Los grandes proyectos de construcción de infraestructura que impulsa el Gobierno de México en el territorio nacional, no solo en vías terrestres, sino también en tareas de Irrigación y obras complementarias, demanda el que las instituciones del Estado Mexicano garanticen los adecuados procedimientos jurídicos para disponer, en el marco de la ley, la tierra de propiedad social.

Así lo destacó el Titular de la Institución del Gobierno de México, Luis Rafael Hernández Palacios Mirón, durante su participación en la primera sesión de la XXIV Reunión Nacional de la Asociación Mexicana de Ingeniería en Vías Terrestres (AMIVTAC), que tuvo verificativo en la ciudad de México con el lema “Ingeniería con valor social”, y en la que se abordó el tema “Impactos Sociales de los Proyectos de Infraestructura”.

“Hoy lo que tenemos que pensar —señaló Hernández Palacios en su ponencia magistral— es garantizar el cumplimiento, de acuerdo en el marco de la ley, con los propietarios de la tierra para la construcción de las obras de infraestructura, así como, garantizar el respeto y la conservación de los bienes ambientales que en ellos se encuentran, y que van a estar expresados en las autorizaciones de las Manifestaciones de Impacto Ambiental”.

En este sentido, el Procurador Agrario precisó que, a diferencia del pasado en que las obras de infraestructura significaron grandes costos para los constructores y para el Estado Mexicano, hoy en día opera un procedimiento adecuado que ha permitido, en el marco de la ley, garantizar y lograr los convenios de ocupación previa, con la opinión y avalúo definitivo del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin), que considera además los bienes distintos a la tierra para que se paguen a los dueños de la tierra las diferencias al momento de la ejecución del decreto expropiatorio.

Este mecanismo, resaltó el funcionario federal, ha dado lugar a procesos de negociación y de conformidad, lo que se ha reflejado dentro de las obras emblemáticas del actual gobierno, particularmente en lo que se refiere al proyecto integral del tren maya que cruzó por 700 núcleos agrarios a lo largo de las cinco entidades federativas del sureste mexicano; así como el Corredor Transístmico, que corre de Coatzacoalcos, Veracruz, a Salina Cruz, en Oaxaca.

“Tengo la satisfacción de decir a ustedes —enfatizó en su ponencia Hernández Palacios— que participamos como Procuraduría Agraria en la realización de 2 mil 224 convenios con titulares de parcelas para el desarrollo de los convenios de ocupación previa, y que realizamos 1,339 convenios de ocupación previa con los 700 núcleos agrarios en relación a tierras de uso común”; actualmente, preciso, existen solo dos inconformidades que se han resuelto por la vía conciliatoria”.

En el caso del proceso de la construcción del Corredor Transístmico, señaló el Procurador Agrario, la Institución a su cargo ha participado en la adquisición de 10 Polos de Desarrollo para el Bienestar que corren paralelos a la construcción de la vía de 339 kilómetros”, y cuyo proyecto prioritario del Gobierno de México, que operará la Secretaría de Marina, propiciará la instalación de industrias vinculadas a las vocaciones productivas que, con una visión integral, sustentable, sostenible e incluyente, contribuirán al desarrollo de la región.

En su exposición a los participantes en esta primera sesión de la XXIV Reunión Nacional de la Asociación Mexicana de Ingeniería en Vías Terrestres (AMIVTAC), el Titular de la Procuraduría Agraria, también los alertó sobre el grave problema y nuevo reto que enfrenta nuestro país en materia de escasez de agua en amplios territorios del país, derivado de los efectos del cambio climático y de otros factores climáticos en el mundo entero.

El siglo XXI mexicano va a ser el del agua, dijo, de ahí que el horizonte que se vislumbra en este aspecto hace necesario pensar en que las perspectivas de las obras de infraestructura deberán garantizar la conservación del agua para el consumo humano, lo que, en consecuencia, implicará de modificaciones legislativas importantes vinculadas al crecimiento de desarrollo urbano, la instalación de industrias y la propia construcción de obras de infraestructura.

“Creo que hoy la construcción de estas dos extraordinarias obras: el tren maya y el proyecto interoceánico en una zona donde existe abundancia de agua, van a determinar el futuro de nuevas inversiones, la generación de nuevos proyectos de infraestructura, y las alternativas sociales que puedan producirse”, apuntó.

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