El último “clavo” a esta teoría –-que dominó por décadas el pensamiento económico- ocurrió en octubre del año pasado cuando Richard Thaler, uno de los padres de la “economía del comportamiento”, fue galardonado con el premio Nobel de Economía. En realidad, los seres humanos tomamos decisiones plagadas de sesgos, emociones y problemas de autocontrol. Estas consideraciones psicológicas que marcan nuestras acciones cotidianas alteran nuestras decisiones y provocan distorsiones e inexactitudes que conducen a que éstas puedan tornarse “irracionales”.

La existencia de sesgos cognitivos y de otras barreras socio-culturales dificultan abordar el tema de nuestra vejez y del ahorro para el retiro con la responsabilidad necesaria a fin de procurarnos un mejor futuro. En este blog enumeramos las barreras y los sesgos cognitivos más comunes que influyen en la conducta de los ahorradores en todo el mundo. Para hacerlo, segmentamos en cinco los momentos en los que el ahorrador del SAR debe tomar decisiones asociados a su ahorro y bienestar:

  1. Comenzar a pensar en el retiro
  2. Elegir AFORE
  3. Ahorrar más
  4. Invertir los recursos
  5. El momento del retiro
     

   1. COMENZAR A PENSAR EN EL RETIRO   

La evidencia empírica en prácticamente todo el mundo sugiere que las personas suelen relegar una reflexión seria sobre el retiro hasta muy tarde en su vida productiva.  ¿Por qué?

  • Sesgo hiperbólico o sesgo del momento actual. Los seres humanos preferimos la gratificación inmediata que la gratificación de largo plazo, aunque la segunda pueda tener mayor valor. La planeación para el retiro suele representar una tarea desagradable o difícil, y pensar en ello en ocasiones saca a relucir emociones negativas. La prioridad de atender, vivir y disfrutar el momento inmediato “visible” domina sobre la incertidumbre de lo que se tendrá o pasará en el futuro.
     
  • Sesgo “Efecto avestruz” (Ostrich effect) consiste en negar o evadir los temas que nos resultan desagradables o negativos, lo que nos conduce a la inercia y a la procrastinación (posponer tomar decisiones). La repetición de rutinas, las zonas de confort e incluso la resistencia al cambio son comportamientos comunes que bloquean nuestra toma de decisiones para el retiro. Acompañando a este sesgo, está el Sesgo de Auto-justificación, que nos permite desentendernos de cualquier conducta que nos resulte incómoda y justificarla. Así, la culpa nunca es nuestra. Justificamos la desidia de ahorrar por los problemas que creemos fuera de nuestro control.
     
  • El Sesgo de “exceso de confianza” consiste en sobrevalorar nuestra capacidad intuitiva para razonar y hacer predicciones. La sobre-confianza nos lleva a asumir que tenemos más conocimiento o información que el resto y que por ello tomaremos mejores decisiones. En materia financiera, asumimos por ejemplo que no requerimos tanto ahorro para el retiro pues seremos capaces de generar un ingreso propio al momento del retiro y/o tendemos a posponer la decisión de comenzar a ahorrar para el retiro asumiendo que en el futuro podremos “ponernos al corriente”.
     
  • No hay indicadores visibles que hagan considerar el retiro. A diario recibimos mensajes o estímulos de todo tipo que nos recuerdan atender los asuntos del presente: pagar la renta, la tarjeta de crédito, renovar el seguro del coche. Sin embargo, cuando se trata de pensar en nuestros planes para el retiro, son muy pocos los recordatorios.
     
  • La incertidumbre del futuro desalienta la acción. Pensar en el retiro puede generar sentimientos de incomodidad e incertidumbre que provocan que pospongamos y no emprendamos las acciones necesarias de ahorro. Si sentimos que no tenemos suficiente dinero para ahorrar, si nos agobia el número y la complejidad de las decisiones, o si creemos que el ahorro de una pequeña cantidad no tiene importancia, nos podemos sentir paralizados y evitaremos por completo pensar en el retiro.

