educativo. Disminuyó el porcentaje de mujeres con primaria incompleta de 37.6% en 2005 a 30.7% en 2010; en ese año 29.5% terminó la educación básica y 5.6% tenía educación media o media superior.

La tercera parte son mujeres solteras, 44.9% están casadas o unidas y 21.7% estuvieron alguna vez unidas. Con respecto al quinquenio anterior, se incrementó el porcentaje de mujeres casadas (42.4% en 2005).

Al interior de sus hogares, 29.9% son jefas de hogar, cifra superior a la registrada en 2005 (25.7%); 35% son cónyuges del jefe y 20.4% son hijas del jefe o jefa de hogar. El porcentaje de jefatura femenina en los hogares de las trabajadoras domésticas es superior al correspondiente al total de hogares en el país.

Destaca el alto porcentaje de mujeres con jornadas de trabajo de tiempo parcial: 50.7% de las trabajadoras domésticas laboraron menos de 35 horas en la semana de referencia de la encuesta; 33.3% tuvo una jornada de laboral de 35 a 48 horas y 13.2% más de 48 horas. Las trabajadoras con jornada de tiempo parcial se incrementaron en el último quinquenio en 4.3 puntos porcentuales, mientras que las que trabajan más de 48 disminuyeron 2.6 puntos.

Los ingresos son generalmente bajos: 34.3% recibe a lo más un salario mínimo y 41.4% más de uno y hasta dos salarios mínimos; solamente 0.2% de las trabajadoras del hogar recibe más de cinco salarios mínimos. La condición salarial mejoró con respecto al quinquenio anterior, sin embargo, tales condiciones siguen siendo precarias. El ingreso promedio por hora se estimó en 20.2 pesos en 2010, cifra que en 2005 era 15.2 pesos.

Las condiciones salariales de las mujeres que tienen una sobrejornada de trabajo, es decir, que trabajan más de 48 horas a la semana, es similar a las que trabajan una jornada completa (de 35 a 48 horas). Alrededor de 60% percibe a lo más dos salarios mínimos; 30% de las primeras y 26.3% de las segundas ganan entre dos y tres salarios mínimos y 6.5%, en ambos casos, más de tres salarios mínimos. Es probable que las mujeres que trabajan más de una jornada completa sean trabajadoras de planta y son ellas quienes presentan las peores condiciones en términos de ingresos por su trabajo.

Las malas condiciones laborales de las trabajadoras del hogar se acentúan con las carencias de prestaciones laborales: 77% de ellas no cuenta con dichas prestaciones y casi la totalidad de ellas no tiene un contrato de trabajo escrito; además 95.5% no tiene acceso a servicios de salud. Es importante mencionar que 23.5% están inscritas en el Seguro Popular, lo cual representa una opción en términos de cuidado a la salud, que puede ser cubierta por la misma trabajadora o por otra persona.

Se observa una alta fecundidad en las mujeres que trabajan como empleadas del hogar: 46.3% de ellas tiene tres o más hijos; 29.4% tiene entre uno y dos y una cuarta parte de ellas no tiene hijos. Es importante considerar que un alto porcentaje de estas mujeres no cuenta con prestaciones laborales y, por lo tanto, con guarderías, lo que probablemente les implica trabajar jornadas parciales o dejar a sus hijos e hijas al cuidado de otras personas o dejarlos solos.

Es probable que, a pesar de las condiciones sociales y económicas desfavorables de las trabajadoras del hogar, el incremento de mujeres de mayor edad, casadas y de mejor nivel de instrucción en este tipo de ocupación, responda a la situación económica y de desempleo del país. Entre los factores que pueden hacer más viable la inserción al mercado laboral en servicios domésticos se pueden considerar la cercanía del lugar de trabajo y su hogar, la posibilidad de trabajar en jornadas parciales que permitan desarrollar sus actividades y responsabilidades familiares, contar con ingresos propios y que, por razones de género, muchas mujeres cuenten con la capacitación necesaria para realizar algunas o la totalidad de actividades que les pudieran ser asignadas, a diferencia de otro tipo de ocupaciones que requerirían de cierto entrenamiento o capacitación previos.

