En diversos países, pero sobre todo en México, persiste una distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado como consecuencia de los arraigados estereotipos de género.

La participación de las mujeres en el hogar sigue siendo mayor comparada con la del hombre. En nuestro país cerca del 60% del total de horas dedicadas al trabajo remunerado y no remunerado (tiempo total de trabajo) son contribución de las mujeres, mientras que solo el 40% es realizado por los hombres.

Tan solo en lo que respecta a las actividades domésticas, las mujeres dedican en promedio 29.8 horas a las semana, frente a las 9.7 horas dedicadas por los hombres. Las mayores diferencias se observan en la preparación y servicio de alimentos, limpieza de la vivienda y de la ropa y calzado.

/cms/uploads/image/file/374819/mujer-trabajando-en-el-hogar-con-nin_os.jpg

El trabajo no remunerado es aquel trabajo que se realiza sin ningún pago, es desarrollado en la esfera privada, es decir, el hogar y se relaciona directamente a las labores domésticas como el cuidado de niñas/os, ancianas/os, personas con discapacidad o personas enfermas. Éste se mide cuantificando el tiempo que una persona dedica a las labores domésticas y al trabajo de cuidado sin recibir ninguna remuneración.

Debido a los arraigados estereotipos de género con los que se nos ha educado desde la infancia, al trabajo no remunerado y de cuidados se le resta el valor que tiene, ya que la sociedad no lo considera un trabajo que aporte a la economía, cuando en realidad es un pilar fundamental de la sociedad mexicana que tiene un impacto en la macroeconomía.

Según datos de ONU Mujeres México, el valor económico del trabajo no remunerado fue el equivalente a 20.5% del producto interno bruto nacional, a precios de mercado para el año 2013, proporción superior a la industria manufacturera y sector del comercio.

Desgraciadamente no sólo no se reconoce socialmente el gran número de horas que las mujeres dedican a esto, sino que además se piensa que esta abrumadora carga de trabajo es únicamente responsabilidad de las mujeres, lo cual genera algunas implicaciones para ellas:

  • Menor tiempo para el aprendizaje, la especialización, el ocio, la participación social y política, o el cuidado personal
  • Mayores dificultades para insertarse en un trabajo fuera del hogar
  • Mayores obstáculos para avanzar en las carreras educativas y laborales
  • Mayor participación en trabajo de menor valoración y menores ingresos
  • Mayor participación en el trabajo informal, en el cual las mujeres pueden tener un mayor control sobre su tiempo, aunque este tipo de trabajo no les brinde protección social.

Un llamado a la acción

/cms/uploads/image/file/374769/00411782.jpg

Tomando en cuenta la desventaja en que se encuentran las mujeres para desarrollarse laboralmente y conciliar el ámbito familiar y laboral, en su informe Trabajo Doméstico y de Cuidados no Remunerado, ONU Mujeres destaca la necesidad de reconocer, reducir y redistribuir la carga de tiempo y trabajo que realizan las mujeres de manera no remunerada.

“El trabajo doméstico no remunerado es una de las dimensiones menos reconocidas. Las responsabilidades y tiempo dedicado al hogar o al cuidado de personas dependientes restringe notablemente la posibilidad de las mujeres de contar con ingresos propios, de buscar opciones en el mercado laboral, de participar plenamente en la política y sociedad”: ONU Mujeres

La organización hace un llamado a la acción a las contrapartes nacionales y locales, tanto gubernamentales como no gubernamentales, así como a la sociedad civil y las organizaciones y redes de mujeres, la academia y el sector privado, para que juntos relevemos y posicionemos en el más alto nivel al trabajo doméstico no remunerado y de cuidados como el eslabón fundamental para el logro de la igualdad de género.

Aunque aún falta mucho por hacer, es importante reconocer la gran aportación que generan las labores domésticas y de cuidado, así como entender que esto no es únicamente responsabilidad de las mujeres, sino de la pareja y de toda la familia. Para consultar el informe completo, da clic aquí.