La enfermedad de Pierce, ocasionada por la bacteria Xylella fastidiosa subsp. fastidiosa, afecta directamente al cultivo de la vid. Se multiplica en los conductos y tejidos que transportan el agua en la planta y actúa de manera progresiva. Es capaz de provocar la muerte de plantas y viñedos completos en un periodo de dos a cinco años. 

La dispersión de la enfermedad es a través de insectos portadores de la bacteria, los cuales se trasladan de una zona a otra de manera rápida, representando un riesgo de suma importancia, ya que pueden afectar a zonas declaradas libres de la enfermedad y donde nunca se ha reportado su presencia.

Las plantas infectadas producen muy pocos frutos, de baja calidad los cuales se marchitan antes de la cosecha; las hojas presentan una decoloración, en algunos viñedos se presenta el síntoma llamado “cerillo”, el cual se puede percibir cuando las plantas pierden sus hojas, pero los tallos permanecen unidos a la planta.

La enfermedad fue detectada, por primera vez, en el Valle de Guadalupe, estado de Baja California, en el año 1995. Por lo anterior, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), implementó una serie de acciones con el propósito de reducir y evitar su dispersión hacia zonas sin presencia.

En 2018, para la operación de la campaña contra la enfermedad de Pierce, el Gobierno Federal a través del SENASICA, aporta un monto de 2 millones 287 mil 704 pesos, destinado para la implementación de las acciones fitosanitarias establecidas en las disposiciones legales vigentes, de las cuales, por su importancia destacan el trampeo y diagnóstico fitosanitario.