Desde hace 30 años México emprendió un camino hacia una mayor apertura económica, con énfasis en la liberación del comercio internacional y la atracción de flujos de inversión. Esta política se complementó con una agresiva agenda de privatización de empresas del gobierno.

A lo largo de este periodo se hicieron cambios importantes a la Ley de Inversión Extranjera y se firmaron acuerdos de libre comercio con las economías más importantes del mundo. También se alcanzó un marco macroeconómico consistente, sólido y estable, que ha brindado certidumbre a las decisiones de inversión de las empresas.

Hoy el país cuenta con un atractivo ambiente de negocios, certidumbre jurídica, una de las mayores redes de acuerdos de libre comercio del mundo, sectores económicos con amplio desarrollo y un perfil de costos altamente competitivo. Se avanza además en materia de infraestructura, para hacer de México una plataforma logística de clase mundial, y en materia de desregulación, para con ello facilitar aún más la operación de los negocios.