El ácaro rojo de las palmas (Raoiella indica) es catalogado, por la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, como una plaga de importancia cuarentenaria que afecta a plantas de cocotero, palma de aceite, plátano, entre diversas palmas ornamentales.

El daño ocasionado por esta plaga, se manifiesta en las plantas afectadas a través del amarillamiento de las hojas y muerte del tejido vegetal; en el caso de altas infestaciones produce la caída de flores y frutos pequeños. Cabe destacar que los síntomas ocasionados por R. indica suelen confundirse usualmente con deficiencias nutricionales.

Debido a que el ácaro rojo es de tamaño muy pequeño (0.32 mm), se esparce con mucha facilidad por factores climáticos como el viento, huracanes o de manera turística a través de artículos artesanales, arreglos florales, así como por el transporte de plantas infestadas es como esta plaga puede dispersarse a grandes distancias.

En México se detectó por primera vez en 2009, en los municipios de Isla Mujeres y Benito Juárez, Quintana Roo, por lo que el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria implementó, en abril de 2010, la campaña contra ácaro rojo, cuyo objetivo principal es evitar que la plaga cause daños de importancia económica en unidades de producción agrícola.

En 2018 la campaña opera en los estados Campeche, Chiapas, Colima, Guerrero, Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa Tabasco, Veracruz y Yucatán, con un presupuesto autorizado por parte del Gobierno Federal de 18.6 millones de pesos, lo que permite implementar acciones fitosanitarias adecuadas y necesarias, adicional a este recurso los Gobiernos de los Estados aportarán 1.7 millones.