   2. PARA ELEGIR AFORE   

Existen 10 AFORE en el sistema de pensiones de México. En principio, uno supondría que los ahorradores elegirían administradora basados en el desempeño (rendimiento), costo (comisiones) y calidad (servicios) de las AFORE. Sin embargo, todavía hoy 4 de 10 ahorradores optan por una AFORE de menor rendimiento neto. ¿Por qué?

Sesgos

  • En el Sesgo conservador (Status Quo bias), la inercia y la procrastinación se mezclan para motivar que nos aferremos a estereotipos y conocimientos previos. No importa tanto si la AFORE ofrece buenos rendimientos o no, es más cara o brinda mejores o peores servicios, nuestra mente nos ancla en la opción que requiere menor esfuerzo.  
     
  • El Sesgo de autoridad (Authority bias) nos hace creer ciegamente la información que proviene de una fuente de aparente autoridad (en este caso, pueden ser los agentes promotores o el patrón). Por economizar esfuerzo, preferimos aceptar la información que reflexionarla, lo cual también está relacionado con el Sesgo de conformidad, que nos lleva a creer sólo en información que confirma nuestra apreciación previa.
     
  • Heurística de disponibilidad (availability heuristic) es un atajo mental que nos motiva a tomar ejemplos que vienen a la mente de manera inmediata cuando una persona está evaluando un tema, concepto o decisión. En lugar de analizar con cuidado la información -las diferencias que existen entre las AFORE-, muchos ahorradores suelen tomar el “atajo” de optar por una administradora de la cual han escuchado “algo”.
     
  • Las AFORE son poco consideradas en las opciones “cercanas” de ahorro. La labor que las AFORE desempeñan para informar y recordar a los titulares de las cuentas que son una opción valiosa, es limitado. De hecho, algunos cuentahabientes no conocen siquiera detalles básicos de su AFORE. El Efecto de mera-exposición (Mere-exposure effect) desarrolla preferencias por aquellas cosas que vemos a menudo o que sentimos familiares. El no tener exposición continua, limita la creación de claves de memoria que podrían afectar favorablemente nuestra toma de decisiones a futuro.
     
  • El Efecto ambigüedad (Ambiguity effect) es el rechazo directo de las opciones desconocidas o la evasión de tomar una decisión incierta por falta de información. El hecho de que en el SAR el alta en el sistema ocurra en forma automática por parte del empleador –más no el registro-  induce a que millones de ahorradores desatiendan, ya sea por desconocimiento o por desdén, el paso siguiente de registrarse en una AFORE.

   3. AHORRAR MÁS   

El nivel de ahorro que ingresa a la cuenta individual de los trabajadores mexicanos es una de las más bajas del mundo. Diversos estudios han advertido que, dados los bajos niveles de aportación, la tasa de reemplazo equivaldrá, en promedio, a un nivel cercano al 30% del salario actual de los ahorradores. De ahí la importancia de elevar el nivel de ahorro voluntario. A pesar del crecimiento que se ha observado del ahorro voluntario en los últimos años, éste sigue representando un nivel insuficiente. ¿Por qué no hay más ahorro voluntario?

Sesgos

  • Falta de autocontrol. Ahorrar para el retiro supone sacrificar consumo presente por consumo futuro. La inmensa mayoría de las personas, lamentablemente, no tienen la fuerza de voluntad necesaria para realizar ese sacrificio. La incertidumbre del futuro, desalienta la acción ya que nuestro futuro es desconocido, y pensar en él no siempre es placentero. Entonces el ahorro para el retiro puede percibirse, más como una pérdida en el presente que como una ganancia para nuestro futuro.
  • Aversión a la pérdida. Nuestro miedo de perder liquidez en el presente para posibles emergencias o eventos imprevistos puede impedir que ahorremos en vehículos de largo plazo, aun cuando hacerlo pueda proporcionarnos más dinero en el futuro. Aunque observemos que el ahorro a largo plazo es benéfico, guardar dinero al que no vamos a poder acceder durante décadas puede ser atemorizante.
  • Con el sesgo de inclinación a la negatividad damos más peso a las creencias y hechos negativos que a los positivos. “¿Para que ahorrar si el dinero no me lo terminarán entregando”? “¿para que ahorrar si las perdidas serán más grandes que las ganancias?”
     
