Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar, en primer lugar, para quienes está convocado este encuentro, para quienes está hecha la Reforma Educativa; son el centro, el objetivo, el destino, precisamente, de este esfuerzo que hoy nos convoca.

Quiero saludar a las niñas y niños de distintos planteles educativos, de diferentes partes de nuestro país, particularmente de la Ciudad de México, porque hoy nos acompañan.

Gracias por, no sólo estar presentes, sino por ser parte de este esfuerzo que se ha realizado para lo que hoy estamos presentando.

Quiero saludar a todas las autoridades, en primer lugar, a la Gobernadora y Gobernadores de distintas entidades federativas, no sólo porque nos acompañan, sino porque son parte central también del esfuerzo que hasta ahora se ha realizado, y del que viene hacia adelante para realmente concretar y materializar, y hacer vigente la Reforma Educativa que hemos venido impulsando.

Quiero saludar a todas las autoridades educativas de nuestro país aquí presentes, desde maestras y maestros, que son el alma, el motor, el centro también de este esfuerzo por mejorar la educación y la calidad de la educación en nuestro país.

A la dirigencia sindical, a Juan, muchas gracias por acompañarnos, porque en su persona está representado aquí, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, dos millones de maestros que prácticamente forman parte de este gran sindicato, el más grande de América Latina, y que, repito, es motor del cambio y de la transformación que estamos impulsando en materia educativa.

Quiero saludar a la titular del INEE; a los consejeros del mismo, de este Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación de nuestro país.

A las y los legisladores federales.

Aquí me da mucho gusto saludar, no sólo a quienes presiden las comisiones de educación en el Senado y la Cámara de Diputados, sino a senadoras y senadores, diputadas y diputados que hoy aquí nos acompañan.

Saludo a investigadores de la educación, que han sido parte de lo que hoy estamos impulsando.

A dirigentes de organizaciones empresariales y a empresarios que están aquí presentes, porque también se han comprometido con este cambio, con esta transformación central e importante para nuestro país.

Y a todas y a todos los asistentes a este evento, que son representantes de los distintos sectores de nuestra sociedad, que han acompañado y que han actuado como actores protagónicos realmente de lo que hemos modelando en alcanzar este impulso transformador, tan significativo, tan relevante y de tal trascendencia, como lo es la educación de nuestro país.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Ya estamos por terminar, niñas y niños, ya soy el último en hablar.

Ya escuchamos muchos discursos, pero déjenme decirles algo, antes de dar paso al mensaje que tengo preparado.

Quiero reconocer, en todos los que me han antecedido en el uso de la palabra, desde Eileen, como quien ha hablado en nombre de las niñas y niños que ha participado en esta consulta precisamente, en estos 15 foros que se realizaron a nivel nacional, en los 200 foros que se realizaron en las distintas entidades federativas, precisamente para armar todo este paquete y permitir que el CIDE pudiera sistematizar todas las propuestas.

Blanca, muchas gracias. A Blanca la recuerdo porque, siendo candidato me tocó participar, ella moderó uno de los paneles sobre educación. Muy dura, por cierto, muy pertinaz ahí.

Y ahora nos acompaña, porque le toca precisamente ser parte, como investigadora del CIDE, de ser parte de este esfuerzo para poder recoger esas 300 mil propuestas que se hicieron en todo el país.

Déjenme decirles que hago esto, porque, bueno, voy apenas a iniciar. Pero sí quiero destacar en todos quienes me antecedieron en el uso de la palabra, de verdad han testimoniado, desde el Secretario de Educación, el propio Gobernador del Estado de Morelos y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores; Sylvia Schmelkes, que ha hablado perfectamente bien lo que le toca hacer a cada una de las partes aquí involucradas.

