-MODERADOR: Escuchemos las palabras del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Presidente Honorario del Comité Nacional de Productividad, licenciado Enrique Peña Nieto.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Muchísimas gracias.

Señoras y señores que hoy, aquí, gentilmente nos acompañan.

Quiero solamente hacer una intervención introductoria a este encuentro, escuchar los distintos posicionamientos al acuerdo que habremos de firmar.

Al término, habré de dirigir un nuevo mensaje a propósito, justamente, de los acuerdos a los que estamos llegando. Y en lo que, sin duda, es un primer paso; un primer paso que estamos dando de forma concertada para el fortalecimiento de nuestra economía y para el fortalecimiento de la economía de las familias mexicanas.

Quiero extenderles la más cordial bienvenida, reconocer en cada uno de ustedes toda la voluntad, la amplia disposición para dar paso, repito, a este primer acuerdo, a esta primera concertación que estamos logrando en aras, repito, de cuidar sustancialmente la economía de las familias mexicanas.

Estamos iniciando el 2017 con importantes retos, con grandes desafíos en lo económico, en lo social, pero, particularmente, varios de estos desafíos derivan, en primer lugar, como ustedes, la sociedad en general se ha enterado, en primer lugar, por el incremento, al aumento en el precio de las gasolinas.

Y es del interés central del Gobierno el que la sociedad conozca debidamente cuáles han sido las razones, los motivos, a efecto de poder explicar a mayor amplitud lo que ha llevado a esta definición, y que, precisamente, está en el propósito central, primero, de cuidar la economía de nuestro país, nuestra estabilidad económica; porque sin ella, realmente romperíamos la condición que hemos podido construir a lo largo ya de poco más de tres décadas; una condición de estabilidad que nos ha permitido generar empleo, crecer todavía a tasas modestas, pero hemos crecido económicamente cuando en el mundo no está pasando lo mismo.

Hoy, vivimos un escenario mundial incierto, volátil; es decir, que se mueve constantemente, donde hay aversión o hay temor al riesgo, sobre todo entre los inversionistas. Y éste es un tema del que México no escapa; es una condición prácticamente que impera básicamente, sobre todo, en los países, y que pega de manera importante o que tiene un acento muy particular en economías emergentes como la nuestra; economías que están apenas en una etapa de desarrollo y de consolidación, y que evidentemente, somos como otros países quienes mayor resienten, precisamente, esta gran volatilidad y gran incertidumbre financiera que hay en el mundo.

Como lo expresara recientemente en el mensaje que diera a la Nación, con motivo del inicio de año, repito, es un año de retos, y que el incremento en los precios de la gasolina auténticamente vino a reflejar el aumento en el precio internacional del petróleo y el aumento internacional en el precio de las gasolinas.

Esta situación afecta al país, porque más de la mitad de la gasolina que consumimos viene del exterior; es decir, y hay que decirlo, el ajuste en el precio, como lo dije en mi mensaje, no es consecuencia ni de la Reforma Energética, ni de la Reforma Hacendaria, sino, auténticamente, es reflejar directamente el incremento internacional que se ha dado al precio de la gasolina.

No haberlo hecho así, hubiese puesto en riesgo el gasto que el Gobierno destina a programas de orden, particularmente, social; a programas y acciones que están dirigidas a las clases sociales más vulnerables y más necesitadas.

Y aquí, había estas dos opciones; manteníamos el gasto para aquellos que más lo necesitan o sosteníamos de manera artificial, recortando programas sociales, el precio de la gasolina que, como lo he señalado, el mayor consumo de la gasolina en nuestro país está en los sectores que tienen mayores ingresos. Los de menores ingresos consumen poca gasolina, los de mayores ingresos consumen más gasolina, y sería entonces, a ellos, a los que mayormente se verían beneficiados, de mantener artificialmente el precio de la gasolina.

Como se ha explicado, también, de no ajustar el precio, las finanzas públicas hubieran tenido una presión adicional de más de 200 mil millones de pesos.

En un momento más, escucharemos la intervención del Secretario de Hacienda que, seguramente, podrá abundar en este tema, pero los márgenes que ya tenía el Gobierno. Prácticamente no tenía margen. Uno. Era cancelar programas o reflejar directamente el precio internacional de la gasolina en el precio que consumimos en nuestro país.

Y aún así, ya impactado este precio internacional de la gasolina en nuestro país, el precio de la gasolina en México sigue siendo, dentro del mundo, uno de los países con precio de gasolina más barato o más bajo.

Algunas veces se nos ha querido comparar con algunas otras regiones del mundo o con otros países, y sí, efectivamente, en algunos, particularmente, en estados de la Unión Americana, el precio del gas es ligeramente más barato, pero, realmente, sólo en América Latina, vale la pena decir, de no ser por Venezuela, Ecuador y Bolivia, en el resto de los países la gasolina es todavía, incluso, más cara incluyendo Centroamérica, incluyendo Cuba; es el precio ahí más caro que en nuestro país.

Lo que hoy nos convoca es, al final de cuentas, dar marco a un acuerdo que nos permita emprender acciones, que nos permitan ser sensibles a estas definiciones que se han tomado para, realmente, con sentido de solidaridad y de responsabilidad social, podamos, realmente, acompañar a los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad para cuidar de la estabilidad de precios, para cuidar la estabilidad en nuestra economía, para cuidar la economía de las familias mexicanas.