  • Sentimiento de acopio demasiado lento. Culturalmente, la sociedad nos empuja a la inmediatez y a la impaciencia. Se nos dificulta entender y valorar un proceso que se forja en el largo plazo, como sería el ahorro en la cuenta AFORE (40 años). No se valora el “ahorro hormiga”, que con el tiempo da resultados importantes.”
  • El Sesgo de Auto-justificación nos permite desentendernos de cualquier conducta que nos resulte incómoda y justificarla. Así, la culpa nunca es nuestra. Justificamos la desidia de ahorrar por problemas que creemos fuera de nuestro control o responsabilidad.

   4. INVERTIR LOS RECURSOS   

Existe otra etapa fundamental dentro del proceso de ahorro para el retiro del SAR que tiene que ver con la inversión.  Los ahorradores “delegan” en las AFORE la tarea de invertir los recursos considerando que son “expertos” en el tema mientras la inmensa mayoría de los ahorradores no lo son. Resultaría imposible –y poco recomendable- que cada ahorrador tomara las decisiones de inversión de su cuenta AFORE. No obstante, en cierto sentido. al momento de elegir AFORE, un ahorrador está eligiendo una estrategia, una tesis de inversión. Existen grandes diferencias en el nivel de rendimiento, diversificación y sofisticación del portafolio de las AFORE y, sin embargo, muchos ahorradores no toman en cuenta esas diferencias a la hora de elegir. Por otra parte, los ahorradores pueden cambiar de SIEFORE buscando un mayor retorno en el tiempo, si bien pocos ahorradores aprovechan esta posibilidad. ¿Por qué? 

Sesgos

  • Sobrecarga de elección (choice overload). Cuando a las personas se les ofrecen muchas alternativas, suelen sentirse confundidos y muchas veces desisten de poner atención a su elección o elegir la opción que les resulte el menor esfuerzo posible (vgr. la opción recomendada por el vendedor, la marca que recuerdan, etc). El mundo de las inversiones es complejo y por tanto los ahorradores suelen poner poca atención a la forma como su AFORE invierte los recursos.
     
  • El Sesgo de “exceso de confianza” consiste en sobrevalorar nuestra capacidad intuitiva para razonar y hacer predicciones. La sobre-confianza nos lleva a asumir que tenemos más conocimiento o información que el resto y que por ello tomaremos mejores decisiones. En materia de inversiones solemos pensar que podríamos gestionar los recursos de mejor manera que una AFORE (¡sobre todo en épocas de minusvalías!) o que seremos capaces de superar el rendimiento de otros.
     
  • Extrapolación. Las personas hacen predicciones del futuro basados en el resultado de pocas observaciones, siendo que éstas suelen ser no representativas. Como resultado, las personas tienden a subestimar el factor de incertidumbre que acompaña al futuro. Por ejemplo, en materia de inversiones, cuando los mercados financieros tienen un buen desempeño, es usual que los inversionistas extrapolen ese buen desempeño. Peor aún, los inversionistas suelen minimizar los riesgos que acompañan toda inversión.
     
  • Aversión a la pérdida. En materia de inversión, la aversión a la pérdida nos hace “sufrir” las pérdidas más que las ganancias, situación que nos torna más conservadores a la hora de invertir y más proclives al “status-quo”. A su vez, la aversión a la perdida nos hace perder perspectiva de los beneficios de la inversión de largo plazo y/o del beneficio del interés compuesto.

