¿Sabías qué?

La economía mundial se expandió solamente en un 3.1% en 2016. Sin embargo, se pronostica que el producto bruto mundial se expandirá en un 2.7% en 2017 y un 2.9% en 2018, lo que es más una señal de estabilización económica que un signo de una recuperación robusta y sostenida de la demanda global. Entre los factores que están afectando el desempeño de la economía mundial se pueden mencionar el débil ritmo de la inversión, la disminución en el crecimiento del comercio internacional, el lento crecimiento de la productividad y los elevados niveles de deuda. Asimismo, los bajos precios de las materias primas han exacerbado estos problemas en muchos países exportadores de materias primas desde mediados de 2014, mientras que los conflictos y las tensiones geopolíticas continúan afectando las perspectivas económicas en varias regiones. En su conjunto, la economía mexicana enfrentó un entorno externo complejo, que fue deteriorándose a lo largo del año. En particular, prevaleció un ambiente de elevada volatilidad como consecuencia, entre otros factores, de la incertidumbre relacionada con el proceso de normalización de la postura monetaria en Estados Unidos, así como, hacia finales del año, por el proceso electoral llevado a cabo en dicho país y su desenlace. En este contexto, la relación entre México y Estados Unidos ha cobrado particular relevancia, debido a la cercanía geográfica y a los diferenciales en costos de producción que vinculan a ambas economías. Ello ha provocado un ajuste de portafolios en los mercados financieros internacionales, que a su vez ha impactado de manera importante a los nacionales y ha dado lugar a que los precios de los activos caigan y registren una elevada volatilidad.

En relación al comportamiento de la actividad económica por el lado de la producción, el crecimiento del PIB en el último trimestre de 2016 continuó reflejando dinamismo en los servicios, toda vez que las actividades secundarias en su conjunto prolongaron el estancamiento que se ha percibido desde mediados de 2014.

La inversión reportada por las empresas afiliadas a CAMIMEX logró una cifra de 3,250.2 Mdd, monto que significó un decremento de 22.8% con respecto al año previo. En lo que se refiere a la inversión de los no afiliados, alcanzó una suma de 500 Mdd, 2.0% más que en 2015. La Inversión Extranjera Directa en México, proviene de empresas localizadas en 19 países, situados en 4 continentes, y que han tenido como México, una amplia experiencia en la industria minero-metalúrgica y en la exploración de minerales, están expandiendo su desarrollo para satisfacer la demanda mundial de los metales. De un total de 275 de empresas con capital extranjero identificadas con operaciones en nuestro país, 176 tienen sus oficinas centrales en Canadá; 45 en Estados Unidos; la República Popular China con 13 empresas; 5 compañías japonesas y 10 empresas de Australia;  el Reino Unido (Inglaterra) y Corea del Sur con 4 empresas; España con 3 compañías; Chile, India y Francia con 2 empresas y en los países de: Filipinas, Luxemburgo, Italia, Bélgica, Suiza, Perú y Brasil con una empresa por cada uno. Holanda cuenta en el país con una empresa que comercializa concentrados de minerales.

El sector minero en México enfrentó durante el 2016 un año muy difícil, y esto ha impactado en el desarrollo general de la actividad industrial, aunque los precios de los metales han mejorado, la obligación de nuevos derechos en el sector minero, la imposibilidad de deducir los gastos pre-operativos de exploración el mismo año en que se efectúan y la desaceleración de las principales economías internacionales provocaron que los indicadores de esta actividad industrial ajustara sus expectativas de crecimiento. Sin embargo, ciertos factores de competitividad, como los ricos yacimientos de minerales, la reducción de las tarifas de electricidad, la disponibilidad de mano de obra, entre otros, mantuvieron la actividad así como el desarrollo de proyectos.

La producción minero metalúrgica fue producto del comportamiento complejo de los diversos minerales que la conforman. Se observaron incrementos de cobre, molibdeno y selenio. En contraste, retrocedió la producción del resto de los metales metálicos; Se reflejó un importante incremento del grafito, arena sílica y fosforita, entre los minerales concesibles y tepojal y cantera en minerales no concesibles.

La industria de la minería y su cadena productiva, tienen una contribución importante en México y geológicamente la geografía es importante por su riqueza mineral. México se encuentra dentro de los 12 principales productores a nivel mundial de 20 minerales, y es líder mundial en la producción de plata, ocupa el prestigioso segundo lugar en la producción de fluorita, tercero en la producción de bismuto, celestita y wollastonita; quinto sitio en la producción mundial de molibdeno, plomo y zinc; sexto en la producción de cadmio y selenio; séptimo en cobre y diatomita; octavo en oro y sal; noveno en manganeso y yeso; décimo en barita y fosforita y duodécimo sitio en bentonita y grafito.

En 2016, el saldo de la balanza comercial minero-metalúrgica de nuestro país registró un superávit comercial, con un saldo positivo. En el año 2016 el empleo en el sector minero-metalúrgico presentó un incremento de 2.8% con respecto al año previo, acumulando seis años de crecimiento. El número de personas empleadas en la industria minero-metalúrgica alcanzó un total de 354,702 al cierre de diciembre del año que se informa, cantidad que representó 9,790 nuevos empleos con relación a 2015.La minería ha sido y es sinónimo de crecimiento y desarrollo centenario para México. A través de la historia, su aportación en la economía de nuestro país representa oportunidades de evolución para las presentes y futuras generaciones.

Para conocer más puedes descargar archivos aquí:

Anuario Estadístico de la Minería Mexicana

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