Y creo que han testimoniado con toda puntualidad, con enorme claridad, que éste no es un esfuerzo asilado, que no es un esfuerzo que sólo corresponde al Gobierno Federal; sino que estamos convocados todos, siendo representantes de algún sector de nuestra sociedad, a realmente a ocuparnos de lo más importante, de lo que es hoy presente y será futuro de nuestra Nación: en el actuar protagónico de las niñas y niños que hoy están estudiando.

Ellos serán quienes tomen las riendas del país en distintos ámbitos y si no nos ocupamos desde ahora realmente para que tengan esas herramientas, los instrumentos, la formación, la preparación, que les permita asumir los retos de hoy y de mañana, realmente como país estaremos condenados a rezagarnos, a quedarnos muy atrás del avance que el mundo eventualmente esté observando.

Por eso la transcendencia, relevancia e importancia que tiene el paso firme y decidido que hemos dado, en favor de la transformación del Sistema Educativo de nuestro país.

Y todas y todos ustedes han testimoniado, precisamente, el papel que corresponde.

Como hemos visto en el video, que la verdad es que ilustra mucho lo que traigo en mi mensaje.

Decía yo que el Secretario de Educación, prácticamente, no es que me haya comido mis palabras, pero refirió, de no ser por los ejemplos, más de los testimonios que dio aquí, de maestras y maestros, investigadores, que agradezco su presencia.

Yo traigo aquí algunos datos que se recogen puntualmente en el video que al inicio vimos, en lo que ha sido la transformación de la educación en nuestro país.

Hace 95 años, con la creación de la Secretaría de Educación Pública, nuestro país inició un camino que en aquel momento auténticamente parecía utópico llevar educación a todos los rincones de la Patria.

El objetivo de esta institución, como afirmaba José Vasconcelos, era: impartir las primeras letras y los conocimientos básicos, así como difundir la cultura nacional e internacional entre todos los mexicanos.

Recordemos que era un México de apenas 15 millones de habitantes; que siete de 10 habitantes, de siete de 10 mexicanas y mexicanos no sabían leer, ni escribir.

Hoy, el anhelo educativo de Vasconcelos es una realidad.

Actualmente nuestra Nación tiene uno de los sistemas de enseñanza más grandes del mundo, con más de 35 millones de estudiantes: dos millones de maestros y 260 mil centros escolares.

Sin embargo, a pesar de estos avances, hacia finales del Siglo XX, nuestro sistema educativo ya estaba agotado en muchos aspectos, enfrentaba desafíos y rezagos que necesitaban ser atendidos.

Al inicio de esta Administración, teníamos un sistema que había dejado en el olvido a las escuelas, su infraestructura y su organización, que fue creando estructuras verticales y burocráticas, desalentando la innovación y la creatividad.

Era un sistema que impedía a los maestros tener una carrera basada en el mérito, que no transparentaba los procesos de ingreso, ni de promoción de nuestros educadores.

Un sistema que se retrasó en los planes, programas y enfoques pedagógicos, perdiendo fuerza como instrumento para abatir la pobreza y la desigualdad.

La prueba PISA. Qué es la prueba PISA.

Realizada entre los países de la OCDE, que evalúa competencias en matemáticas, comprensión de lectura y ciencias, da cuenta puntual del atraso al que me estoy refiriendo.

Los estudiantes mexicanos se han ubicado de manera consistente y constante en los rangos más bajos entre los países de la OCDE, que es ese club de países de mayor desarrollo que hay en el mundo y de los que forma parte México; sin embargo, no ocupamos un lugar que realmente acredite que en materia educativa tenemos un avance mayor.

Los más afectados por la falta de actualización educativa han sido nuestras niñas, nuestros niños y nuestros jóvenes, quienes no recibieron la formación que necesitaban para competir con éxito en la sociedad del conocimiento.

Precisamente, por todos estos motivos, una de las cinco grandes metas nacionales de esta Administración es alcanzar un México con educación de calidad.

Esta meta generó los consensos sociales y políticos necesarios para que la reforma educativa fuera la primera iniciativa de reforma constitucional en ser presentada al Congreso, en diciembre de 2012, en el marco del Pacto por México.