   5. PARA LA FASE DE DESACUMULACIÓN   

Si bien el SAR no ha alcanzado aún la etapa del retiro masivo de los ahorradores de la Generación AFORE, a nivel global existe un serio problema de falta de falta de entendimiento –y descrédito- de las rentas vitalicias. Los ahorradores muchas veces desisten de tomar una renta vitalicia y optan por recibir todo su dinero en una sola exhibición ¿Por qué?

Sesgos

  • El Sesgo de “exceso de confianza” hace pensar a muchos ahorradores que es mejor recibir al momento del retiro el ahorro acumulado en toda una vida productiva en una sola exhibición –en lugar de recibir una renta vitalicia- dado que seremos mejores administradores del dinero. La evidencia global al respecto muestra que somos malos administradores y que, con alta probabilidad, agotaremos nuestro ahorro mucho antes de lo que imaginamos.  
     
  • Aversión a la pérdida. Las rentas vitalicias son productos complejos, difíciles de entender para la mayoría de los ahorradores. Al momento de contratar una, el ahorrador entrega la totalidad de sus recursos a una Aseguradora a cambio de una mensualidad de por vida. El problema radica en que las personas, al momento de tener una cantidad relevante de recursos en su cuenta, experimentan un sentimiento de “perdida” al ver transformado el ahorro de toda su vida, en una pequeña mensualidad. Ello a pesar de que las rentas vitalicias tienen la gran virtud de proteger a los ahorradores del riesgo de longevidad, del riesgo mercado y del riesgo inflacionario.
     
  • Sobrecarga de elección (choice overload). Cuando a las personas se les ofrecen muchas y complejas alternativas, suelen sentirse confundidos y muchas veces desisten de poner atención a su elección o elegir la opción que les resulte el menor esfuerzo posible (vgr. la opción recomendada por el vendedor, la marca que recuerdan, etc.). El mundo de las rentas vitalicias es complejo y por tanto los ahorradores suelen poner poca atención a los beneficios y precio de éstas y a las diferencias que existen entre Aseguradoras.
     
  • Con el sesgo de inclinación a la negatividad damos más peso a las creencias y hechos negativos que a los positivos. Diversos estudios han demostrado que las personas subestimamos el tiempo que viviremos, particularmente al momento de cumplir 65 años. Por ello las rentas vitalicias suelen ser vistas con rechazo por muchos ahorradores ya que muchos suponen que “perderán” dinero al entregar la totalidad de los recursos a la Aseguradora a cambio de una mensualidad, que sienten no gozarán.

Conclusión

Modificar los sesgos cognitivos de las personas en torno al concepto de “ahorro para el retiro” exige una amplia gama de acciones dirigidas a vencer los múltiples obstáculos mentales y de comportamiento a los que nos enfrentamos para ahorrar. A continuación, se esbozan algunas posibles soluciones –algunas de ellas ya probadas en México u otros países- para vencer dichas barreras.

Soluciones conductuales y/o operativas

  1. Establecer mecanismos automáticos de ahorro. Establecer un mecanismo automático de ahorro --con una cláusula de “exclusión voluntaria”-- es uno de los hallazgos conductuales más exitosos y recurridos para contrarrestar la apatía o la indecisión, pues en lugar de dar la opción de registrarse por iniciativa, la incorporación es automática y se da la opción a salir de ella, por la cual opta la minoría. Con la posibilidad de “empujarlos” por default a experimentar la iniciativa, la mayoría de los ahorradores probarían e idealmente comprobarían su beneficio. A cambio, los trabajadores tendrían derecho a una contribución proporcional (pari-passu o match) por parte de la empresa en la que trabajan. De igual forma, en caso de enfrentar gastos imprevistos en un momento específico (p. ej., la cuesta de enero), un apoyo e incentivo podría ser un “periodo de pausa” durante el cual las transferencias puedan ser detenidas y reanudadas automáticamente en uno, dos o tres meses, al cabo de librar el imprevisto. Ver: El éxito del enrolamiento automático en la Gran Bretaña: un modelo para México.
     
