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El General insurgente José María Morelos y Pavón conocido como el Siervo de la Nación, fue uno de los lideres independentistas que entregó su vida por la libertad de la patria.

Natural de Valladolid, en el actual estado de Michoacán, al enterarse del levantamiento convocado el 16 de septiembre de 1810 por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, decidió unirse a la lucha por la Independencia de México.

Sus primeros pasos en la guerra tuvieron lugar en la zona sur del territorio novohispano, comisionado por el mismo Hidalgo y cuya principal función consistió en dirigir la insurrección en el Sur de la Nueva España.

El 14 de septiembre de 1813, Morelos presentó ante el Congreso de Chilpancingo, los Sentimientos de la Nación documento en el que plasmó sus ideales para el nuevo proyecto de nación.

Como parte de su última campaña, Morelos, con la finalidad de poner a salvo al Congreso de Apatzingán, y las implicaciones políticas que éste significaba para el desarrollo del proyecto nacional, decidió trasladarlo a Tehuacán, Puebla, y luego de un largo camino decidió descansar con sus tropas en las inmediaciones del poblado de Temalaca, actual estado de Puebla, donde sería capturado por los hombres del General realista Manuel de la Concha el 5 de noviembre de 1815, acto con el que el movimiento independentista se vio debilitado al perder a uno de sus principales líderes militares.

Una vez capturado fue trasladado al poblado de Ecatepec, lugar donde se le formaron 3 procesos, se le degradó de su condición de sacerdote y se le condenó a la pena de muerte.

El 22 de diciembre de 1815, acusado de traición al Rey y en cumplimiento a la orden del Virrey Félix María Calleja, el Generalísimo José María Morelos y Pavón fue fusilado en San Cristóbal Ecatepec.