Tan sólo dos meses después, en febrero de 2013, la Reforma Educativa ya había sido aprobada por el Congreso de la Unión, y por la mayoría de las legislaturas estatales.

De las leyes secundarias de esta reforma provino el mandato para elaborar el nuevo Modelo Educativo, que hoy estamos presentando a los mexicanos.

Este modelo es resultado del trabajo corresponsable de muchas personas e instituciones, académicos, expertos, organizaciones civiles, autoridades y, de forma destacada, maestras y maestros, alumnos y padres de familia.

Felicito y agradezco a quienes participaron en las consultas realizadas, las muy preliminares en 2014, y destacadamente en 2016, por hacer de la educación una responsabilidad de todos.

En el Siglo XX, el reto fue la cobertura. Hoy los desafíos son: la calidad, favorecer e incluir a los que menos tienen y lograr el desarrollo integral de los alumnos.

Para concretar este cambio de fondo era necesario reorganizar el modelo de enseñanza, volver a articular todas sus piezas.

Por su gran impacto social, quiero destacar algunos elementos esenciales del nuevo modelo educativo, creo que el video lo ilustra suficientemente bien, pero lo quiero nuevamente puntualizar.

Primero. Que los niños aprendan a aprender en lugar de memorizar, a través de un nuevo enfoque pedagógico.

Segundo. Pone a la escuela en el centro de la transformación educativa.

Para mejorar el funcionamiento cotidiano de los planteles, estos tendrán recursos propios, infraestructura digna y plantillas de maestros completas, así como menos burocracia y, en especial, mayor autonomía de gestión.

Me refiero a que la comunidad escolar tendrá mayor capacidad para decidir el destino de los recursos y la operación de los planteles, lo mismo que para incidir en el contenido del plan de estudios.

Parece mentira, pero habría que pasar por todo un proceso burocrático de cualquier escuela para poder cambiar el vidrio que se había roto, la puerta que se había deteriorado, el baño que ya no funcionaba. La escuela por sí misma no lo podía hacer, la directiva de la escuela no podía emprender estos cambios, estos ajustes, que derivan del propio desgaste de cualquier infraestructura. Había que recurrir a todo un proceso burocrático.

Ahora, la escuela misma, con recursos propios, podrá gestionar, precisamente o, más bien, podrá asumir las decisiones que correspondan a las necesidades de cada plantel educativo.

Un tercer elemento a destacar es que el nuevo modelo asegura la equidad y la inclusión en el sistema educativo nacional.

El reto es cerrar las brechas de desigualdad para que todos los estudiantes, sin importar su género, edad, origen social, región, condición económica o discapacidad puedan concluir su proyecto educativo.

Para lograrlo, el nuevo modelo prioriza que se mejore la infraestructura en los planteles más necesitados, que las becas vayan a quienes más las necesitan y que las niñas tengan las mismas oportunidades que tienen los niños.

También plantea que la cultura y la lengua de las comunidades indígenas sean parte de la formación de sus integrantes y que los alumnos con alguna discapacidad estudien en escuelas incluyentes.

El cuarto elemento es que el nuevo modelo le da la más alta prioridad a la participación de todos los actores involucrados en la educación de nuestras hijas e hijos.

Mejorar la educación requiere el compromiso y la participación de todos. Por ello, hago un llamado a la Gobernadora y a los Gobernadores, a las autoridades educativas de los estados, a las instituciones del sector, a las organizaciones de la sociedad civil, a los padres de familia, a las y los maestros, y a todo aquel que quiera contribuir a este gran proyecto nacional.

Sus ideas o experiencia y sus propuestas son clave para que este modelo se convierta en una realidad en todos los rincones del país.

Y finalmente, un quinto elemento. El quinto elemento a destacar es que el nuevo modelo fortalece la formación y el desarrollo profesional docente.

