Han sido 18 años de perfeccionamiento gradual del sistema de pensiones a través de diversas reformas legales y regulatorias. Sin embargo, resulta oportuno hacer un alto en el camino y reflexionar sobre los logros que el sistema ha tenido, pero sobre todo pensar en las acciones que faltan para fortalecer nuestro andamiaje pensionario. 

Existen varios estudios que refieren a los retos del sistema de pensiones de una manera integral. Destacan el estudio de Carmen Hoyo et al(Ver estudio), el de Alejandro Villagómez (Ver estudio) y otros libros destacados como el de Berenice Ramírez et al (Ver libro) Pedro Vásquez Colmenares (Ver libro) y Francisco Aguirre (Ver libro), entre otros. 

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro recientemente entregó al H. Congreso de la Unión un amplio diagnóstico del sistema de pensiones a 18 años de su creación (Ver diagnóstico

Sabemos que aproximadamente dentro de más de una década comenzarán a retirarse en forma numerosa los primeros pensionados de la llamada “Generación AFORE”. En ese momento, se materializarán muchos desafíos que desde ahora se vislumbran. Ello, sobre todo, porque sabemos que los cambios demográficos que se avecinan en las próximas décadas en el país, serán de tal envergadura que nos obligarán a explorar múltiples alternativas para enfrentar con éxito los retos que la demografía nos impone. 

Es en ese contexto que, la semana anterior, se presentó el estudio que realizó la OCDE sobre El Sistema de Pensiones de México (Versión español) y (Versión inglés

Se trata de un estudio elaborado por un organismo independiente, de probada reputación, y que por su integralidad, será un insumo de gran valía para la necesaria discusión que el país requiere en materia pensionaria. Las recomendaciones ahí contenidas no son, por supuesto, de carácter vinculante, pero cada una de éstas amerita ser analizada, debatida y, en todo caso, complementada con otras propuestas. 

Estudio OCDE “El Sistema de Pensiones de México” 

El estudio analiza a profundidad el sistema de pensiones mexicano en el marco de las mejores prácticas de la OCDE, y presenta diversas propuestas para mejorarlo y garantizar su funcionamiento en el largo plazo. 

El nuevo sistema, introducido en 1997 (trabajadores del sector privado afiliados al IMSS) y 2007 (trabajadores del sector público afiliados al ISSSTE), de cuentas individuales de Contribución Definida (CD), permitió aumentar la capacidad de la economía mexicana para financiar las pensiones, un logro no menor. Institucionalmente, de acuerdo con las mejores prácticas internacionales de los países de la OCDE, la regulación y supervisión del sistema por parte de la CONSAR ha funcionado correctamente. 

No obstante, el sistema requiere importantes mejoras 

A pesar de esto, el estudio de la OCDE identifica varios aspectos que deben mejorarse. Los principales son:

  • El proceso transitorio del sistema "antiguo" al "nuevo"
  • El nivel de cotizaciones
  • El sistema de protección social a la vejez y
  • La fragmentación del sistema.

El proceso transitorio del sistema antiguo al nuevo debe mejorarse 

Un importante problema que enfrenta el sistema de pensiones mexicano proviene, no del funcionamiento propio del sistema de cuentas individuales de Contribución Definida, sino del proceso transitorio que se estableció al momento de la reforma en 1995 para pasar del sistema antiguo de reparto y Beneficio Definido al nuevo sistema. 

La fórmula de Beneficio Definido del antiguo sistema, proporciona un monto de pensión, dice la OCDE, que no solo no está relacionado directamente con las contribuciones del individuo, sino que es bastante mayor que el monto que los ahorros acumulados permiten cubrir. 

Así pues, un individuo que haya trabajado y contribuido un mes antes de la introducción del nuevo sistema recibirá un monto de pensión bastante mayor que un individuo que ingreso al mercado laboral un mes después, habiendo contribuido lo mismo y con la misma experiencia laboral. Esto, señala la OCDE, podría llevar a un desencanto y desprestigio del nuevo sistema. 

El estudio propone resolver este problema mediante un esquema de pro-rata. Todos los derechos adquiridos por los trabajadores hasta el día de hoy quedarían garantizados y a partir de mañana todos los individuos acumularían pensiones en el nuevo sistema. Así pues, el monto de la pensión de un individuo en el periodo transitorio comprendería un componente basado en los derechos adquiridos bajo la fórmula de Beneficio Definido y otro basado en los activos acumulados en la cuenta individual de Contribución Definida. 

Esto permitiría, de acuerdo a la OCDE, facilitar la convergencia entre el sistema antiguo (generoso y financieramente insostenible) y el nuevo sistema (equilibrado y financieramente sostenible). 