Lo que hoy estamos concertando, y que, repito, quiero reconocer ampliamente la disposición de todas y de todos ustedes; dirigentes de los sectores productivos de nuestro país, tanto del sector laboral, del sector agropecuario y del sector empresarial, quiero reconocer la apertura, la disposición para que, con sentido de solidaridad social y de responsabilidad social, demos marco a este espacio y, sobre todo, a este acuerdo, que nos permita en el curso de los próximos días y semanas, ir tomando medidas orientadas a un objetivo central: cuidar la economía de las familias mexicanas, cuidar la estabilidad de nuestra economía.

Yo les agradezco, nuevamente, esta disposición, esta apertura. Pero, sobre todo, esta gran sensibilidad social que ustedes aquí, con su presencia, y con el compromiso que habrán de adquirir en el acuerdo que habremos de firmar, recoge, precisamente, esta necesidad de dar atención y respuesta a la demanda sentida que hay entre la sociedad ante lo que hoy estamos enfrentando.

Y vienen otros desafíos. Vienen otros retos. No es éste el único. Es un año, probablemente, complejo, pero que estoy convencido de que si damos pasos en unidad, en forma concertada, de forma solidaria y con sentido de responsabilidad social, vamos a poder superar estos retos entre todos, unidos, en un solo frente, trabajando por el bien de México.

Es mucho lo que México ha alcanzado ya a estas alturas. El México de hoy es uno mucho más desarrollado, mucho más moderno, con mayor apertura, con mayores oportunidades, que sigue generando condiciones para el empleo, para el crecimiento económico, y queremos seguir abonando a que esta dinámica no se pierda. Por el contrario, se mantenga, se acelere y se siga consolidando.

Aprecio la presencia de todas y todos ustedes, y demos paso a la agenda que está programada para esta reunión, la que hemos estado convocados, repito, para el fortalecimiento económico y la protección de la economía familiar.

Por su atención. Muchísimas gracias.

-MODEDADOR: Queda en uso de la palabra el doctor José Antonio Meade Kuribreña, Secretario de Hacienda y Crédito Público.

-SECRETARIO JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA: Señor Presidente:

Muy buenas tardes.

Señores representantes de los sectores de la producción; don Carlos Aceves, don Juan Pablo Castañón:

Muy buenas tardes.

Muy buenas tardes a mis compañeros de Gabinete; Manuel Cota, Alejandro Ramírez; a todos quienes aquí están. Todos, quienes además concurrieron con ideas, con entusiasmo para el acuerdo que hoy se está celebrando, resultado de un trabajo intenso, resultado de un trabajo sensible y resultado de un trabajo, también, solidario.

Enfrentamos, señor Presidente, usted lo ha comentado, un entorno muy complicado. Mucha de la incertidumbre que hoy estamos viendo nos viene de fuera, pero esa incertidumbre que nos viene de fuera ha impactado un deterioro importante en muchas variables que vemos aquí, dentro.

Una de las variables en las que se ha expresado, es en el incremento que ha sido, que hemos observado en los precios de los combustibles. Todo este conjunto preocupa y nos obliga a actuar como siempre lo hemos hecho: unidos y de forma solidaria.

Hoy, esta solidaridad se expresa en un acuerdo que nos obliga a trabajar y a desarrollar una agenda en cuatro ejes:

Primero.  Acciones que nos permitan cuidar y proteger la economía familiar.

Segundo. Y reconociendo que una parte muy importante de ello, es el empleo; lo que podamos hacer juntos para fomentar inversiones y empleo.

Tercero. Hacerlo, preservando nuestra estabilidad económica.

Y cuarto. Fortaleciendo la cultura de la legalidad y el Estado de Derecho, en el marco de un ejercicio austero del servicio público.

Tenemos, primero, en este primer eje de protección de la economía familiar, hemos comprometido a trabajar en un conjunto de diferentes acciones. La primera, la más importante, la más sensible; acciones para mantener la estabilidad de precios.

Se habrá de dar vigor al grupo de precios que usted ha instruido para alinear todos los instrumentos del Estado para cuidar su impacto. Así, habremos de trabajar en la política de crédito de aranceles y de subsidios para desplegarlo y, así, lograr este objetivo.

En ello, hay el compromiso pleno por la vía de la productividad y el diálogo del sector empresarial, y por la vía también del trabajo comprometido del sector obrero. En ello habrá de mediar, además, la vigilancia compartida de las entidades que dentro del Estado tienen esa responsabilidad.

Vamos a trabajar, señor, en fortalecer el transporte público. Hoy, estamos trabajando ya, por la vía del FINADIN, en cinco ciudades, y podemos y proponemos hacerlo en 50. Y buscaremos trabajar con los estados para identificarlas y empezar con los estudios y con las inversiones que para ello sean necesario.

Estamos trabajando, junto con SEMARNAT, en procurar la reconversión del transporte público hacia el gas, lo que lo hará sustancialmente más eficiente y competitivo.

Estamos buscando mejorar las condiciones de acceso y oportunidad de los créditos de la banca de desarrollo. Y para ello, hemos identificado de manera conjunta la posibilidad de una capitalización adicional, en 18 mil millones de pesos, que habrán de detonar y de acompañar los esfuerzos que en materia de crédito, desde la Banca de Desarrollo, se acerquen al sector productivo y a las familias del país.

