El cambio climático impondrá cada vez mayores costos a la sociedad y a los ecosistemas. El contexto socioeconómico y el modelo de crecimiento de México tienen ya inercias en el uso de los recursos y servicios ambientales que han resultado en el deterioro de éstos. Dado que el efecto del cambio climático repercutirá en la economía, es necesario analizar sus impactos en un marco de equilibrio general. Esto permitirá determinar el costo inherente del cambio climático, así como los costos y beneficios de la adopción de políticas de mitigación y adaptación, tanto a nivel agregado como a nivel sectorial. En particular, se modelan los impactos esperados en hidrología, agricultura, sector forestal, sector industrial y energético; y el impacto macroeconómico y distributivo atribuible al cambio climático. El efecto en el agua se incorpora al modelo de equilibrio general computable; ese efecto a su vez se traduce en impactos en otros sectores vía precios y cantidades de equilibrio. El escenario tendencial representa los patrones actuales de consumo y producción de la economía sin modificaciones en el clima. Al incorporar los efectos de sequías y las afectaciones correspondientes a nivel sectorial, se concluye que el costo del cambio climático al 2030 es del orden de 1.1 por ciento del producto interno bruto (PIB) y que estos costos son regresivos para la sociedad.