Sea cual sea nuestra condición social, económica o política, frente a los fenómenos naturales todos y todas somos vulnerables, por lo que es necesario aprender cómo prevenir y reducir el riesgo de desastres y así evitar la pérdida de vidas, medios de sustento, economías e infraestructura básica.

Lo anterior es necesario en todo el planeta, y más aún para quienes habitamos un territorio frágil ante sismos, volcanes, ciclones, inundaciones, sequías, deslaves de laderas y tsunamis, entre otros, por lo que es conveniente atender los acuerdos internacionales para minimizar tales riesgos, lo mismo que pérdidas locales, nacionales y globales.

En junio de 2001 se generó la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres, dado que en muchas partes del mundo la ocurrencia, severidad e intensidad de los desastres causados por los peligros naturales fueron en ascenso entre 1960 y el 2000, especialmente durante la década de los 90, tendencia que amenaza el desarrollo sostenible.

Entonces como ahora ha sido necesario que la comunidad internacional le haga frente con sentido de urgencia a los desastres naturales que en los últimos 20 años han ocasionado la muerte de más de un mil 35 millones de personas, sobre todo mujeres y niñas; 4,000 millones más han tenido que desplazarse y quedaron sin hogar, o resultaron heridas, lesionadas, o han tenido que recurrir a algún tipo de ayuda de emergencia.

Hoy, 13 de octubre, Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres tenemos la oportunidad de reconocer los avances logrados en este rubro, de conformidad con el acuerdo internacional denominado Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, adoptado en marzo de 2015.

En 2016, la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) lanzó la nueva campaña "Sendai siete" centrada en los siete objetivos del Marco de Sendai. El primero es reducir la mortalidad de desastres. La campaña busca crear un nuevo grado de sensibilización en torno a las acciones que deben emprender todos los actores implicados, incluidos los gobiernos nacionales y locales, los grupos comunitarios, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, las organizaciones internacionales y la ONU.

Este año, la conmemoración se centrará en la meta G: “Incrementar considerablemente la disponibilidad de los sistemas de alerta temprana sobre amenazas múltiples y de la información y las evaluaciones sobre el riesgo de desastres transmitidas a las personas, y el acceso a ellos, para 2030".

 

El Marco de Sendai reúne 7 metas estratégicas y 38 indicadores para medir los avances en la reducción del riesgo de desastres y las pérdidas que estos ocasionan. Estos indicadores armonizan la aplicación del texto con la implementación del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En 2022, el Día Internacional se centrará en la Meta G: “Incrementar considerablemente la disponibilidad de los sistemas de alerta temprana sobre amenazas múltiples y de la información y las evaluaciones sobre el riesgo de desastres transmitidas a las personas, y el acceso a estos para 2030”.

El secretario general de la ONU, António Guterres, anunció en marzo pasado que "Naciones Unidas encabezará una nueva acción para garantizar que cada persona de la Tierra esté protegida por sistemas de alerta temprana en un plazo de cinco años"

Por lo tanto, este año se realiza la revisión de mitad de período de la aplicación del Marco de Sendai, la cual concluirá con una declaración política en una reunión de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas en mayo de 2023.

Cabe entonces recapitular sobre la situación de México en esta materia, habida cuenta de la ubicación geográfica del territorio nacional entre dos océanos, su geología, orografía, vulcanología, hidrografía y otras características naturales, que lo colocan en medio de distintas vulnerabilidades.

Junto con el Atlas Nacional de Riesgos publicado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres de la Secretaría de Gobernación, recordemos algunos eventos relevantes asociados a peligros en México desde 1810, y que han generado pérdida de vidas, medios de sustento e infraestructura en nuestro país.

El “Temblor de San Sixto”, el 28 de marzo de 1787, ocurrido en las costas de Oaxaca y Guerrero, ha sido el sismo más potente de que se tenga memoria en nuestro país, con una magnitud entre 8.4 y 8.6 grados Richter, y de IX en la escala de Mercalli en la ciudad de Oaxaca, e intensidades VIII desde Guerrero hasta el istmo de Tehuantepec. Generó un tsunami con olas de 20 m de altura e invasiones del mar de 6 y hasta 8 km, y en la capital oaxaqueña produjo daños y colapsos en edificios bien construidos.

En 1982 hizo erupción el Volcán el Chichonal en una zona relativamente aislada de Chiapas con tres grandes explosiones en 4 días. Destruyó el domo y sus flujos piroclásticos y oleadas devastaron un área de 8 km alrededor del volcán resultando en más de 2,000 fallecimientos. Se generó un nuevo cráter de 1 km de diámetro y 300 m de profundidad, que hoy contiene un lago de agua ácida.

El 19 de septiembre de 1985, un sismo de 8.1 grados Richter con epicentro en las costas de Lázaro Cárdenas, Michoacán, sacudió el centro, sur y occidente del país. Causó más de 30,000 heridos, 150,000 damnificados, 30,000 viviendas destruidas y más de 60,000 con daños. Todos los sectores productivos fueron afectados, lo mismo que instalaciones de salud y de servicios. Diversas fuentes indican que murieron hasta 9,500 personas. El total de daños se cuantificó en 4,100 millones de pesos. Un día después se registró una potente réplica de 7.9 grados Richter que ocasionó mayor devastación.

La pandemia COVID-19 afectó a partir de 2020 a todos los estados del país. La enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, es presuntamente un coronavirus con origen de los murciélagos y que pasó por el pangolín y saltó al humano. Afecta las vías respiratorias y se transmite por microgotas de saliva de personas infectadas. Al 25 de abril de 2022, en México se reportaron 834 910 casos confirmados y 85,285 muertes.

Es prudente recordar el objetivo principal del Marco de Sendai: evitar la creación de nuevos riesgos y reducir los existentes, y contar con los sistemas de alerta temprana centrados en las personas y la preparación para permitir una acción temprana orientada a minimizar el daño a las personas, los bienes y los medios de vida.