El IMSS habrá, además, de expandir significativamente sus servicios de guarderías y mejorar todas sus prestaciones sociales. Así lo hemos platicando con el instituto y con los sectores aquí, representados.

Estamos, todos, trabajando en fortalecer la inclusión laboral para que podamos migrar de los programas sociales al trabajo formal.

Hemos identificado, juntos, la posibilidad de un acompañamiento y un apoyo inmediato e importante a nuestros adultos mayores. Hoy, muchos de ellos no tienen una pensión formal, pero sí realizaron contribuciones al Sistema de Ahorro para el Retiro. Se han identificado, en su conjunto, la posibilidad de hacer acciones vigorosas en una búsqueda activa e inédita de más de tres y medio millón de adultos mayores que tienen en el Sistema de Ahorro para el Retiro más de 50 mil millones de pesos. Habremos de buscar, encontrarlos, identificarlos y regresarles este recurso, en apoyo de su economía familiar.

Ya anticipaba el Secretario de Agricultura, el viernes pasado, la reactivación y fortalecimiento de los programas de apoyo al diésel agropecuario y marino.

Por cuanto a la protección del empleo, fortaleciendo los ciclos de inversión, hemos identificado importantes obras, ya en concurso, que estamos trabajando para fortalecer y vigorizar; obras que no están sujetas a incertidumbre, que son importantes para el desarrollo del país y que nos permiten anclar los procesos de inversión frente a este escenario incierto que enfrentamos. Estás van desde el aeropuerto, los trenes, las escuelas al cien y una renovación de nuestros puertos.

Las reformas estructurales ponen hoy, en la palestra, inversiones que no estaban apenas ayer en consideración de este año.

Y así, habremos de cuidar, consolidar las inversiones que acompañan a la Ronda Uno en la Reforma Energética, TRION; la Red Compartida, que impactará en su desarrollo más de 59 mil millones de pesos, ocho mil de los cuales habrán de invertirse este año, y una reestructura de la forma de como administramos los puertos para poder movilizar muchos más recursos para su mayor competitividad.

Daremos vigor y conclusión a las Zonas Económicas Especiales que usted ha anunciado y, conforme a sus instrucciones, el año pasado, a finales, se dieron ya los recursos necesarios para adquirir los terrenos; condición necesaria para que pudiéramos ya empezar a detonarlas.

En atención a muchas preocupaciones que aquí se plantearon, en años recientes se dieron estímulos para deducibilidad inmediata de las PYMES. Este año, se habría reducido este estímulo al 50 por ciento. Se habrá de volver a incrementar al 100 y reducir al 50 hasta el año que entra.

Y habremos, en comunicación con los sectores aquí, y representados, y con su instrucción, de plantear un decreto de repatriación de capitales que ayude a fortalecer la presencia de los mismos en el proceso de desarrollo que estamos enfrentando.

Tenemos que cuidar la estabilidad financiera. Este año que termina, cumplimos los objetivos que el paquete económico nos había planteado, y el que entra, en concurso con los sectores, habremos de buscar tener el superávit primario que nos hemos planteado, estabilizar la deuda y buscar que ésta se empiece a reducir y hacer, sobre todo, un ejercicio austero y cuidadoso del gasto.

Para esos efectos, ya nos ha instruido usted, que reduzcamos 10 por ciento la partida de sueldos y salarios. Y hemos, además, asumido el compromiso que nos ha exigido la sociedad de hacer absolutamente público todos los procesos de contratación abiertos y de licitación, para que se le pueda dar seguimiento puntual. Esto, en adición a los 190 mil millones de pesos menos que habremos de tener en el presupuesto de este año, conforme al paquete que nos fue aprobado.

Trabajaremos juntos en comunicación, en coordinación, para fortalecer la coordinación en materia de cultura, legalidad y de Estado de Derecho. Hemos identificado acciones puntuales que nos permiten darle vigor al Sistema de Transparencia Nacional, al Sistema Nacional de Anticorrupción, y fortalecer el Portal de Transparencia Presupuestaria con los elementos que aquí hemos venido comentando.

La idea, señor, es que éste no sea un acuerdo que hoy se agote; es un acuerdo que vamos a enriquecer, es un acuerdo al que le vamos a dar seguimiento en el Comité Nacional de Productividad. Ahí, iremos dando puntual seguimiento de lo que aquí se está acordando.

La coordinación será, en consecuencia, permanente y efectiva. Somos conscientes de los retos por los que está atravesando el país, de las dificultades que están enfrentando sus familias.

Y queremos hacer sentir, desde aquí, que el Gobierno Federal, los sectores productivos, los patrones, los trabajadores, estamos cerca, estamos sensibles, y habremos de hacer los esfuerzos necesarios para que se proteja la economía familiar, se preserve el empleo, se le dé plena vigencia al Estado de Derecho y, con ello, contribuyamos a que este entorno, hoy de por sí difícil, sea, en la medida de lo posible y con esta sensibilidad, que tengamos mejores elementos, y los tengan las familias, para poderlos sobrellevar y sobrellevar, preservando competitividad y dinamismo en la economía mexicana.

Muchas gracias, señor Presidente.

-MODERADOR: Escuchemos la intervención del licenciado Alfonso Navarrete Prida, Secretario del Trabajo y Previsión Social.

