“El Tsunami Demográfico que se avecina” hace referencia al hecho de que la población mundial está experimentando un crecimiento sin precedente en el número y proporción de adultos mayores, lo cual representa una de las transformaciones sociales más significativas del siglo XXI y que tendrá importantes implicaciones en todas las áreas de la vida económica, social, financiera y política de las naciones.

El presente blog toma como referencia el World Population Ageing 2017, documento bianual publicado recientemente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el cual analiza las tendencias demográficas de la población mundial, concluyendo que en las próximas décadas se acelerará considerablemente el proceso de envejecimiento poblacional.

I. Envejecimiento de la población mundial

El envejecimiento de la población, entendido como la relación entre la cantidad de personas adultas mayores y la cantidad de jóvenes, es una consecuencia inevitable de la combinación de dos factores que caracteriza la transición demográfica de todas las naciones: primero, la disminución de la tasa de fecundidad y, segundo, el aumento en la esperanza de vida de la población.

a) En este contexto, la proporción de la población mundial de 60 años o más pasó de 8.5 por ciento en 1980 a 12.7 por ciento en 2017 y se prevé que siga aumentando de manera importante en las próximas décadas, alcanzando 16.4 por ciento en el año 2030 y 21.3 por ciento en 2050 (Gráfica 1).

/cms/uploads/image/file/391373/1.jpg

Europa fue la primera región del mundo en iniciar un proceso de transición demográfica, por lo que cuenta con la población más envejecida del mundo; se proyecta que en el año 2050 el 34 por ciento de su población tendrá 60 años o más, seguida por América del Norte con 28 por ciento. Por otro lado, la población en América Latina y Asia está envejeciendo aceleradamente y se estima que en 2050 la proporción de adultos mayores de 60 años alcanzará 25 y 24 por ciento, respectivamente.

b) Entre 1980 y 2017, el número de personas de 60 años o más aumentó casi el triple a nivel mundial, pasando de 382 millones a 962 millones. Se proyecta que entre 2017 y 2030 crecerá cerca de 46 por ciento, alcanzando 1,400 millones de personas, y para el año 2050 la población de adultos mayores llegará a casi 2,100 millones.

Si bien el fenómeno de envejecimiento poblacional impacta a todas las regiones del mundo, se prevé que Asia y América Latina experimentarán un crecimiento especialmente acelerado en su población de 60 años o más (Gráfica 2).

/cms/uploads/image/file/391372/2.jpg

Vale la pena resaltar que, actualmente, dos de cada tres personas de 60 años y más viven en países en desarrollo y se proyecta que su crecimiento sea mucho más acelerado que en las regiones desarrolladas.

En 1980, las economías avanzadas albergaban al 44 por ciento de las personas mayores del mundo, para 2017 ese porcentaje disminuyó a 32 por ciento y se prevé que en 2050 represente el 21 por ciento. En contraste, en las regiones en desarrollo, el aumento de la población de 60 años y más continúa a un ritmo creciente. El número de personas mayores aumentó de 214 millones en 1980 a 652 millones en 2017 –un incremento de 205 por ciento- y se proyecta que crecerá un 154 por ciento entre 2017 y 2050, alcanzando 1,700 millones. Por lo anterior, se tiene previsto que para 2050 el 80 por ciento de las personas mayores de 60 años vivirá en las regiones menos desarrolladas.

/cms/uploads/image/file/391374/3.jpg

c) En lo que se refiere al aumento en la longevidad a nivel global, la Gráfica 4 muestra que en el quinquenio 1950-1955 la esperanza de vida al nacimiento en el mundo era de 48.5 años para las mujeres y 45.5 para los hombres, mientras que en el periodo 2015-2020 se espera que sea de 74.3 años para las mujeres y 69.7 para los hombres; por su parte, para el quinquenio 2050-2055 las proyecciones muestran que el indicador llegará a 79.9 años para las mujeres y 75.4 para los hombres.

/cms/uploads/image/file/391375/4.jpg

II. Envejecimiento en México

Si bien México aún tiene una población mayoritariamente joven, no es ajeno al proceso de envejecimiento global y su población de adultos mayores hoy está creciendo de manera acelerada pero lo hará aún más rápido a partir del 2030. En 1980, la proporción de personas con 60 años o más en nuestro país era equivalente al 5.5 por ciento y para 2017 había alcanzado 10.1 por ciento. Según las proyecciones de Naciones Unidas, para el año 2050 representará aproximadamente el 24.6 por ciento de la población mexicana.

/cms/uploads/image/file/391376/5.jpg

Visto de otra manera, la población mayor de 65 años pasará de 9.7 millones en 2019 a 30.9 millones de mexicanos en 2050.

/cms/uploads/image/file/391377/6.jpg

Como se comentó anteriormente, México aún tiene una población predominantemente joven. Actualmente, cerca del 50 por ciento de los mexicanos tiene 30 años o menos. No obstante, se prevé que derivado del acelerado proceso de envejecimiento poblacional, hacia el año 2050 la proporción de personas mayores de 60 años estará cerca de superar a la de menores de 30 años.

/cms/uploads/image/file/391378/7.jpg

Otro indicador que da cuenta del intenso proceso de envejecimiento en nuestro país es la edad media de la población. Durante los últimos 30 años del siglo pasado, dicha variable pasó de 21.8 años en 1970 a 26.6 en el año 2000, es decir, se incrementó casi 5 años. Se espera que en ese mismo lapso de tiempo -de 2000 a 2030- la edad promedio aumente más de 10 años, alcanzando 37 años en 2030; y 43 años en 2050.

