La broca del café (Hypothenemus hampei Ferrari), es la plaga más importante en todas las variedades y especies comerciales de café, en prácticamente todos los países productores; la cual es considerada como una plaga directa, debido a que afecta específicamente el grano.

Los daños más característicos son: pudrición de granos en formación, caída de frutos, disminución de peso del grano por efecto de la alimentación del insecto, y en el momento de la cosecha se puede perder del 30 al 35 por ciento de la producción; en caso de realizar una cosecha tardía las perdidas aún pueden ser mayores.

 En México, se detectó por primera vez en 1978 en el municipio de Cacahoatán, Chiapas, considerando los daños potenciales que podía originar, las autoridades sanitarias iniciaron  el control de esta plaga con plaguicidas, pero no se obtuvo resultados debido a que la mayor parte de la vida del insecto transcurre en el interior del fruto.

Es así como en los últimos 10 años, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) cambió de estrategia y optó por utilizar trampas artesanales con atrayentes con la finalidad de capturar la mayor cantidad de hembras durante el periodo en que no hay frutos susceptibles de ser atacados (periodo inter-cosecha).

Esta campaña tiene el objetivo de reducir los niveles de infestación a través de una estrategia bajo las regulaciones de carácter obligatorio para confinar y controlar las infestaciones por abajo del nivel de daño económico, así como evitar su dispersión a zonas sin presencia de la plaga. Actualmente, la broca del café tiene categoría Zona Bajo Control Fitosanitario en los estados productores