  2. Visualización del yo futuro. Reducir la distancia percibida entre el presente y el retiro puede motivar a actuar en consecuencia. El ejercicio –probado en algunos países y próximamente disponible a través de AforeMóvil- consiste en visualizar cómo se verá el ahorrador a edades futuras y a través de ello cobrar conciencia de la existencia de nuestro “yo futuro”.
     
  3. Impartir y fomentar la educación financiera desde la infancia. Hoy día la educación financiera es una materia opcional en la educación básica a criterio de cada escuela. El ideal sigue siendo integrar la materia de economía y finanzas en el currículo de la educación formal.
     
  4. Simplificar la información para los ahorradores. Dados todos los sesgos a los que nos enfrentamos a la hora de pensar el retiro, es indispensable que los ahorradores cuenten con información sencilla, breve y digerible.
     
  5. Inscripción atada o en paquete. Para facilitar el registro de los trabajadores que actualmente no han firmado con una AFORE, incluyendo el trabajador independiente, el proceso puede asociarse con otro trámite gubernamental existente, como solicitar una credencial de elector, por ejemplo. Inscribirse a una AFORE como parte de un trámite rutinario o esencial aumentaría la visibilidad y la conversación pública sobre el ahorro para el retiro, lo que ayudaría a establecer la expectativa de la necesidad de ahorrar.
     
  6. Establecer esquemas de inversión de “ciclo de vida”. México cuenta con un esquema diferenciado de SIEFORES que va “guiando” de manera automática a los ahorradores para gradualmente reducir el riesgo de su ahorro. No obstante, el esquema de SIEFORE mexicanas tiene inconvenientes: no ofrece opciones alternativas a los ahorradores, “aterriza” en la SB0 que es una sociedad de inversión de liquidez total y tiene “brincos” abruptos de exposición a ciertos activos lo que limita las opciones de las AFORE. Otros esquemas, particularmente el de Target Date Funds parecieran ser más eficientes, al tiempo de brindar a los ahorradores un camino “default”.
     
  7. Incentivar el registro ligado a un beneficio. Siendo que en términos generales el objetivo de ahorro prioritario es el de poder enfrentar alguna emergencia, el registro a la cuenta AFORE podría ligarse a un seguro para emergencias, con cobertura flexible, acorde a la preferencia del cuentahabiente, y escalable de acuerdo a sus aportaciones obligatorias y/o voluntarias.
     
  8. Ligar la apertura de cuenta por parte del empleador al registro en una AFORE. Atar el trámite de la apertura de la cuenta AFORE por parte del empleador con el registro en una AFORE por parte del empleado, en un plazo determinado. Ello permitiría no dejar el proceso a medias.
     
  9. Digitalización del SAR. Para el creciente número de usuarios de internet y teléfonos inteligentes, la aplicación AforeMóvil ha logrado una robusta plataforma que facilita y permite realizar el registro y diversos trámites de la AFORE sin desplazarse.
     
  10. Usar más defaults. Las opciones por defecto (default option) son utilizadas en el sistema de pensiones de México tanto a la hora de la asignación de cuentas, a la hora de invertir los recursos vía las SIEFORE y al momento del retiro.  Quizá sea tiempo de utilizarlas más agresivamente en otros momentos de la vida productiva del ahorrador: a la hora del registro de la cuenta, al momento del traspaso, al momento de seleccionar una aseguradora para contratar una renta vitalicia y al momento de optar por un retiro por desempleo. 
     
