Bajo el título Movilidad y formalidad laboral en México” la investigación refiere a la dinámica laboral en la que están inmersos los ahorradores del sistema de pensiones. La dinámica laboral del país está relacionada con dos grandes retos del Sistema de Pensiones: la cobertura y la densidad de cotización, ya que los beneficios de los esquemas previsionales contributivos dependen, en buena medida, de la historia laboral de cada individuo, en específico, del tiempo que se labora en la formalidad y de las aportaciones que se realizan al Sistema.

El estudio analiza, mediante un análisis estadístico, la permanencia y movilidad (intermitencia) laboral de corto plazo (5 trimestres) de los trabajadores en México entre las categorías de: a) empleo formal, b) empleo informal, c) desocupación y d) población no económicamente activa (PNEA); asimismo, utilizando un modelo probit se identifican las características relacionadas con ser trabajador formal. En ambos casos se utilizan datos panel de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre de 2005 al primer trimestre de 2016.

Entre los principales hallazgos del estudio destacan:

  • Aproximadamente 2 de cada 10 trabajadores formales abandona esta categoría apenas después de 5 trimestres, aunque su destino difiere por género: mientras las mujeres transitan principalmente a la informalidad y a la población no económicamente activa (PNEA), los hombres lo hacen generalmente a la informalidad.
  • La permanencia de corto plazo (5 trimestres) en la formalidad es mayor para las personas de salario alto, edad media y con mayor escolaridad.
  • Las salidas de la informalidad difiere por género; aproximadamente, 4 de cada 10 mujeres deja de ser empleada informal después de 5 trimestres, mientras que solo 2 de cada 10 hombres lo hacen. Para el caso de las mujeres, estos tránsitos son en gran medida a la PNEA.
  • Pertenecer a la formalidad en el pasado es la variable con mayor relevancia sobre la probabilidad de ser formal en el futuro. En menor magnitud se encuentran las variables: escolaridad, jefe de hogar, laborar en empresas grandes, entidades con mayor actividad económica y habitar una localidad urbana.
  • Transiciones de formal a informal se asocian a una disminución del ingreso mensual y las horas trabajadas; en contraste, cambios de informal a formal generan un aumento en éstas.
  • Finalmente, la investigación sugiere que existen barreras para situarse en la formalidad y, en muchos casos, para mantenerse en ella.

Por lo tanto, el estudio aporta evidencia empírica que puede servir para diseñar medidas de política pública que incentiven la formalidad e implementar acciones gubernamentales focalizadas a las personas más vulnerables. Sobre este último aspecto cabe destacar que la intermitencia laboral que refiere el presente estudio sugiere que las densidades de cotización de un segmento relevante de ahorradores podría –de mantenerse las tendencias actuales que revela el estudio- resultar insuficientes para cumplir el requisito para adquirir una pensión (ver también documento de trabajo # 3).

Este documento de trabajo se suma a los tres publicados previamente por CONSAR sobre temas primordiales del Sistema de Pensiones:

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