Y aquí quiero ser muy enfático, lo quiero subrayar: las maestras y los maestros son los actores más relevantes para lograr la transformación educativa de México. Ellos son quienes educan, guían e inspiran a nuestras niñas, niños y jóvenes.

Por eso, el nuevo modelo educativo, o en este nuevo modelo educativo, los maestros tienen un desafío y una responsabilidad ineludibles: tienen el desafío de prepararse para ser mejores educadores y la responsabilidad de forjar ciudadanos libres, comprometidos y participativos, a partir de los nuevos contenidos pedagógicos.

Es cierto. El éxito de este modelo educativo va a requerir de un gran esfuerzo de las maestras y maestros de México, de muchas horas de dedicación, de un compromiso inquebrantable.

Pero tengan la certeza de que no están solos y, en particular, de que las autoridades educativas están para respaldarlos en su preparación y desarrollo profesional.

Los mexicanos reiteramos nuestro más amplio reconocimiento a los cientos de miles de profesores que día tras día engrandecen y enaltecen a la Patria desde el salón de clases.

Quisiera ahora brevemente delinear el sistema educativo que veo para el futuro, a partir del nuevo modelo educativo, y en el que creo firmemente.

La escuela del Siglo XXI será un espacio en el que las nuevas generaciones aprenderán a aprender y, a lo largo de su vida, aprenderán a reflexionar, aprenderán a discernir y a prenderán a resolver los retos de su entorno.

Serán planteles que promuevan la educación interactiva con esquemas de enseñanza presenciales, pero también virtuales; el pensamiento crítico se habrá impuesto sobre la memorización, potenciando la creatividad, la investigación y el aprendizaje personalizado.

El estudiante que visualizo será una persona que conozca lo que pasa en el mundo y no sólo en su entorno inmediato; será un individuo libre, responsable y comprometido; ciudadano de México y del mundo; solidario con su comunidad, pero también con las mejores causas de la humanidad.

Asimismo, vislumbro a maestras y maestros que han asumido plenamente su papel como transformadores de la sociedad, docentes con los valores, las aptitudes y la motivación, pero, sobre todo, con el reconocimiento social que amerita su noble labor educativa.

Ese es el Sistema Educativo que veo hacia adelante y por el que trabajamos todos los días para hacerlo realidad.

Hoy, desde Palacio Nacional, México convoca a los maestros, a las autoridades educativas y a los padres de familia a emprender la revolución educativa más importante en casi un siglo.

Inspirados en el ejemplo de los grandes educadores de México, de maestros de la talla de Ignacio Manuel Altamirano, de José Vasconcelos y de Jaime Torres Bodet, los invito, los exhorto a que asuman la parte que les corresponde en este momento histórico.

Como país, tenemos grandes desafíos y rezagos educativos.

Hoy le decimos al mundo que hemos decidido enfrentarlos.

No haber impulsado la transformación educativa, conociendo los problemas que persisten y la urgencia de resolverlos, hubiese sido, así, irresponsable, vergonzoso e inmoral.

Es cierto, los frutos de este cambio tomarán tiempo, trascenderán este Gobierno, de ahí la importancia de no haberlo aplazado más.

Mantener la educación sin cambios no era opción. No podíamos condenar a las niñas, a los niños y a los jóvenes del Siglo XXI a una educación del siglo pasado, y, como bien decía Graco, quizá, hasta del Siglo XIX.

El nuevo modelo que hoy presentamos nos pone en la ruta correcta para tener mejores maestros, mejores escuelas y mejores contenidos educativos, en beneficio de los mexicanos de hoy y de mañana.

El lanzamiento del nuevo Modelo Educativo cierra la primera etapa de este gran proceso de transformación, hacerlo realidad es responsabilidad de todos.

Trabajando juntos garantizaremos una educación que fomente la libertad y aliente la creatividad.

Una formación para que vivamos en un ambiente de justicia y de paz. Una enseñanza que forme ciudadanos comprometidos con la legalidad y el fortalecimiento democrático de México.

Por su atención, muchísimas gracias.