Gran parte de la vida depende de los polinizadores, ya que de estos seres depende la reproducción de las plantas y por tanto son indispensables para conservar la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

Gracias a su labor que lleva el polen de una flor a otra se logra el proceso de fecundación de las especies que tienen flores. Todas las plantas de las que nos alimentos, el maíz, el trigo, las frutas, las semillas y un largo etcétera, debieron ser polinizados; ya sea por un insecto como las abejas, pero también por un ave como los colibríes, o bien por un mamífero como los murciélagos. 

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, casi el 90% de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse, así como el 75% de los cultivos alimentarios del mundo.

De igual forma, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) señala que hay 100 especies de cultivos que proporcionan el 90 por ciento de los alimentos en todo el mundo, y 71 de ellos son polinizados por las abejas.

Este es el grado de importancia de las abejas en la vida de nuestro planeta; no obstante, cada vez hay mayor preocupación porque estos insectos están siendo amenazados por la actividad humana. 

El monocultivo intensivo y el uso indebido de plaguicidas son las principales causas de su lenta desaparición porque en el primer caso, les impide el acceso a sus alimentos y sitios donde alimentarse y, en el segundo, la exposición a sustancias químicas las mata, además debilita sus sistemas inmunológicos. Se han visto casos específicos en México de muertes masivas de miles de abejas por estas razones, así como también por factores como la contaminación, las plagas, las enfermedades y el cambio climático, que amenazan su hábitat, su salud y su desarrollo.

Es por ello que en 2017 la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estableció el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas para sensibilizar a todos los niveles sobre la importancia de las abejas y otros polinizadores y promover las iniciativas mundiales y las acciones colectivas para su protección.

En México, también la apicultura representa una actividad económica de gran importancia, principalmente para muchos pueblos originarios localizados en el sureste de México, ya que la miel de abeja ha sido considerada de manera ancestral como un producto natural con grandes propiedades alimenticias, curativas, cosméticas y estimulantes.

Es por ello que México ocupa el noveno lugar a nivel mundial en la producción de miel de abeja y el décimo tercero como mayor exportador. 

Cuidar a las abejas es una labor en la que todas y todos podemos participar con acciones simples como plantar flores silvestres nativas en nuestro jardín o balcón y evitar el uso de pesticidas.