-SECRETARIO ALFONSO NAVARRETE PRIDA: Con su permiso, señor Presidente.

Compañeras y compañeros servidores públicos; integrantes de Gabinete legal y ampliado; muy apreciables representantes de los sectores productivos del país, y representantes de los medios de comunicación.

Este día, realizamos un evento de la mayor importancia para todos los mexicanos.

Es un acto en el que, además de reafirmar la armonía y diálogo entre trabajadores, empresarios y Gobierno, damos pasos firmes para que esta concordia se traduzca de manera concreta en mayor productividad laboral, mayor competitividad en las empresas y, en consecuencia, lo más importante; en mayor bienestar para la economía de las familias mexicanas.

Esta respuesta al difícil entorno económico, es una respuesta con metas claras, con compromisos sólidos y con tareas definidas. Es una respuesta que ve con realismo y con objetividad el presente, pero también asume una decidida responsabilidad por su futuro.

Si existe una tarea difícil de ejercer en el mundo, y ejercer con vocación, con pasión y con entereza, es la de ser líder y, más aún, la de ser estadista.

La mujer o el hombre que electo por sus conciudadanos llega a ocupar altos puestos públicos o sociales, que lo llevan a tomar decisiones difíciles pensando en el bienestar presente y futuro de los habitantes de su gremio, o en su caso de la nación que gobierna, es lo que prueba al líder. El líder no se prueba en los tiempos fáciles. El líder se prueba cuando hay que decirle a la gente: por eso quisieron que yo los dirigiera y los orientara, porque vivimos tiempos difíciles.

Las determinaciones del estadista no son siempre las que desearía tomar; son las que responsablemente debe adoptar, las que los contextos internacional y nacional obligan, sin considerar si se conservarían o no simpatía como consecuencia de las mismas. Eso ha sucedido recientemente en el caso del país.

Se ha explicado, por el Jefe del Estado Mexicano, el Presidente Enrique Peña, las razones del retiro del subsidio a los precios de las gasolinas. Se ha dicho, con claridad, que ello se debe fundamentalmente a factores externos vinculados al alza de los precios del petróleo, a que existe un precio internacional de gasolina que se fija en dólares y a que el país importa más de la mitad de las gasolinas que consumimos.

Sólo quienes no quieren verlo con claridad, ingenuamente o no, piensan y difunden que la medida no era la más conveniente. Tampoco era la de reducir los programas sociales, en detrimento de millones de familias o limitar los servicios fundamentales de los que goza la población o incrementar impuestos o aumentar la deuda.

En un entorno económico mundial de incertidumbre y volatilidad, donde las inversiones y capitales pueden cambiar de destino en horas, lo vivimos hace unos días aquí, en el país; lo más importante para nuestra sociedad es mantener la estabilidad de la economía, a efecto de salvaguardar la estabilidad de la economía familiar.

La medida ha resultado dolorosa, pero necesaria, y no podía esperar mantener los subsidios; eso era ir en contra del futuro del país; eso no cabe en el Presidente Peña.

Ha demostrado, usted, que la popularidad no es apetecible a un costo tan alto, como generar un grave daño a las y los mexicanos.

Hoy, aquí, en la Residencia Oficial de Los Pinos, un grupo más que representativo de los sectores empresarial, sindical y campesino, envían a la sociedad mexicana un mensaje claro e inequívoco: las y los mexicanos debemos trabajar más intensamente en unidad, con mayor eficiencia, imaginación y disciplina.

Es el único camino que existe para crear lo que todos anhelamos: bienestar para todos. Eso es lo que tenemos hoy, el privilegio aquí, de testimoniar.

Por ello, es sumamente alentador conocer que los representantes de los sectores productivos han plasmado su compromiso de enfrentar solidariamente la circunstancia actual en el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar.

Su participación corresponsable y su firme compromiso, ponen de manifiesto que los mexicanos sabemos unirnos para enfrentar los grandes problemas y superar nuestros mayores desafíos.

Al suscribir este acuerdo de unidad, cada sector productivo pone de relieve su cabal consciencia de que, en este año que comienza, todos deberemos de realizar sacrificios y acatar escrupulosamente los compromisos que aquí contraemos.

Los sectores productivos y los representantes de las Secretarías de Hacienda y Crédito Público, Economía, Trabajo y Previsión Social, trabajando juntos, logramos consensos importantes plasmados en el documento que hoy se suscribe, y que, sin duda, es una clara respuesta ante una situación que habremos también juntos de superar.

Se firman compromisos, no promesas. Se suscriben con responsabilidad y con el ánimo, desde luego, de cumplirlas a cabalidad.

Los factores de la producción convocan a la unidad nacional, repudian la violencia e invitan a la construcción de nuevos consensos. Eso es lo que plasmamos, con la firma.

Como en ningún otro sexenio, en el actual, los factores de la producción han logrado importantes equilibrios entre la conservación de las fuentes de empleo y el mejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores. Sin renunciar a legítimos derechos, como el de la huelga, han arribado a soluciones en beneficio de ambas partes. 

Ustedes, son los más claros testigos y actores de más de tres años sin huelga de jurisdicción laboral federal, que lo acredita.

El incremento histórico del salario mínimo logrado para este año da cuenta de ello; el freno a la caída en el valor adquisitivo del salario mínimo y la recuperación sostenida del mismo, es una realidad.

