Al respecto, surgen preguntas relacionadas con el destino de este gasto, es decir, sobre ¿quiénes son los beneficiarios de dicho gasto?, ¿cuántas personas son beneficiadas por los sistemas de pensiones?, ¿qué características socioeconómicas presentan? y ¿qué relevancia tienen las pensiones en el ingreso total de los adultos mayores?

En el presente blog se responden estas preguntas a partir de los datos de los recientes resultados de la Encuesta Nacional Ingreso Gasto de los Hogares (ENIGH) para el año 2016 (3).

1. Cobertura de los sistemas de pensión (4)

Los datos de la ENIGH indican que en 2016 había 9.6 millones de personas de al menos 65 años en México. De ellas, sólo 2.9 millones (31%) tuvieron ingresos por pensión o jubilación, principalmente de los institutos de seguridad social como el IMSS, ISSSTE, Fuerzas Armadas, PEMEX, entre otros. Todas estas pensiones han sido otorgadas bajo esquemas de Beneficio Definido.

Se encontró igualmente que 4.7 millones (49%) reciben ingresos por el programa social de “pensión” no contributivo, es decir, beneficios sociales a adultos mayores como el “Programa 65 y más” o programas asistenciales estatales y municipales.

Se estima, por tanto, que aproximadamente 2.5 millones de mexicanos mayores de 65 años (26%) no tiene ingresos por algún sistema de pensión.

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2. Montos de pensión

La pensión es un ingreso relevante de los adultos mayores en México. La pensión contributiva promedio mensual asciende a $5,128 para las mujeres y a $6,602 para los hombres. Por su parte, la pensión no contributiva promedio mensual es de $611 para las mujeres y $608 para los hombres, cifra ligeramente superior a los $580 que otorga el “Programa 65 y más”. (5)

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3. Distribución de las pensiones por nivel de ingreso

Para un segmento importante de adultos mayores (2/3 partes de los mexicanos mayores de 65 años), la pensión no es la única fuente de ingreso, ya que se cuenta con fuentes complementarias, por ejemplo, a partir del trabajo, rentas, transferencias de otros hogares, entre otros. Por su parte, los datos del ENIGH revelan que 37% de los adultos mayores tienen ingresos únicamente por pensión contributiva y/o no contributiva. Es decir, para 1 de cada 3 personas de 65 años y más, la pensión es su única fuente de ingresos.

En la siguiente gráfica se muestra la importancia de cada una de las fuentes de ingreso segmentados por quintil de ingreso. Se encontró, por ejemplo, que las personas con el menor ingreso (quintil I) no reportan tener ingreso vía una pensión contributiva por lo que dependen en una alta proporción en la pensión no contributiva, lo que reitera su importancia para el segmento más vulnerable de la población adulta mayor.

La pensión contributiva comienza a tener relevancia a partir del tercer quintil al representar, en promedio, 39% del ingreso total, 44% cuarto quintil, hasta llegar a 55% para la población de adultos mayores de mayores ingresos (quintil V). En sentido contrario, la proporción que representan las pensiones no contributivas disminuye al aumentar el ingreso.

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4. Pensión por Género

La distribución por género de los que reciben pensión contributiva y no contributiva permite identificar que son los hombres quienes mayoritariamente reciben una pensión contributiva mientras que las mujeres son mayoría como receptoras de la pensión no contributiva así como de los que no reciben pensión.

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5. Condición laboral de los pensionados y no pensionados

Un dato relevante que refiere la ENIGH es que entre las personas con pensión contributiva, sólo el 18% labora actualmente mientras que entre los adultos mayores sin pensión el 44% lo hace, seguramente por necesidad.  

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6. Servicio de salud de los pensionados

Las personas con pensión contributiva tienen principalmente afiliación médica a través del IMSS, mientras que los que cuentan con pensión no contributiva, gran parte pertenece al Seguro Popular.