  11. Hacer el ahorro para el retiro automático y sin esfuerzo. Nuestra capacidad de atención es un recurso escaso. Dado que muchas exigencias de la vida diaria compiten por ella, puede resultarnos difícil establecer prioridades y continuar con el ahorro para el retiro, por lo que es fundamental lograr que el ahorro sea lo más fácil posible. Una de las mejores maneras de hacerlo es automatizarlo. Ello es posible con un sistema similar al proceso de aportaciones obligatorias en el cual los titulares de las cuentas puedan vincular sus salarios a sus cuentas AFORE y al instante transferir el porcentaje que ellos determinen como aportación voluntaria. Automatizar la acción de ahorrar remedia la escasez de recordatorios y simplifica a un mínimo el pensamiento y esfuerzo de parte de los titulares de las cuentas. El ahorro obligatorio es en sí un mecanismo de ahorro automático y sin esfuerzo que debe robustecerse.
     
  12. Seguimiento personalizado por parte de las AFORE con planeación y asesoría previsional. Sacando provecho de la acelerada digitalización del SAR, se ha demostrado que los recordatorios personalizados como mensajes de texto por celular, que motivan acciones significativas para alcanzar los objetivos del ahorro, incrementan los índices de ahorro a corto plazo y también podrían ser efectivos para ahorros de largo plazo.
     
  13. Promocionar las herramientas digitales para organizar y dar seguimiento al ahorro para el retiro y/o para un objetivo personal de ahorro a corto plazo. El hábito del ahorro puede volverse más tangible y relevante a nivel personal al introducir metas relevantes y calendarizadas que motiven al ahorrador. En este sentido, fraccionar las cuentas para “etiquetar” ahorros para ciertos objetivos han resultado ser efectivas para incrementar los índices de ahorro a corto plazo. Se puede poner en práctica este conocimiento para que los ahorradores usen sus metas personales y etiqueten apartados o rubros en la Subcuenta de Ahorro Voluntario de AFORE. Por ejemplo, el ahorro para las vacaciones de fin de año, para una renovación en la vivienda, para un festejo familiar especial o para los estudios de los hijos en el caso de la cuenta AFORE Niños.
     
  14. Disminuir el sentimiento de pérdida. El objetivo consiste en mitigar los sentimientos negativos ante la incapacidad de gastar ese dinero en el presente e intensificar los sentimientos positivos asociados con un futuro financiero cómodo. Ahorrar puede parecer gratificante en el presente cuando los depósitos están ligados a beneficios reales, como puntos para premios, descuentos o boletos de una lotería recurrente. Los beneficios de ahorrar para el retiro pueden enfatizarse aún más al enmarcar los depósitos del presente en términos de gastos a futuro. Mostrar a los titulares de las cuentas ejemplos concretos de los artículos o de las experiencias que podrían “comprar” o crear en su futuro, incluyendo cantidades mensuales de gasto, sería más fácil de visualizar y más motivador que simplemente incluir la suma total del dinero que deberían o podrían tener al retirarse.
     
  15. Programas de lealtad. Desarrollar programas de lealtad o de recompensa inmediata (ej. Millas para el retiro), a fin de hacer palpable el resultado del ahorro. Psicológicamente funciona bajo el concepto de “ahorrar gastando”.
     
  16. Hacer que el ahorro para el retiro sea visible y común. Los más de 12,500 puntos de aportación para ahorrar voluntariamente, como las tiendas de conveniencia, papelerías, ferreterías, farmacias y supermercados representan espacios prometedores para incrementar la visibilidad de las acciones de ahorro. No obstante, se requiere más. Promover las aportaciones en un día específico de la semana o del mes disminuiría la naturaleza privada del ahorro, y en su lugar lo haría más visible al público. Ver y oír a otros miembros de la comunidad realizando aportaciones voluntarias puede hacer que los titulares de las cuentas se sientan más inclinados a ahorrar también (peer pressure).
     
  17. Campañas de comunicación sobre propiedad, confianza y seguridad de los recursos. Difundir información constante sobre la individualización de los recursos, la propiedad de éstos y su heredabilidad brindará mayor confianza a los ahorradores de la seguridad de su ahorro.

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