La inspección permite conocer el estado en que se encuentran los vehículos ligeros, a partir de una revisión puntual que examina: dirección, amortiguadores, frenos, luces, ejes, gases contaminantes, posibles fugas de líquidos, roturas o desviaciones mecánicas, efectividad de los medios de seguridad y, en su caso, modificaciones de serie.

Todo lo anterior se lleva a cabo en un tiempo no mayor a una hora, y los resultados certifican el estado del automóvil, generando al final un registro impreso y electrónico que detalla las fallas encontradas en la unidad.

La verificación disminuye el riesgo por defectos mecánicos y permite también certificar el estado del vehículo tras la reparación por algún siniestro.

A diferencia de España, en nuestro país aún no es obligatoria dicha inspección, sin embargo, IBERGEX pretende fomentar su aplicación con la finalidad de contribuir a la disminución de accidentes vehiculares por fallas mecánicas.

Es importante recordar que la falta de mantenimiento adecuado en un vehículo repercute negativamente en el consumo de combustible y el aumento de emisiones contaminantes, por lo cual la inspección técnica vehicular aporta beneficios importantes en eficiencia energética, además de los ya mencionados en seguridad y salud.

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