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7. Vivienda y pensión

El ENIGH permite desagregar la relación que existe entre las personas que reciben una pensión y aquellos que poseen una vivienda propia. Ser propietario de una vivienda en la etapa del retiro resulta un factor fundamental para reducir (o aumentar) gastos en la vejez y, por tanto, gozar de una pensión que sea más duradera. Según la encuesta, 66% de los mexicanos que tienen una pensión contributiva son propietarios de su vivienda, cifra que se reduce a 54% para el caso de los trabajadores con pensión no contributiva. En total, 54% de las personas mayores de 65 años poseen vivienda propia, 30% habitan con otra(s) persona propietaria y 16% vive en vivienda no propia.

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8. Cobertura geográfica

Finalmente, como podía preverse, la mayor parte de los beneficiarios de una pensión contributiva radican en zonas urbanas, lo que sugiere la importancia de ampliar a zonas rurales la cobertura de los programas pensionarios.

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Asimismo, existen importantes diferencias en la cobertura geográfica por estado. Mientras las pensiones contributivas se concentran en el Norte-Centro del país con poca presencia en el Sur, las pensiones no contributivas están concentradas en el Sur-Sureste.

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Conclusiones

Los datos presentados en este blog, mismos que fueron procesados de la información contenida en la ENIGH, permiten ubicar la realidad pensionaria del país. El país cuenta hoy (y siempre ha sido el caso) con una baja cobertura de pensiones contributivas que se debe a que la seguridad social se conceptualizó desde su origen para los trabajadores formales. Esta baja cobertura ha sido “atendida” principalmente a través de esquemas no contributivos de combate a la pobreza, financiados por impuestos generales.

Asimismo, la cobertura pensionaria contributiva está claramente sesgada hacia los hombres, las personas de mayores ingresos, de mayor nivel educativo y del Norte-Centro de la República. Ello lo que sugiere es que las pensiones contributivas que hoy subsidia el país (todas las pensiones contributivas tienen un importante subsidio pagado con impuestos generales como se explicó en el blog ¿Por qué crece el gasto pensionario?) son claramente regresivas, es decir, exacerban la desigualdad del ingreso, en lugar de ser igualadoras de ingreso.

Por otra parte, dado que el Sistema de Ahorro para el Retiro cuenta con un requisito de semanas cotizadas mayor al del anterior sistema de BD (1,250 para trabajadores afiliados al IMSS vs 500 de la Ley 73) es probable que la cobertura no cambie mucho en las próximas décadas. Adicionalmente, se estima que el monto de las pensiones otorgadas bajo la nueva Ley, dado que no cuenta con el mismo nivel de subsidio que el de las pensiones de BD, sea menor.

Es importante destacar que los sistemas de pensiones contributivos y no contributivos no están conectados entre sí lo que supone un oportunidad desperdiciada para generar mejores incentivos para cotizar en trabajos formales.

En resumen, este mapa de las pensiones de México dibujado a través de los resultados de la ENIGH recuerda la necesidad –urgencia- de discutir las posibles áreas de mejora de los principales pilares del andamiaje pensionarios del país.

Versión PDF

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(1) Los datos de este blog provienen de una encuesta en hogares realizada a partir de una muestra representativa de la población, por lo que tienen un margen de error y no corresponden a las cifras oficiales reportadas por los institutos de seguridad social y secretarias de estado.
(2) Bolg "¿Por qué crece el gasto en pensiones?"
(3) El diseño muestral de la ENIGH permite generalizar los resultados a toda la población de México.
(4) Se consideró tener cobertura cuando el encuestado reporta tener ingresos por jubilaciones y pensiones contributivas y/o ingresos por programas de adultos mayores (pensiones no contributivas).
(5) La diferencia obedece a que algunas entidades del país ofrecen un apoyo parecido al 65+.
(6) Los ingresos promedio podrían tener un sesgo debido a la dispersión del ingreso.