La semana pasada viajé a Ginebra, Suiza, para participar en la reunión semestral del Consejo (Council Board) de la Comisión Electrotécnica Internacional (International Electrotechnical Commission o IEC), del cual soy miembro desde 2015 por votación de la Asamblea General (Council) por un periodo de tres años.

Fundada en 1906 y con oficinas en Ginebra, Suiza, la IEC es una organización de carácter global no gubernamental y líder mundial en la preparación y publicación de normas internacionales para todas las tecnologías eléctricas, electrónicas y relacionadas. La IEC obtiene recursos a través de la venta de las normas y de las cuotas que pagan los comités nacionales que la integran.

En la actualidad las normas de la IEC son un elemento clave para el comercio internacional de productos y servicios relacionados con esas tecnologías, ya que permiten reducir barreras técnicas al ser adoptadas en los países que producen y/o que importan esos productos y servicios. Igualmente, el sistema de evaluación de la conformidad de la IEC permite el funcionamiento de un sistema internacional de laboratorios de prueba que respaldan el cumplimiento de esas normas.

Las publicaciones de la CEI sirven de base para la normalización nacional y como referencias a la hora de redactar licitaciones y contratos internacionales.

Participan en la labor de normalización de la IEC cerca de 20 mil expertos de una gama de empresas de la industria y el comercio, como también del gobierno, laboratorios de pruebas y de investigación, de la academia y grupos de consumidores. La Comisión les proporciona una plataforma para reunirse, discutir y desarrollar las normas internacionales que se requieren para poder operar en una economía globalizada, la cual exige productos de calidad, seguros y con características que reducen su impacto al medio ambiente mediante características como una mayor eficiencia energética. Hoy día operan 104 comités y 99 subcomités técnicos en estos trabajos de normalización.

Las normas de la IEC están basadas en el consenso y en ellas se representan las necesidades de las principales partes interesadas de cada nación que participa en la labor de la IEC. Cada país miembro, no importa cuán grande o pequeño sea, tiene voz y voto en la elaboración de las normas. México está representado por su comité nacional, el cual es presidido por la Dirección General de Normas de la Secretaría de Economía, y en donde participan representantes de empresas públicas y privadas, laboratorios de prueba, organismos de normalización y reguladores (la Conuee, la Comisión Reguladora de Energía y el Instituto Federal de Telecomunicaciones).

La IEC es una de las tres organizaciones hermanas que desarrollan normas para el todo el mundo. Cuando corresponde, la IEC colabora con la ISO (Organización Internacional de Normalización) o con la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) para garantizar que las normas internacionales se ajusten de manera adecuada y se complementen entre sí.

El Consejo (Council Board), del cual formo parte, está integrado por 15 personas, que son propuestas por los comités nacionales y elegidas por asamblea en función de sus méritos personales, además de un presidente elegido por la Asamblea. En las reuniones del Consejo se revisan temas estratégicos que posteriormente son presentados a la asamblea general, que se reúne anualmente. Entre los temas más relevantes en la actualidad para la Comisión están: la modernización de las plataformas informáticas que apoyan el desarrollo de las normas; el desarrollo de sistemas de evaluación de la conformidad para productos, sistemas y servicios, eléctricos y electrónicos; los trabajos para la incorporación de un número mayor de comités nacionales; el establecer mecanismos para que la IEC opere adecuadamente en un contexto de creciente integración y acelerado cambio tecnológico.

Precisamente, la IEC produce “libros blancos” sobre temas relevantes que buscan perfilar los trabajos para atender esa creciente integración y acelerado cambio tecnológico. Temas como el Internet de las Cosas (http://www.iec.ch/whitepaper/internetofthings/), los procesos de manufactura del futuro (http://www.iec.ch/whitepaper/futurefactory/), la creciente interconexión de los sistemas eléctricos (http://www.iec.ch/whitepaper/globalenergy/) y la infraestructura necesaria para las ciudades inteligentes (http://www.iec.ch/whitepaper/smartcities/) son tratados en documentos de acceso público, que marcan grandes tendencias y que perfilan el futuro no solo de los sistemas tecnológicos, sino también el funcionamiento de la economía y de la sociedad.

La próxima sesión del Consejo se llevará a cabo en el marco de los trabajos de la 81ª Asamblea General, que se celebrará en Vladivostok, Rusia, del 9 al 13 de octubre de este año.