A un año de dicho acontecimiento y con el consecuente internamiento de nuestro primer paciente con dicha patología, ciertamente se reconoce que el proceso de atención no ha sido fácil; pero la comunidad gea ha enfrentado de manera admirable y eficiente una serie de circunstancias que desafiaron nuestras capacidades y también replantearon nuevas necesidades; con el incremento de casos y los picos intermitentes de infección y la consecuente saturación de los servicios en diferentes momentos a lo largo del año, nos llama a reflexionar, comparar y analizar cuánto más fue posible hacer en tan complejo contexto epidemiológico, promueve también la reflexión en torno a determinadas preocupaciones sobre el entorno laboral y los modelos de atención aplicados; pero especialmente también ha obligado a plantear de forma inmediata como gestionar los momentos críticos de sobrecarga laboral, de organización de los servicios y la capacitación constante del personal; sobre prioridades y necesidades tecnológicas, de recursos humanos y de formación académica, de investigación y de manera especialmente importante el continuar atendiendo y reforzando eficientemente los aspectos emocionales que se han enfrentado.