Por ello, también en el Acuerdo, se señala con toda claridad, que se habrá de analizar en el primer trimestre la evolución de estas medidas compensatorias y de la economía en su conjunto. Lo mismo, lo que sucede en el entorno internacional Y con ello, con esta misma responsabilidad, claridad y transparencia, habremos de sentarnos si es necesario en las instancias que correspondan para lograr nuevos equilibrios y, si es necesario, nuevos acuerdos.

Lo que México rechaza, es ese México de competencias entre todos, donde nadie gana, donde todos pierden, el México de la carrera de precios contra salarios.

Esos son hechos, no es demagogia. Más de dos millones 600 mil empleos formales creados en lo que va de la Administración, es una cifra que no tiene parangón en los primeros cuatro años de cualquier sexenio presidencial.

La formalización del empleo es una exitosa política pública diseñada por el Gobierno Federal, respaldada e impulsada por los 31 gobiernos de los estados y el Jefe de Gobierno de las Ciudad de México, al margen de colores y de filiaciones. Eso, es hacer actos de justicia en unidad y en coincidencia con propósitos comunes.

Hoy, queda demostrado que la lucha por mejorar las condiciones de vida de los mexicanos no se da en las calles, causando destrozos, saqueos y miedo entre la ciudadanía, no se da afectando la vida cotidiana de las personas, atentando contra su integridad física y su propiedad privada o contra los bienes públicos y las instituciones, o con mensajes incendiarios.

Se da en la escuela, en el taller, en la fábrica, en la oficina, en la Universidad, en el servicio público. Se da en el diálogo constructivo, en la conformación de ideas con argumentos, no con robos y saqueos.

A esta respuesta violenta, le respondemos con acuerdos. A cualquier intención de dañar la unidad, le respondemos, pudiendo sentarnos aquí, con el derecho de todos a disentir con argumentos, pero con propósitos comunes.

Hoy testimoniamos la firma de un acuerdo que, sin duda, nos permite enfrentar el 2017, año de desafíos globales, pero particularmente para el país con unidad y con un gran liderazgo.

Muchas gracias, señor Presidente.

Muchas gracias, amigos.

-MODERADOR: Escuchemos las palabras de don Carlos Aceves del Olmo, Secretario General de la Confederación de Trabajadores de México.

-SR. CARLOS ACEVES DEL OLMO: Con su permiso, señor Presidente.

Distinguidas personalidades, miembros del Comité del Gabinete Legal y Ampliado, señores empresarios, señores funcionarios de distintos organismos; estimados amigos de la prensa:

Quienes ya tenemos muchas canas, recordamos este tipo de eventos. Hace 30 o 40 años, domingo, cinco de la tarde, aquí, en Los Pinos, el Presidente de la República reunido con los mismos, no las mismas personas, pero los mismos cargos, que siempre firmábamos con la esperanza de que viniera una mejor situación para los trabajadores.

Pero el tiempo que no perdona hacía que se fuera desvaneciendo, que hubiera compromisos como: sí, señor Presidente. Lo que usted diga, señor Presidente.

Me felicito, y felicito a todos, por tener la oportunidad física de estar en una nueva propuesta; en una propuesta que nosotros no pensábamos que se iba a dar ya, en una firma de un pacto en el que, por ejemplo, a las organizaciones obreras, los trabajadores nos dicen: subió la gasolina, y el sindicato qué va a hacer.

Y si nosotros le decimos a la empresa: subió la gasolina, tienes que subir tus tabuladores. Y si el Gobierno le dice: subió la gasolina, te voy a subir el impuesto; no vamos a ningún lado.

Podría hacerse un discurso largo con muchos aditamentos que fueran buenos para esto. Pero yo me quiero concretar, con el permiso de mis compañeros del sector obrero, del Presidente del Congreso del Trabajo, de mi amigo de la CROC, de mi amigo de la CROM, del Vicepresidente del Congreso y el otro Vicepresidente.

Quiero pensar que esto que voy a decir y que estoy diciendo va en concordancia con lo que podemos hacer.

Saben por qué. Porque no veo por donde podamos hacer otra cosa.

Ahora, se nos invita a los factores de la producción para que haya ideas positivas que permitan que los apoyos a los más necesitados lleguen y sean palpables. Eso escuché del señor Secretario del Trabajo y, también, del Secretario de Hacienda, y en los propósitos del señor Presidente.

Esta es la Reunión de la Comisión de Productividad que tenemos cada dos meses, en Palacio Nacional, y que luego cada tres meses venimos para que la presida el señor Presidente.

Démosle más velocidad a esa Comisión. Hagamos más cosas que ya firmemos y las pongamos en la práctica, y no solamente estemos platicando lo que deberíamos estar haciendo, porque llevamos ya dos años de haberla construido y no hemos sacado más que dos o tres convenios que, la verdad, no hacen mella en el tamaño del país que tenemos.

Mi llamado a los empresarios, al Consejo Coordinador Empresarial, a los hombres de negocios, a todos quienes están aquí, a los banqueros, mi llamado es para hacer estudios de la propia productividad, porque yo no veo por dónde pueda salir una mejora económica de los trabajadores, si no es por la productividad.