Es importante impulsar acciones para que las trabajadoras del hogar gocen de las condiciones óptimas en el marco de sus derechos humanos y laborales, incluyendo la capacitación para el empleo. En particular, es importante considerar la situación de las trabajadoras del hogar que prestan sus servicios en jornadas completas o sobrejornadas y delegan el cuidado de sus hijos e hijas incluso por semanas enteras, lo que tiene implicaciones sociales, emocionales y de calidad de vida de todos los integrantes de la familia a la que pertenecen.

Las trabajadoras del hogar en relación con las otras mujeres ocupadas

Las siguientes gráficas muestran las diferencias en algunas características de las trabajadoras domésticas en relación con el total de mujeres ocupadas y las desventajas de las primeras respecto de las segundas.

Las trabajadoras del hogar tienen niveles de instrucción escolar notablemente menores que el total de las mujeres ocupadas, el porcentaje de quienes trabajan tiempos parciales supera en mucho al resto de las mujeres ocupadas, con relación al nivel de ingresos, la segunda gráfica es clara en cuanto a las condiciones de desventaja de las trabajadoras del hogar y finalmente, la carencia de prestaciones laborales afecta a todas las mujeres trabajadoras, pero en mayor medida a las trabajadoras del hogar, con 33.8% más de mujeres sin prestaciones.

 

Qué dicen las trabajadoras del hogar

Además de la falta de reconocimiento del valor del trabajo que realizan, las trabajadoras del hogar están expuestas a diversos tipos de discriminación y malos tratos. Ellas están conscientes de las condiciones desfavorables en las que desarrollan su trabajo, según muestra el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en la reciente la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) 2010: 31.1% de las personas trabajadoras del hogar consideran que el principal problema para las personas que hacen trabajo doméstico en México es el sueldo que perciben y 19.3% que el abuso, maltrato, humillación y/o discriminación son los principales problemas a que se enfrentan.

Las condiciones de discriminación y exclusión no sólo se manifiestan en el ámbito del hogar donde laboran; en el ámbito legislativo no se les considera personas sujeto de derechos, como otras personas insertas en el mercado laboral; en el ámbito laboral no existe una reglamentación sobre las medidas de seguridad e higiene de prevención de riesgos y accidentes de trabajo, no existe una ley que las proteja cuando son despedidas injustificadamente, la gran mayoría no tiene acceso a seguridad social, por mencionar algunos. Los datos de la Enadis 2010 corroboran lo dicho: a 12.2% de las personas trabajadoras del hogar no le dan permiso de salir cuando lo necesita y a 10% sólo a veces, 37.9% no puede usar el teléfono, 44.7% no tiene horario fijo, 46.5% no recibe aguinaldo; a 61.0% no le dan vacaciones y 87.0% no cuenta con seguro médico.

 

Acciones a favor de las trabajadoras del hogar

Es necesario que las instituciones públicas y privadas y la sociedad civil se unan para impulsar integralmente el desarrollo humano y social de los y las trabajadoras del hogar y expandir las oportunidades de ingreso productivo para ellas, en condiciones favorables de creciente seguridad y protección, al mismo tiempo que se eleven sus capacidades personales y capital social. Para ello es importante también sensibilizar a las trabajadoras del hogar en cuanto al valor de su trabajo y de su responsabilidad con los miembros del hogar y con la sociedad en general. Los temas prioritarios que deben atender las políticas públicas son:

Marco jurídico.

 • Difusión de derechos y obligaciones laborales e impartición de justicia laboral.

• Atención a la salud, embarazo saludable e incorporación a la seguridad social.

• Guarderías y centros de atención y cuidados para sus hijos,

• Opciones educativas, capacitación y adiestramiento laboral.

• Seguridad y salud en el trabajo.

• Corresponsabilidad y vinculación con los actores sociales y coordinación interinstitucional y diálogo social.

• Campañas para la valoración del trabajo que realizan las trabajadoras del hogar.

• Inclusión de preguntas en las encuestas sobre uso del tiempo que permitan estimar el tiempo que representa la jornada de las trabajadoras del hogar, del tiempo total necesario para la reproducción de los hogares.

• Reconocimiento del trabajo doméstico en las cuentas nacionales.

 

Autora: Rocío García Gaytán

Libro: Dos mundos bajo el mismo techo Trabajo del hogar y no discriminación.

Primera edición: 2012 © 2012. Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación Dante 14, col. Anzures, del. Miguel Hidalgo, 11590 México, D. F. www.conapred.gob.mx