/cms/uploads/image/file/391379/8.jpg

Otra forma de visualizar el rápido proceso de envejecimiento de la sociedad mexicana se muestra en la Gráfica 9. Mientras que la transición demográfica de Francia ha sido un proceso gradual y pausado –de tres siglos-, la mexicana será veloz y creciente –de 50 años-.

/cms/uploads/image/file/391380/9.jpg

III. Reporte de envejecimiento poblacional y desarrollo sostenible

El departamento de asuntos económicos y sociales de la ONU, publicó también el documento Population ageing and sustainable development 2017, en el cual se analizan temas relacionados con pobreza, protección social, participación en la fuerza de trabajo y equidad de género asociados con el envejecimiento de la población. Dicha publicación cobra especial relevancia debido a que aborda puntualmente el tema pensionario. A continuación se describen los principales mensajes del reporte:

a) Las tasas de pobreza de los adultos mayores varían según los países y las regiones, lo cual refleja diferencias importantes en la cobertura y suficiencia de los sistemas de protección social en la vejez.

Las tasas de pobreza de las personas de mayor edad tienden a reflejar las del total de la población, pero esta relación varía entre países y regiones. En varios países del mundo -especialmente en África subsahariana y Asia- los sistemas de pensiones están poco desarrollados y no pueden proporcionar un ingreso adecuado durante la vejez, por lo que las personas mayores tienen más probabilidades de vivir en la pobreza que las personas más jóvenes. Por el contrario, en países que cuentan con sistemas de pensiones adecuados y con una amplia cobertura -incluyendo varios países de América Latina y la mayoría en Europa- las tasas de pobreza entre los adultos mayores son esencialmente las mismas que la población menor, si no es que más bajas.

Las mujeres suelen tener mayores tasas de pobreza que los hombres durante la vejez en todo el mundo, ello explicado por las desigualdades de ingreso, posibilidades para obtener un trabajo en la formalidad, acceso a la educación, entre otros. Lo anterior se agrava ante la falta de acceso de las mujeres a los beneficios que brinda la seguridad social.

b) A nivel global, prácticamente la mitad de las personas en edad de jubilación no recibe una pensión. En la mayoría de los países desarrollados existen sistemas de pensiones obligatorios, ya sean públicos o privados, que en conjunto logran altos niveles de cobertura. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los índices de cobertura pensionaria en Europa y Norteamérica superaron el 90 por ciento en 2013-2014 (1). Sin embargo, en países menos desarrollados, los sistemas de pensiones cubren una fracción muy pequeña de adultos mayores. Por ejemplo, la cobertura pensionaria en África, Asia y Latinoamérica equivalía a 22, 47 y 56 por ciento, respectivamente.

La cobertura pensionaria suele ser menor para las mujeres, debido a sus menores tasas de participación en el mercado de trabajo y su sobrerrepresentación en el sector informal o en el trabajo no remunerado. En muchos países, la única fuente de ingreso que tienen las mujeres mayores son pensiones por viudez.

De acuerdo con Naciones Unidas, diversos países en desarrollo han implementado esquemas de pensiones no contributivos con la finalidad de aumentar los niveles de cobertura, entre los que podemos encontrar a México, Chile y Bolivia. El documento de la ONU destaca que este tipo de programas representan una importante carga fiscal para los países que los implementan.

c) La disponibilidad y suficiencia de las pensiones están estrechamente relacionadas con la participación de los adultos mayores en la fuerza de trabajo.

A nivel global, en 2015, el 30 por ciento de los hombres y el 15 por ciento de las mujeres de 65 años y más participaba activamente en el mercado de trabajo (2).

En las regiones más desarrolladas -Europa y Norteamérica-, en años recientes, se ha observado un incremento en la tasa de participación laboral de los hombres mayores, lo cual se explica principalmente por diversas políticas implementadas para aumentar la edad legal de jubilación y restricciones legales a la jubilación anticipada.

En lo que se refiere a la tasa de participación de las mujeres mayores en el mercado laboral, se observó un aumento significativo en todas las regiones entre 1990 y 2015, lo que refleja la incorporación del género femenino en actividades productivas.

/cms/uploads/image/file/391381/10.jpg

IV. Conclusiones

Es evidente que el mundo se encuentra en un proceso de transformación demográfica y que su población está envejeciendo aceleradamente. Lo anterior provocará presiones sobre los mercados de trabajo y los sistemas de protección social, que a su vez representan un enorme desafío para los gobiernos, ya que entre otras cosas deberán promover políticas para incrementar la participación de adultos mayores dentro de la fuerza laboral, así como destinar recursos para financiar programas sociales para esa población.

Los sistemas de pensiones no son ajenos a los retos y desequilibrios derivados del cambio demográfico que enfrenta el mundo. Diversos países desarrollados que ya tienen una población envejecida -principalmente en Europa- han tenido que hacer reformas e implementar medidas para elevar la edad de retiro, incrementar las tasas y los periodos mínimos de contribución requeridos para tener derecho a una pensión contributiva.

Por lo antes planteado, es imperativo que economías en desarrollo -como las de Latinoamérica y particularmente México- que enfrentan un proceso sostenido y acelerado de envejecimiento y que, por tanto, cuentan con menos tiempo y menor margen de error para realizar ajustes, establezcan medidas para mitigar el impacto adverso que dicho proceso pudiera tener sobre los sistemas de pensiones ya sea en términos de sostenibilidad financiera, cobertura o suficiencia de las mismas.

_____________________________________________________________
(1) OIT (2014). World Social Protection Report 2014/15: Building economic recovery, inclusive development and social justice. International Labour Office. Suiza.
(2) Información de la base de datos ILOSTAT del OIT, disponible en http://www.ilo.org/ilostat