No hay aumentos de emergencia, ni los queremos, tenemos pésimas experiencias en eso. Entonces, necesitamos tener la herramienta para que los trabajadores puedan tener un ingreso mayor y esa es productividad, y necesitamos la simpatía de los empresarios, que la tenemos, Juan Pablo Castañón, les caemos bien entre trabajadores y sindicatos, y empresarios.

Y hagamos cosas, pero no nada más que queden aquí, en la firma de esto, que me parece que es trascendente.

Cuando yo dije que no dijéramos; lo que usted diga, señor Presidente, lo estoy diciendo en serio, porque nosotros, muchos de los que estamos aquí, en los últimos cuatro años nos hemos dedicado a defender un liderazgo nacional de Enrique Peña Nieto, y no queremos que se den cosas, como se daban o como se usaban.

Hoy, tenemos que tomar determinaciones que nos den resultados y si esto que leyó Hacienda, esto que leyó la Secretaría del Trabajo, no da resultados y los propósitos del Presidente tampoco, entiendo porque nos dicen: y los sindicatos qué van a hacer con el gasolinazo.

Con lo anterior, ya no se pretende promover la productividad, se pretende que lo hagamos. Cuando nos reunimos en Palacio Nacional siempre tomamos decisiones, está la academia, están los empresarios, está el sector obrero, está el Gobierno, estamos todos para tomar decisiones.

Pero se hacen unas largas pláticas, muy buenas, por cierto, muy interesantes, tesis muy buenas de maestros y todo, pero eso no nos da nada para llevarle a los trabajadores, a las fábricas, algo que le pueda ser útil en la mesa donde comen sus hijos o donde comen ellos.

Hay que apoyarnos, también, en las instituciones del Estado, las nobles instituciones del Estado, que son parte de los resultados de los trabajadores en la historia.

Como qué. Como el Seguro Social.

El Seguro Social que, bueno, cuando vemos los números nos asusta, pero todos ya sabemos que son millones de gentes que están atendidas.

No hagamos que baje la calidad, al contrario, ahora hay que atenderlos mejor. Que no falten medicinas.

Claro. A mí me dio mucho gusto ver en el periódico una publicación del sindicato de los trabajadores del Seguro Social, poniéndose al servicio de México y diciendo: estamos dispuestos a trabajar más. Y estamos hablando de medio millón de trabajadores, no poquitos, especializados y que de veras están en todo el país.

Entonces, por qué no los demás.

Por qué no toda la burocracia, por qué no cada quien hace lo que debería hacer y algo podemos lograr.

La situación económica del país no es propicia para hacer cosas más allá de esto, pero tampoco México se va a destruir por un aumento a la gasolina. Hemos tenido muchísimos más graves retos y los hemos llevado adelante.

Y hoy, el sector de los trabajadores, nosotros mismos, que hemos estado al pie de las máquinas en las fábricas y que sabemos qué se siente, queremos centrar esta propuesta en, por ejemplo, que INFONAVIT y Secretaria de SEDATU, que haya más vivienda para la gente que menos tiene.

Eso lo he venido predicando en el desierto muchos años y no he logrado. Que se rescaten más casas cuando ya no los pueden pagar o que se les vuelva el dinero que dieron y esa casa se pueda vender, que los desarrolladores nos ayuden a pintarlas y a entregarlas.

Que llevemos a cabo ese programa que propuse en INFONAVIT, de migración interna, que ya tenemos 143 habitantes de Chiapas que aceptaron irse a Saltillo, que los van a entrenar, que les pagaron su mudanza, que les vamos a dar casas de las abandonadas y que tienen trabajo, y que allá, en Chiapas, no tienen futuro ni trabajo porque todavía se mueren los niños de hambre.

Yo no sé si eso sea una locura, pero nosotros vamos a hacer esa locura y vamos a tratar de migrar con esa gente en las entidades que usted puso con una anotación especial.

Entonces, busquemos las formas juntos, para que, juntos, sigamos mejorando resultados.

El Presidente de la República presentó un espléndido programa de vivienda, apeguémonos a él, vuélvanlo a calentar para que salga. Entreguemos los títulos de propiedad y las escrituras de casi dos millones de gente, pero entreguémoslas ya, no las. Vamos a hacer grandes eventos, bueno, eso a una gente que le afectó el gasolinazo, pero que tiene su papelito y lo puede meter abajo del colchón, le ayuda, y ya no va a preguntar mucho: qué puede hacer el sindicato por nosotros.

Nosotros ayudaremos, haremos y se lo digo al Secretario de Comercio, que nos regalen un montón de placas que diga: Inspector de mercado o inspector honorario para que miles de trabajadores vayan y chequen que no nos estén robando los comerciantes.

Y tenemos que salvar la inflación, porque eso sí sería nuestro peor castigo. Si la inflación sube, entonces se va a gastar lo que ni siquiera nos han dado.

Yo creo que este tipo de eventos nos permite al sector obrero decir, como en pocas veces lo que tenemos que decir, reiterar que para nosotros el tipo de pactos que se hacían y eso, ya no tienen validez.

Yo recuerdo que a don Fidel Velázquez le decían: Hay que apretarse el cinturón, y él decía: ya ni cinturón tienen los trabajadores. No se pueden apretar nada.

Volquémonos en la realidad de nosotros, con independencia de colores, de formas de pensar y eso, veamos que es un solo México que tenemos y que lo debemos de cuidar, mantener y no destruir.

