Las mujeres que padecieron preeclampsia durante el embarazo o parto tienen más riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, infarto agudo al miocardio y eventos cerebrovasculares, así como de fallecimiento por alguna de estas causas.
 
La preeclampsia es una alteración caracterizada por la elevación de la presión arterial durante el embarazo que puede comprometer la vida de la mujer y del feto. En el mundo se presenta hasta en 10 por ciento de las personas gestantes y ocasiona aproximadamente 50 mil fallecimientos anuales, por lo que es la principal causa de muerte materna.
 
El Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los Reyes” (INPer) de la Secretaría de Salud, dio a conocer que, en México, la incidencia de la preeclampsia es de 47.3 por cada mil nacimientos.
 
Para disminuir los riesgos es importante planear el embarazo con medidas como alimentación adecuada, control de peso, actividad física, control natal y atención médica por parte de un especialista en ginecología.
 
La evidencia científica muestra que el consumo de ácido acetilsalicílico con prescripción oportuna durante el embarazo, a las pacientes candidatas, reduce hasta 70 por ciento el riesgo de que se presente la preeclampsia; no obstante, debe ser con vigilancia médica, debido a que no todas las pacientes se benefician con este tratamiento y en algunas incluso puede generar riesgo mayor.
 
Otra enfermedad cardiovascular durante el embarazo es la miocardiopatía periparto, también denominada insuficiencia cardiaca, que puede impedir a las mujeres volver a embarazarse.  
 
El diagnóstico a tiempo de enfermedades cardiovasculares durante el embarazo reduce la mortalidad materna y disminuye los daños futuros en la salud.
 
Las enfermedades cardiovasculares van en aumento en las mujeres, sobre todo la hipertensión arterial, el infarto al miocardio y la insuficiencia cardiaca, de tal forma que 90 por ciento de quienes tienen más de 80 años padece hipertensión arterial, un problema de salud que inicia, en promedio, a partir de los 40 años.
 
El instituto resalta la necesidad de generar una cultura de la prevención con revisiones médicas periódicas, identificación de factores de riesgo y detección oportuna.
 
La prevención de enfermedades cardiovasculares implica el control de peso, alimentación baja en grasas, azúcares y sal, evitar el tabaquismo y realizar una rutina de ejercicio con intensidad intermedia y aeróbica combinada con ejercicios de fuerza por lo menos 150 minutos a la semana.
 
 
 

 

 

 

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