Por Adriana Bravo

 

Fintech es un término que deriva de las palabras “finance technology”, utilizado para denominar a las empresas que ofrecen productos y servicios financieros, haciendo uso de tecnologías de la información y comunicación, que promete que sus servicios sean menos costosos y más eficientes que los que ofrecen la banca tradicional. Actualmente operan alrededor de 158 Fintech en el país y se está acelerando el paso para que, en un plazo no mayor a dos años, entre con una normativa especial. Así lo piensa Ramón Fuentes, quien empezó en este sector en 1999 y que ahora con su aplicación MobileCard ha logrado gran penetración a nivel internacional en materia de dinero electrónico.

MobileCard tiene cuatro productos básicos: envíos de dinero (remesas y envíos locales); pago de servicios (locales y en cinco países); recargas, tanto de teléfono celular como telepeajes; y cambio de cheques. Esta aplicación funciona en cualquier dispositivo móvil: teléfonos inteligentes, tableta o computadora.

Dado que transferir dinero de manera electrónica es una actividad delicada, la seguridad de datos bancarios y certificación se convierte en algo prioritario. Para Ramón Fuentes, ambas condiciones están cubiertas en su empresa, Addcel, y en sus aplicaciones, como MobileCard; de hecho, la empresa posee una tasa inferior al 1% en fraudes digitales.

Con MobileCard Addcel ha invertido mucho tiempo en hacer redes de datos, con la certificación más alta y licencias en los países en donde opera: Estados Unidos, Colombia, El Salvador, Guatemala y, por supuesto, México. “Nos hemos dedicado a hacer el producto local, porque cada país se maneja distinto”, dice Ramón Fuentes.

Dinero invisible

La forma en que trabaja la aplicación MobileCard está dentro de los nuevos modelos disruptivos de negocio: una app amigable, pero robusta, que permite al usuario tener todo a la mano desde un dispositivo móvil operado de manera local, en este caso desde México o bien del país donde se habite, de forma confiable. “Te registras con nosotros, el registro genera una firma electrónica y cada vez que invocas la firma electrónica con cualquier dispositivo móvil a través de una aplicación asociada a la nuestra (como ETN, compañía de autobuses de larga distancia en México) llamas los datos de tu tarjeta almacenados en la nube y vinculados con tu firma electrónica. Validamos y procesamos el cargo y el pago. No somos agregadores, no dispersamos el dinero; eso se hace a través de los bancos que están afiliados a nosotros”, explica Ramón de la Fuente.

La tecnología que usa Addcel es de carácter avanzado, de acuerdo a los términos de la industria 4.0. La empresa se ha especializado en el código nativo que digitaliza los envíos de datos para hacerlos más eficientes y con menos consumo para el usuario. Al respecto, dice Fuentes: “Gracias a esta confiabilidad y seguridad hemos logrado crecer nuestro volumen de operaciones; en 2016 llegamos a un millón 483 mil; en comparación con 2012 que alcanzamos solo 3 mil. En Estados Unidos llegaremos a 55 millones de hispanos y en Latinoamérica tenemos un mercado potencial de 300 millones de personas”.

El trabajo diario de sus operaciones Fintech está certificado y avalado por las principales empresas financieras de cada país en que incursiona Addcel. Es el caso de Colombia, en donde la empresa trabaja estrechamente con Bancolombia (el banco más importante de Colombia), Redeban (el procesador de pagos más grande de Colombia) y DIAN (la oficina de administración tributaria, similar al SAT de México). Pudieron lograr esto a través del Foro de Tesorería del Gobierno Latinoamericano (FOTEGAL), una asociación que reúne a los Ministerios de Finanzas de diferentes países, gracias a haber trabajado en México con las autoridades fiscales federales. En nuestro país, la firma mexicana reporta todas sus operaciones a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y al Banco de México, pero también está a la espera de la aprobación de la Ley Fintech.

Con ello, Addcel busca fomentar la inclusión financiera y reducir los costos de servicios, como el envío de remesas, además de blindar las operaciones contra fraudes. “El costo de enviar dinero desde Estados Unidos a México es más bajo que el de otras compañías, pero no sólo se manda dinero, también se pueden pagar los servicios de un familiar en México, como teléfono o televisión por cable desde allá”, explica Ramón Fuentes.

El futuro a la vuelta de la esquina

¿Qué viene en los próximos años para Addcel? Seguir creciendo su modelo de negocio Fintech con una idea clara: ser valerosos al recorrer los caminos 4.0, que, en muchos aspectos, considera Ramón Fuentes, están inexplorados: “Son tierras vírgenes y hay que tener mucho valor para adentrarse en ellas. Pero de alguna manera ya lo hemos venido haciendo, pues nuestra tecnología es propia; no hubo un software ni un gurú que viniera y nos diera consejos de cómo implementar este negocio”.

Para el fundador de Addcel la cuarta revolución industrial plantea muchos retos que van mucho más allá del desarrollo tecnológico. “Lo que tienen que cambiar son los mercados, se tienen que reinventar, como lo hicimos nosotros. Los bancos tendrán que reformular sus premisas. Una de las grandes libertades de Fintech es que podemos ser universales sin depender de una tarjeta o un banco”.