Los sindicatos de México están con los trabajadores y con los demás sectores de la producción y, desde luego, con el Gobierno del licenciado Enrique Peña Nieto.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Interviene enseguida, el licenciado Ildefonso Guajardo Villareal, Secretario de Economía.

-SECRETARIO ILDEFONSO GUAJARDO VILLAREAL: Con su permiso, señor Presidente.

Siguiendo su instrucción, la semana pasada nos abocamos a construir el diálogo que deriva en la construcción de este Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar.

Esta mañana en una reunión previa que tuve a bien organizar con el sector empresarial, nos congratulábamos de la rapidez con la cual pudimos limar diferencias, llegar a consensos y definir mensajes.

Esta rapidez, señor Presidente, no es fortuita, ni producto de la casualidad. Tuve el privilegio de acompañarlo cuando aún era usted todavía candidato a la Presidencia a una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial.

En esa reunión, usted suscribió un compromiso con el Pacto por México. Un pacto que vislumbraba transformaciones profundas, que enfocaba reformas fundamentales para la economía mexicana y para el país.

Un pacto que, sin duda, a través de este proceso de diálogo con el sector empresarial, usted ha cumplido, si no al cien por ciento, señor Presidente, sí en un buen 90 por ciento.

Esa es la confianza que se construye para cuando hay momentos difíciles y de reto poder sentarnos a una mesa, entendernos, definir rumbo, definir confianza y definir camino.

En este momento, los que estamos suscribiendo este acuerdo, sin duda, estamos comprometiéndonos con un elemento fundamental; es el momento de fortalecer la confianza en nuestras instituciones, en nuestra capacidad para darle a esta economía competitividad y desarrollo; pero, sobre todo, en la capacidad que tenemos como sociedad de reconocer que es un momento para privilegiar el interés de México sobre intereses particulares.

El acuerdo que hoy firmamos parte de una premisa fundamental: el crecimiento del país se fundamenta en el crecimiento de todos y cada uno de los sectores. Un crecimiento que debe de beneficiar a todos los que participamos en este gran país: su clase trabajadora, su clase empresarial.

Para que ello ocurra va a ser indispensable que cada quien hagamos nuestra parte, desde la responsabilidad que usted nos ha confiado, señor Presidente, nuestra misión es seguir generando un entorno propicio para que las empresas, sin importar su tamaño, puedan generar, ganarse un lugar en el mercado, generar empleos e invertir. Pero, también, para que los consumidores reciban productos y servicios de calidad a precios justos.

Por ello, quiero reconocer la disposición del sector empresarial para que, a través de sus organizaciones, asuma el compromiso de coadyuvar a que no se incurra en un incremento indiscriminado de precios de bienes y servicios, evitando siempre repercusiones injustificadas o fenómenos especulativos, particularmente, en los casos de los productos de la canasta básica.

Nosotros, como servidores públicos, que tenemos su confianza, señor Presidente, tenemos la responsabilidad de actuar con probidad, con honestidad y con transparencia, pero siempre con eficiencia por el servicio de México.

Gracias, señor Presidente.

-MODERADOR: Corresponde la siguiente intervención al actuario Juan Pablo Castañón Castañón, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

-ACT. JUAN PABLO CASTAÑÓN CASTAÑÓN: Muchas gracias.

Señor Presidente:

Es un gusto que nos reciba aquí.

Y quiero reconocer esta iniciativa como una iniciativa en pro del México que estamos construyendo todos juntos.

A los señores Secretarios de Estado, nuestro reconocimiento en la convocatoria y en el trabajo que hemos desarrollado estos últimos días.

Mi reconocimiento a los señores dirigentes obreros y sindicales que están aquí presentes, por el mismo trabajo que hemos hecho, y por el que haremos en estos próximos meses y años.

Saludo con gusto, y a nombre de ellos hablo, a los compañeros presidentes de las organizaciones empresariales aquí presentes.

Apreciamos esta iniciativa del Presidente de la República para reunirnos hoy, en esta mesa, a todos los representantes de los sectores productivos del país en la firma del Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar.

El acuerdo que firmamos hoy es una muestra de unidad y compromiso, la búsqueda de una hoja de ruta de prioridades en las que podemos coincidir Gobierno, sociedad, empresas, trabajadores, campesinos, para afrontar un entorno de incertidumbre y retos con toda responsabilidad.

Avanzamos en grandes lineamientos sobre lo que debemos encarar en el futuro próximo, de lo que podemos hacer si definimos objetivos comunes y establecemos el diálogo constructivo como premisa.

Los próximos meses y años enfrentaremos desafíos insospechados, aún no conocemos su dimensión y profundidad, pero podemos prepararnos si logramos unirnos en lo fundamental.

Debemos hacerlo escuchándonos primero, estableciendo el diálogo abierto y franco con la sociedad, entendiendo sus inconformidades y sus problemas, y buscando, como lo estamos haciendo, soluciones incluyentes.

Son tiempos que requieren unidad y generosidad, y también exigencia mutua, demandar y demandarnos resultados concretos, compromisos reales y transparencia que brinde la confianza.

Este acuerdo es un primer paso para la enorme tarea que tenemos por delante, dar seguimiento e implementar políticas públicas que nos permitan proteger la economía familiar, fomentar el empleo, la inversión productiva y a la vez defender nuestra estabilidad macroeconómica.

