Conservar la biodiversidad marina es esencial, indica la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), y sostiene que las variadas especies de los ambientes costeros, oceánicos e insulares son de relevancia crítica.

De los ecosistemas marinos, precisa, vive gran cantidad de especies endémicas y de distribución amplia, además de ser sitios de reproducción, anidación, alimentación y descanso de gran variedad de organismos marinos y de especies migratorias. No menos importante, anota, es la microfauna involucrada en procesos oceanográficos que regulan el ambiente y sustentan pesquerías comerciales.

En su obra Capital Natural de México, Vol. I., la Conabio considera que la biodiversidad marina de México, excepcionalmente grande y menos conocida que la terrestre, constituye un potencial que se desperdicia de manera importante.

Agrega que la investigación oceanográfica de los ecosistemas marinos de manera integrada es muy reciente, en tanto que las inversiones para dotar al país de la infraestructura que se requiere para conocer mejor nuestros recursos marinos (instituciones, equipamiento, barcos de investigación) y la formación de recursos humanos han progresado muy lentamente.

A lo anterior, refiere, se suma la pobre vinculación entre los sectores académico, privado y gubernamental que dificulta organizar una agenda de conocimiento y manejo de los recursos marinos y costeros de México. Admite que hay un desconocimiento serio de la biodiversidad marina de todos los grupos, tanto de aguas profundas como someras, lo mismo que de las consecuencias ambientales y socioeconómicas de las modificaciones en los servicios que nos proporcionan los ecosistemas marinos.

Es necesario, precisa, desarrollar un plan de investigación oceánica de largo plazo, que maximice las oportunidades para explorar, recolectar, administrar y analizar los datos oceánicos con el fin de proporcionar a quienes toman decisiones (pescadores individuales, industria pesquera y gobiernos) la información científica sólida para hacer un uso sustentable y una conservación adecuada de nuestros mares.

Destaca que los mares y la zona costera de México constituyen uno de los pilares del desarrollo nacional, pese a lo cual el deterioro ambiental y la pérdida de hábitats naturales de biodiversidad marina y de muchos recursos socioeconómicos, aumenta cada día. Expone que a ello se agrega que México es uno de los países con los ecosistemas marinos más frágiles y vulnerables a los impactos de los fenómenos naturales y de origen antropogénico, como el cambio climático.

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