Pionera en el desarrollo de la medicina nuclear y en el estudio de la protección radiológica, frente a los efectos nocivos de la radiación, en el campo de la física médica. Se centró en problemas relacionados con la dosimetría de rayos X y del radio (Ra), y en los métodos de mejora de los procedimientos de radiación terapéutica. (1)

Nació el 10 de julio de 1891, en Rockford, Illinois, Estados Unidos. La familia, debido al trabajo del padre, después de varios destinos, se estableció en Idaho, estudiando en la Boise High School, hasta terminar la enseñanza Secundaria.

Estimulada por su padre y por sus profesores Brown y Branton, alcanzó unas notas brillantes que la llevaron a recibir una beca para realizar estudios superiores en el Whitman College de Walla Walla, donde se graduaría en Física y Matemáticas en 1912.

Antes de continuar su formación ejerció como profesora de ciencias en una escuela de Nyssa, en un estado limítrofe. En 1914, obtuvo una beca de investigación para la Universidad de Berkeley, California. Allí conoció a Shirley Leon Quimby, compañero suyo de estudios, con quien se casaría al año siguiente. En 1916, obtendría su maestría en Física.

En 1919, aceptó una plaza de profesora en la Universidad de Columbia que le permitió iniciar su doctorado en física. El sueldo no era suficiente para vivir en Nueva York, así que tuvo que buscar trabajo.

Gracias a algunos contactos de su departamento, consiguió un puesto temporal como ayudante, en el primer laboratorio dedicado a las aplicaciones médicas de la radiación, que el físico Gioacchino Failla había establecido en el Memorial Hospital. En este hospital aprendió a trabajar con radioisótopos. Determinó la cantidad de radiación emitida por los rayos X y el radio, y estableció, por vez primera, los niveles de radiación que el cuerpo humano puede tolerar.

A partir del estudio de la penetración de las diversas formas de radiación, corpuscular o electromagnética, en la materia viva, determinó la dosificación exacta que podía aplicarse a un paciente para minimizar los efectos biológicos sobre los órganos y tejidos sanos. Sus investigaciones proporcionaron a los médicos las primeras directrices prácticas en el uso de la radiación con fines terapéuticos. Investigó las diferentes dosis de radiación beta y gamma requeridas para producir efectos biológicos y enfermedades dermatológicas, en especial eritemas (enrojecimiento de la piel).

Con base en los resultados de estos experimentos, calculó y definió el concepto de efectividad biológica relativa de la radiación (EBR), que todavía es empleado y aplicado por los radiobiólogos, y que sirvió como base para determinar el factor de calidad que se usa para convertir la dosis absorbida (energía absorbida dividida por la masa irradiada) a una dosis equivalente que toma en cuenta el tipo de radiación.

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En 1941, se trasladó al Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia, y empezó a trabajar con los radioisótopos artificiales que se estaban creando mediante reacciones nucleares en aceleradores y reactores.

Edith centró sus investigaciones en el uso del sodio y del yodo radiactivos, para el diagnóstico y tratamiento de diversos trastornos médicos, así como en la protección radiológica de las personas que manipulaban dichas sustancias. Estudió la aplicación de los radioisótopos en el tratamiento del cáncer de tiroides, así como en el diagnóstico de tumores cerebrales. Sus ensayos clínicos en esta línea la convirtieron en una de las pioneras de la Medicina Nuclear.

Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó en los efectos de la radiación para el Proyecto Manhattan. Por extraño que pueda parecer, dicha colaboración le permitió salvar vidas al aplicar su investigación en la mejora de métodos de protección para los trabajadores expuestos.

En el campo de los residuos radiactivos, desarrolló y enseñó nuevas técnicas para gestionar su eliminación en las instalaciones médicas. Debe tenerse en cuenta que la diversidad de prácticas radiológicas que se realizan en los hospitales conlleva el uso de gran cantidad de radioisótopos que generan, a su vez, residuos radiactivos de características muy distintas. La gestión de este material implica una gran dificultad y los avances introducidos por Hinkley Quimby fueron de vital importancia. Además, también fue una experta reconocida en la implementación de procedimientos para limpiar fugas radiactivas accidentales de forma segura.

A partir de 1954, en la Universidad de Columbia dedicó su tiempo íntegramente a la docencia. Su influencia en la protección radiológica también quedó patente en el ámbito formativo siendo pionera en la impartición de cursos sobre el uso de las radiaciones ionizantes a físicos y especialistas en física médica.

Bajo su influencia, la Universidad de Columbia ofreció una maestría en física radiológica y un doctorado en biofísica. Continuó enseñando en ambos programas muchos años después de su retiro oficial, que tuvo lugar en 1960, cuando pasó a ser profesora emérita de Radiología. Desde esta nueva posición participó activamente en la dirección del Laboratorio de Investigación Radiológica, redactó artículos científicos y escribió dos libros en los que se resume la mayor parte de su trabajo con isótopos radiactivos: (2)

En 1978 cuando dejó la Universidad de Columbia, vivió con su esposo en Greenwich Village en Manhattan, fue miembro de la Liga de Mujeres Votantes y disfrutaba de los deportes, el bridge, el teatro y las novelas de detectives. Murió el 11 de octubre de 1982, a la edad de 91 años. (3)

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Por Centro de Documentación y Divulgación Científica (CDDC), con investigación de Claudio Fernández Ortega del CDDC.

REFERENCIAS

  1. Morrón, L. (2015). Edith Quimby, pionera de la radiofísica hospitalaria. Recuperado el 17 de junio, 2024, de: https://mujeresconciencia.com/2015/08/10/edith-quimby-pionera-de-la-radiofisica-hospitalaria/  
  2. Solá de los Santos, J. (2000) Edith Hinkley; la física que adaptó la física nuclear para tratar el cancer. Recuperado el 18 de junio, 2024, de: https://conexioncausal.wordpress.com/2013/06/28/maria-goeppert-mayer/
  3. Karakatsanis, NA y Arleo, EK (2022). Recuperado el 18 de junio, 2024, de: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0899707121003909#bbb0325