Aumentar las cotizaciones 

Las contribuciones al sistema son bajas para poder garantizar un nivel de ingreso de más del 50% del último salario de los trabajadores. De acuerdo con los cálculos de la OCDE una contribución del 6.5% en el mejor de los casos, para un asalariado medio, podría dar lugar a una tasa de remplazo de solo el 26%. 

El estudio aconseja principalmente aumentar gradualmente la tasa de contribución obligatoria. Este aumento podría ligarse a los aumentos salariales, de tal forma que el trabajador no experimente una reducción en su salario disponible. También podrían establecerse mecanismos de ahorro por default, graduales ofreciendo alternativas de opt-out, y estimulando la participación de los ahorradores con opciones de pari-passu del patrón y/o del gobierno.

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Mejorar el sistema de protección social a la vejez integrándolo y expandiéndolo 

Por otra parte, el estudio propone aumentar el nivel asistencial a la vejez para luchar mejor contra la pobreza. Además, destaca la importancia de mejorar la integración entre el nivel asistencial (pensión para adultos mayores) y la Pensión Mínima Garantizada. 


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También aconseja mejorar la coordinación de la protección mínima a la vejez entre los distintos niveles de gobierno a través de transferencias financieras y mejorando el monitoreo. 

Eliminar la fragmentación del andamiaje pensionario del país 

Asimismo, el estudio recomienda armonizar las reglas de todos los planes de pensiones, con el objetivo de establecer un sistema de pensiones realmente nacional e igual para todos los mexicanos, tanto las reglas entre los planes de pensiones del sector privado y del sector público, como las reglas de los planes de pensiones especiales (gobiernos federales, locales, y universidades entre otros). 

Conclusiones 

Las recomendaciones que hace la OCDE representan una base técnica de gran calidad que puede y debe servir para estimular un diálogo social y político en materia pensionaria y que, eventualmente, contribuya al país a tomar decisiones en el futuro sobre este importante tema. 

Anexo. Principales Recomendaciones

 

I. Mejorar el diseño de los sistemas públicos de pensiones:

  • Mejorar la sostenibilidad financiera al implementar cambios paramétricos como: aumentar las tasas de contribución, incrementar la edad efectiva de retiro y armonizar las condiciones de retiro y garantizar la portabilidad entre los regímenes de pensiones especiales, así como condicionar parte de las transferencias a los gobiernos locales a la sustitución de los esquemas existentes y adoptar un plan nacional de pensiones.
  • Aumentar el nivel de la protección social a adultos mayores y relacionar de una mejor manera los componentes no contributivos con la pensión mínima contributiva (Pensión Mínima Garantizada)

II. Suavizar el periodo de transición y aumentar la cobertura, los niveles de contribución y los periodos de cotización:

  • Incrementar las tasas de contribución, al menos para los trabajadores del sector privado. Dicho incremento puede vincularse a los aumentos en salarios.
  • Por otra parte, implementar un sistema proporcional a partir de hoy para los trabajadores en transición que se puedan retirar bajo la vieja Ley de Beneficio Definido.
  • Considerar la introducción de contribuciones obligatorias para los trabajadores independientes.
  • Mejorar la confianza y comprensión del público a través de alinear mejor las pensiones del sector público con las del sector privado.
  • Mejorar información en los estados de cuenta y campañas de comunicación.

III. Mejorar el diseño de la fase de acumulación:

  • Permitir mayor elección de opciones de inversión, manteniendo la opción de ciclo de vida.
  • Acelerar la tendencia en reducción de comisiones e incrementar la competencia entre las AFORE a través de mejorar los incentivos en los procesos de registro, asignación y traspaso de cuentas individuales. Considerar esquemas de licitación y subasta.

IV. Mejorar el diseño de la fase de pago o desacumulación:

  • Evitar retiro anticipado del ahorro para el retiro.
  • Mejorar el funcionamiento del mercado de rentas vitalicias. Se pueden introducir nuevos productos.
  • Promover la compra de rentas vitalicias como una protección frente al riesgo de longevidad. Se pueden combinar con retiros programados.
  • Cambiar la legislación para que los pensionados no elijan compañías de seguros que ofrezcan la misma protección a un costo mayor en el caso de pensiones por discapacidad y supervivencia.
  • Evaluar costos y beneficios de que los oferentes de rentas vitalicias sean subsidiarias separadas de su casa matriz.
  • Actualizar regularmente las tablas de mortalidad y ver que se utilicen las adecuadas.
  • Tomar en cuenta mejoras futuras en las tablas de mortalidad y en la esperanza de vida, con el fin de mejorar la gestión del riesgo de longevidad.

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