En el Sistema Penal Acusatorio vigente, una vez asegurada y acordonada la escena del crimen, hay dos circunstancias por las cuales las y los policías, en su carácter de Primer Respondiente, deben procesar el lugar de los hechos.

La primera de ellas ocurre cuando existe riesgo de alteración o pérdida de evidencias, por condiciones meteorológicas tales como un aguacero inminente o de tipo social, como que en algún caso de homicidio, la familia de la víctima quisiera llevarse el cuerpo. Ambos ejemplos refieren riesgos de pérdida, alteración o destrucción de los indicios. Ante ello, el o la policía debe solicitar autorización por cualquier medio que se posible al ministerio público para proceder a la colecta y embalaje de los indicios y elementos probatorios, a fin de que no se pierdan.

La segunda circunstancia sucede cuando a la policía de investigación o al personal perito no les es posible trasladarse al lugar de los hechos, como suele suceder en poblaciones alejadas.

En ambos casos, la recolección se realizará con los recursos disponibles, considerando las circunstancias de tiempo y privilegiando siempre la seguridad personal.

El primer paso es establecer el puesto de mando, que deberá ubicarse cerca del lugar de los hechos, en una posición estratégica para ingresar al lugar y que esté fuera de riesgo, en este momento se deberán resguardar los indicios y elementos probatorios.

Posteriormente, se deberá de realizar una nueva observación ordenada, minuciosa, exhaustiva, completa y metódica, que es clave para la identificación de cada detalle o escena individual, a la cual se le debe adjudicar un número o letra para su identificación.

De acuerdo con la observación preliminar, se procede a la fijación de la escena en fotografías. Se debe ir de lo general al detalle; el o la policía como Primer Respondiente, deberá empezar por fotos panorámicas de la escena. Luego deberá proseguir con las vistas medias, acercamiento a los indicios y grandes acercamientos a los indicios clave, utilizando para ello una regla y un indicador de la orientación del norte.

En el caso de la fijación de un cadáver que presente heridas en el rostro, restos de fluidos u otro tipo de indicio o evidencia susceptible de análisis, no se deberá manipular el cadáver para obtener fotografías que permitan su identificación mientras no se lleve a cabo la necropsia correspondiente.

En caso de contar con capacidad de video, la escena deberá grabarse con los mismos encuadres e incluso el captar el proceso completo.

También se deberá contar con un croquis simple, que consiste en un dibujo del escenario visto desde arriba, colocando los elementos más representativos, a fin de que sirva como referencia para ubicar los indicios en relación con otros objetos como vías del tren, bardas, árboles, calles, etcétera. El policía deberá también anotar las medidas aproximadas en su plano y una cruz que muestre el punto cardinal norte.