El informe está organizado de acuerdo con la estructura del Programa Sectorial de Turismo. Dentro de cada capítulo se reportan las acciones realizadas en relación con los objetivos, programas y las estrategias prioritarias que el propio programa establece. Se presentan los resultados más relevantes, los cuales permiten constatar una situación inédita en la historia nacional del turismo porque reflejan una importante caída de la actividad, debida a la emergencia sanitaria global a consecuencia de la pandemia de COVID-19.

En el periodo septiembre 2019 a febrero 2020 los principales indicadores, en términos de llegada de turistas internacionales y generación de divisas eran relativamente buenos. De hecho, se notaba ya una franca tendencia de recuperación. Pero el brote epidémico trajo consigo la detención de la movilidad internacional. En poco tiempo se generalizaron el cierre de aeropuertos y la adopción de restricciones de viaje por parte de los mayores países emisores de turistas. Para marzo la afectación era ya global. La Organización Mundial de Turismo (OMT) estimaba en ese momento que la caída podría llegar a niveles del 60-80% de las cifras del año previo.  México, como es natural, no podía escapar de esta catastrófica circunstancia. El turismo resulta ser uno de los sectores económicos más afectados, ya que los esfuerzos de contención de la epidemia significan la total suspensión, a partir del mes de marzo, de los viajes y las actividades turísticas, el cierre temporal de hoteles y restaurantes y de prácticamente todos los servicios, sin conocerse hasta el momento el tiempo que llevará hasta su total reapertura.

De manera que los resultados presentados pueden ser divididos en dos periodos: el anterior a la pandemia, en el que se observa continuidad en los logros alcanzados desde el inicio de la administración y los registrados durante la pandemia, en el que las cifras significativas del sector se reducen drásticamente y de manera completamente atípica, por la caída de la demanda de servicios turísticos por parte tanto de los turistas internacionales como de los nacionales.

El esfuerzo institucional inmediato está centrado en facilitar las medidas de reactivación, siempre en coordinación con las autoridades sanitarias. La actividad turística es muy resiliente. Se trata de una actividad noble y de gran potencial económico que podrá adaptarse a la nueva normalidad que surgirá de la crisis.