Introducción 

La tasa de reemplazo (TR) es un indicador de fácil comprensión y cálculo sencillo que permite conocer el monto pensionario a recibir al momento de retiro y si éste es adecuado a las expectativas de cada persona. 

El objetivo de esta nota pone énfasis en los principales elementos que determinan la TR y muestra la sensibilidad del monto pensionario a cada uno de los parámetros que lo determinan. 

¿A qué se refiere el concepto de la TR? 

El concepto de tasa de reemplazo hace referencia a la relación entre el nivel de la pensión y cierto nivel de ingresos (por ejemplo el último salario) (1). Es decir, es el porcentaje que representa la pensión sobre el ingreso percibido por el trabajador. 

La aproximación utilizada habitualmente para calcular la TR es comparar los salarios cotizables previos a la jubilación con los montos de pensión disponibles tras el retiro. 

En general, la TR se define como: 

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Es decir, la TR se expresa como un porcentaje que representa a cuanto corresponde la pensión recibida del salario percibido como trabajador activo. Por ejemplo, si el último salario percibido por un trabajador antes del retiro es de 10,000 pesos mensuales y su pensión mensual que comienza a recibir es de 6,000 pesos, entonces su TR será de 60 por ciento. 

¿Qué es una TR adecuada? 

Sobre esta pregunta no existe una respuesta única y universal. El sentido común indicaría que la TR ideal es del 100 por ciento, es decir, que la pensión sea idéntica al salario percibido. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la composición de la canasta de consumo de las personas se modifica al momento de la jubilación, ya que las necesidades cambian. Si bien en el retiro, por ejemplo, tenderán a incrementarse los gastos médicos curativos y preventivos, hay otros gastos que disminuirán y hasta desaparecerán, tales como el transporte, gastos en vestimenta, educación de los hijos, gastos en hipoteca de vivienda, etc. Es por ello que internacionalmente las recomendaciones de una TR adecuada fluctúan entre un 50 a 70 por ciento.(2)

¿Qué determina el valor de la TR? 

El valor de la TR depende de múltiples factores: económicos, socio-demográficos y programáticos, es decir, los relativos al diseño, organización financiera y régimen de los sistemas de pensiones. La interacción de esos factores puede generar resultados distintos obteniéndose diferentes escenarios de TR. 

Los principales determinantes de las tasas de reemplazo pueden clasificarse en dos grandes categorías: 

  • Factores exógenos al sistema de pensiones: comprende los factores que NO están ligados al “desempeño” del sistema de pensiones, sino que depende de otros factores ajenos al mismo. Estos factores, por lo general, pueden modificarse a través de decisiones de políticas públicas y/o legales. Incluyen el monto de las aportaciones obligatorias; la densidad de cotización del trabajador que depende de la estructura del mercado laboral; la edad de retiro; los años de carrera laboral y la evolución salarial de los trabajadores
     
  • Factores endógenos al sistema de pensiones: comprende los factores que están directamente ligados al “desempeño” del sistema de pensiones tales como los rendimientos que se generan en el sistema (3), las comisiones que cobran los fondos de pensión y la promoción del ahorro voluntario (4).


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(1) A pesar de que la TR es una medida estándar y ampliamente utilizada en todo el mundo, no existe consenso sobre qué periodicidad y que concepto debe utilizarse para el denominador. Diversos organismos internacionales han estudiado el tema. Por ejemplo, el Banco Mundial señala al respecto que la TR hace referencia al valor de la pensión como proporción del salario del trabajador durante un período base, tal como los promedios del último año o el de los cinco últimos años anteriores al retiro, o bien el salario promedio durante toda la vida laboral. El mismo organismo internacional señala que también puede definirse la pensión promedio de un grupo de pensionados como proporción del salario promedio que obtuvo este grupo, siendo éste por ejemplo un conjunto de pensionados del mismo grupo de edad nacidos en el mismo año (lo que técnicamente se conoce como “cohortes”). 
La OCDE por su parte recomienda utilizar un concepto de TR bruta que se define como la pensión bruta dividida entre el salario antes del retiro. Otra opción es utilizar una TR neta similar a la TR bruta, pero que no considera los impuestos al ingreso, ni las contribuciones a la seguridad social de los trabajadores y pensionados. Este organismo se encuentra realizando un estudio comparativo de cuál debe ser el ingreso objetivo para definir la TR. 

(2) Por ejemplo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la OCDE (refiriéndose a los países de Europa Central) reconoce el 50 por ciento como un TR adecuada. La OCDE, para todos los países recomienda una TR del 70 por ciento considerando todos los pilares pensionarios (pensión universal más pensiones del IMSS, ISSSTE u otros esquemas de seguridad social, más pensiones de planes privados de pensiones ocupacionales y pensiones complementarias producto de ahorro voluntario). 

(3) Los rendimientos que se generan en un sistema de pensiones están también ligados a la evolución de los mercados financieros nacionales e internacionales. 

(4) El ahorro voluntario también depende de factores exógenos al sistema de pensiones como son el marco fiscal del ahorro de largo plazo y las condiciones mismas de la economía familiar.

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