Fortalecer nuestro mercado interno es prioritario, y uno de los objetivos fundamentales de la estrategia hoy propuesta.

Entiendo, en este fortalecimiento, no sólo el consumo, sino el fomento a la actividad productiva y el desarrollo acelerado de las empresas, que finalmente generan el empleo formal que brinde ingresos y estabilidad a las familias mexicanas.

En el sector empresarial tenemos claro nuestro principal compromiso: ser generadores de valor y riqueza, que pueda traducirse en más y mejores oportunidades para las personas, para los trabajadores.

Por ello, establecemos un compromiso claro en promover la productividad en las empresas y en sus trabajadores para ganar eficiencia y contribuir a disminuir la presión inflacionaria.

La preservación del empleo y la recuperación de los ingresos es un compromiso permanente del sector y hemos avanzado en ello, buscando mantener vigentes y crecientes las remuneraciones para el trabajo formal en la medida de las posibilidades de cada empresa, conforme va creciendo la propia empresa por productividad.

Pero necesitamos seguir trabajando en esta materia. Con más incentivos para la creación de empleos, la capacitación constante y la inversión productiva que permitan generar valor, que se transforme en mayores ingresos para las familias.

A través de este acuerdo, refrendamos nuestro compromiso para fomentar la inversión en nuestro país, Presidente.

Con estas y otras medidas que iremos incorporando a lo largo del tiempo, buscamos incentivar que más empresas se instalen en México y las que ya están establecidas puedan incrementar su inversión productiva, desde las más pequeñas hasta las más grandes, que son cabezas de las grandes cadenas de valor.

Para ello, se incorporan medidas concretas para apoyar el financiamiento, la adopción de tecnología, la desregulación y el fomento de la formalidad.

Porque es sólo a través de la creación de más empresas y el fortalecimiento de las mismas, que podremos generar oportunidades de empleo para los mexicanos.

Es el trabajo formal, digno y bien remunerado, creado en las empresas, el que rompe el círculo de la pobreza y la exclusión, el que devuelve la esperanza a las familias.

El acuerdo que hoy firmamos incluye también una serie de medidas para el apuntalamiento de nuestra estabilidad macroeconómica: controlar la deuda pública, racionalizar y disminuir el gasto público enfocándolo a las áreas con mayor impacto multiplicador sobre la economía, son metas indispensables para mantener la senda del crecimiento. Sin ellas, no habrá soluciones reales a nuestra problemática y los retos actuales.

Creemos que el mayor de los esfuerzos debe realizarse en este sentido, no sólo para mantener las variables sanas, sino para dar señales claras a la sociedad del compromiso con la austeridad y el compromiso por el ingreso de las personas y sus familias.

Por ello, hacemos un llamado a los órganos descentralizados, a los demás Poderes de la Unión y a los gobiernos estatales y municipales a establecer iguales medidas de racionalidad y austeridad, de control de sus propias deudas y de transparencia y rendición de cuentas.

Por último, sabemos que el fortalecimiento del Estado de Derecho es una materia fundamental para dar viabilidad a las propuestas presentadas.

La confianza es la piedra angular para un México unido y en desarrollo, para ello debemos brindar seguridad jurídica a las inversiones y certidumbre a los factores de la producción, al empleo, y un compromiso mucho más firme con la aplicación de la ley y, sobre todo, el combate a la impunidad.

El 2017 debe ser el año de la lucha contra la corrupción en todos sus ámbitos, desde nuestro sector daremos un renovado impulso al programa de certificaciones en ética e integridad, así como los trabajos con la Secretaría de la Función Pública para establecer requisitos en la materia para las contrataciones públicas.

El trabajo recién comienza, seamos participativos, críticos y exigentes, pero también, propositivos y generosos.

Es tiempo de pensar en México sin mezquindades ni intereses particulares. La sociedad mexicana está en espera de nuestras respuestas, nuestros compromisos de honestidad, de cero corrupción, de credibilidad, de resultados concretos y no más metas incumplidas.

Este acuerdo debe ser un paso contundente. En este sentido, los mexicanos debemos confiar en nosotros mismos frente a los retos internos y externos que tenemos, porque la historia nos comprueba que sabemos trabajar con unidad y generosidad. En estos momentos de reto para México, la Patria cuenta con los empresarios, nosotros contamos con nuestros trabajadores, porque así son los signos de los tiempos: renovar nuestra conversación y nuestro empeño para construir el México del Siglo XXI.

Y, por supuesto, que estamos comprometidos de acompañar al Presidente y a su equipo en este empeño, en lo que sea necesario para que México siga siendo exitoso en el extranjero y siga fortaleciéndose en la Nación que todos queremos tener y que estamos formando.

México nos llama a nuestra responsabilidad, Presidente, y usted, también, cuenta con nosotros los empresarios.

-MODERADOR: Enseguida, se procede a la Firma del Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, firmando como testigo de honor el Secretario de Hacienda y Crédito Público.

Firman el Acuerdo el Secretario de Economía; el Secretario del Trabajo y Previsión Social; el Presidente del Consejo Coordinador Empresarial; el Secretario General de la Confederación de Trabajadores de México y el Presidente del Comité Nacional de la Confederación Nacional Campesina.

El señor Presidente de la República atestigua con su distinguida presencia la Firma de este Acuerdo.