Las Zonas Económicas Especiales (ZEE) representan un instrumento de desarrollo regional que permitirá focalizar esfuerzos de los sectores público, privado y social para enfrentar el desafío de la pobreza en algunos estados de la Región Sur-Sureste del país.

El titular de la Autoridad Federal de las ZEE, Gerardo Gutiérrez Candiani aseguró que dichas zonas también representan un cambio en la estrategia para abatir los rezagos históricos en algunos estados de la República, al articular los programas sociales destinados a contener sus niveles de pobreza, con una política económica que genere riqueza, promueva la inversión, el empleo, el crecimiento y la productividad.

Una ZEE es un área delimitada geográficamente que ofrece un entorno de negocios excepcional a través de beneficios fiscales, un régimen aduanero especial, marco regulatorio ágil, infraestructura competitiva, programas de apoyo y otros estímulos y condiciones preferenciales.

Actualmente existen alrededor de 4 mil ZEE en 130 países[1], contribuyendo con 41% de las exportaciones en el mundo, las cuales han generado más de 68 millones de empleos y aportan más de 20% de la Inversión Extranjera Directa (IED) en la gran mayoría de los países donde operan.

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La experiencia internacional indica que, cuando son diseñadas e implementadas de manera adecuada, las ZEE generan, entre otros, los siguientes beneficios: i) incrementan la competitividad regional; ii) generan economías de aglomeración; iii) atraen inversión productiva nacional y extranjera; iv) crean empleos directos e indirectos; v) permiten el desarrollo de infraestructura; vi) aceleran el crecimiento de las exportaciones y la diversificación de la producción, y vii) generan un “efecto de marca” en beneficio de las localidades en donde son instaladas.

Las primeras ZEE se establecerán en puntos con una ubicación estratégica y un alto potencial productivo, además de cumplir con los requisitos establecidos en la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales. Para su puesta en marcha y desarrollo, el Gobierno de la República ha venido trabajando bajo un enfoque integral, considerando por lo menos los siguientes principios:

  1. Permitir que cada Zona desarrolle gradualmente una especialización sectorial, de acuerdo con sus vocaciones productivas presentes y potenciales.
  2. Buscar atraer empresas de gran calado que generen un efecto tractor para otras empresas.
  3. Fomentar mecanismos de vinculación de la Zona con su entorno, evitando que se conviertan en enclaves.
  4. Propiciar la salvaguarda del medio ambiente y la adopción de buenas prácticas empresariales en términos de sustentabilidad ambiental.
  5. Incentivar una alta productividad y remuneraciones acordes a la misma.
  6. Facilitar la instalación y operación de las empresas mediante una Ventanilla Única.
  7. Crear un esquema de incentivos y facilidades que hagan atractivas a las ZEE, tanto desde una perspectiva nacional, como considerando otras regiones en el mundo.
  8. Desarrollar una estrategia de seguridad y estabilidad social integral.

Estos esfuerzos se reflejan en avances en varios de los frentes que involucran la implementación del proyecto. Además de la creación del marco legal e institucional que les dará soporte, destacan:

  1. El análisis para ubicar sitios potenciales con las mejores condiciones para el desarrollo de las ZEE.
  2. La identificación preliminar de necesidades de infraestructura, que permitirá apuntalar la conectividad de las regiones que albergarán las ZEE e incrementará su atractivo para los inversionistas.
  3. La identificación preliminar de las vocaciones productivas de las primeras ZEE, tomando en cuenta su estructura productiva existente y las oportunidades para desarrollar su potencial productivo latente.
  4. El análisis preliminar de los distintos incentivos que operarán en cada ZEE, con base en las mejores prácticas internacionales.

[1] Banco Mundial; Organización Mundial de Zonas Francas y Locus Económica.