​La certificación consiste en verificar e inspeccionar las semillas para siembra, desde su origen, durante su proceso de producción en campo, beneficio y acondicionamiento, hasta su almacenamiento y comercialización, conforme estrictas normas de calidad establecidas. Sólo las semillas que cubren los requisitos de alta calidad genética, fisiológica, física y fitosanitaria son certificadas por el SNICS. 

Las semillas certificadas son una garantía de calidad para el productor. 
 
Su uso en el establecimiento de un cultivo significa la completa seguridad de obtener una buena germinación con:

  • ​Plántulas vigorosas y sanas.

Las semillas certificadas son:

  • ​Con buena germinación
  • Sin paja, tierra o piedras
  • Libre de malezas, plagas y enfermedades
  • De una sola variedad
  • Tratadas químicamente


Estas características de las semillas se corroboran a través de inspecciones de campo y análisis de laboratorio realizados por personal técnico especializado.
 
La etiqueta oficial de certificación de la SAGARPA garantiza que la semilla es de alta calidad y que con ella se establecerá un cultivo sano, vigoroso y uniforme.​​