Los desafíos actuales plantean respuestas holísticas, transversales e integrales con la participación femenina

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, cuyos objetivos son el empoderamiento a niñas y mujeres para que estudien y cursen las carreras en el ámbito de las disciplinas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), lo que constituye un imperativo, tal y como se planteó en 2017 en Bangkok durante el Simposio internacional y Foro de políticas de la UNESCO, debe ser el pretexto para que los gobiernos asuman el compromiso de poner fin al desequilibrio de género en esta disciplina.

Datos del documento de la UNESCO Descifrar las claves: la educación de las mujeres y las niñas en materia de STEM, revelan que en la actualidad sólo el 35% de quienes están matriculados en esas carreras de la educación superior son mujeres.

Según el organismo internacional, entre 2014 y 2016 cerca del 30% de todas las estudiantes realizaban estudios superiores en el campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Y a pesar de que la inscripción de las mujeres en las carreras de grado superior ha aumentado enormemente, siguen insuficientemente representadas en estos campos, pues a nivel mundial la matrícula de estudiantes femeninas es notoriamente baja en tecnologías de la información y comunicaciones (TIC), con un 3%; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, con un 5%, e ingeniería, manufactura y construcción, con 8%.

Ante tan reveladores porcentajes, la UNESCO propone este año invertir en las mujeres y las niñas en la ciencia por un crecimiento verde incluyente, en tanto que, el secretario general de la ONU, António Guterres, exhorta: "Velemos porque cada niña, en cualquier parte del mundo, tenga la oportunidad de alcanzar sus sueños, crecer con arreglo a su potencial y contribuir a un futuro sostenible para todos".

La crítica situación que atañe a la población femenina mundial --el 49.5% del total-- plantea la urgencia de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, además de alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento femeninos, por lo cual la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la resolución A/RES/70/212  y decidió celebrar, el 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

El organismo reconoce que en los últimos 15 años la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo inspirando y promoviendo la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia.

No obstante, acota, los prejuicios, las normas sociales y las expectativas limitan la calidad de la educación, y de las asignaturas que estudian muchas niñas y mujeres, éstas se encuentran particularmente en franca minoría en las disciplinas STEM y, en consecuencia, en las carreras vinculadas a éstas.

En México, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) considera que la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia invita a toda la población a reflexionar sobre la urgente necesidad de incluir a niñas y jóvenes en el gusto por estudiar la ciencia y la tecnología. Además, indica, combate la percepción respecto de su capacidad para cursar carreras científicas o desempeñar funciones de dirección en círculos académicos.

Agrega que se han realizado esfuerzos para cerrar, en la medida de lo posible, la brecha de género en el sistema nacional de ciencia y tecnología, y que la Ley de Ciencia y Tecnología promueve la inclusión de la perspectiva de género con una visión transversal, así como una participación equitativa de mujeres y hombres.

Al 11 de febrero de 2019, uno de los principales programas del Conacyt, el 49.4%, del total de las becas nacionales se otorgaron a las mujeres, y de las becas en el extranjero, se les confirieron el 45.9%.

El Conacyt menciona que en 1999 el Sistema Nacional de Investigadores registraba 5.6 hombres en el área de Biología, Ciencias de la Salud y  Humanidades por cada plaza ocupada por una mujer, y el año pasado la relación era de una mujer por cada hombre, mientras en las ingenierías la proporción era de 3.5 hombres por cada mujer, cuando en 1999 la relación era de nueve hombres por cada mujer.

La UNESCO advierte que las disparidades de género son alarmantes si se considera que, en general, las carreras vinculadas con las STEM constituyen los empleos del futuro, la fuerza motriz de la innovación, del bienestar social, del crecimiento inclusivo y del desarrollo sostenible.

De ahí que preste particular atención a estos aspectos como parte de sus esfuerzos para promover el empoderamiento de las mujeres y las niñas mediante la educación, y en respuesta a las decisiones adoptadas por sus Estados Miembros sobre la función que desempeña el organismo en el fomento del liderazgo de las niñas y mujeres en los ámbitos de las STEM, e incluso del arte y el diseño.