Las opiniones y recomendaciones de este documento corresponden a la visión de la CONSAR. La CEPAL solamente fue utilizada como fuente estadística.

I. Introducción

Recientemente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) actualizó las proyecciones de población de América Latina (1), incluyendo las estimaciones de la población económica activa (PEA) (2). La nueva información permite analizar la dinámica demográfica esperada en México, particularmente de las personas de 15 años o más.

La conclusión más relevante que surge de las proyecciones de población del país es que se avecina una transformación demográfica sin precedentes en nuestra historia lo que generará desafíos notables para el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR).

II. Nuestra población envejece…

Como se ha comentado previamente, México está experimentando un cambio demográfico importante que se traducirá en un envejecimiento de su población (3). Los datos demográficos recientes confirman lo anterior:

  • Mientras que en 1950 la edad promedio de los habitantes del país era de 18.7 años, para 2015 alcanzó 27.3 años y se espera que en 2050 esta sea de 38.1. (Gráfica 1.A)
  • Por su parte, las población mayor de 60 años pasó de 5.4% en 1950 a 9.6% en 2015 y se espera que en 2050 alcance 23%. (Gráfica 1.B).

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La evolución esperada de la población, según grupos de edad, muestra que los habitantes en edad de laborar (15 a 64 años de edad) mantendrán una elevada proporción, habrá una caída pronunciada de los menores de 15 años y un incremento sin precedentes de la población de 65 años y más (Gráficas 2.A y 2.B).

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La PEA en México crecerá vigorosamente como resultado del dinamismo de la población en edad de trabajar (15-64 años) y del incremento de los adultos mayores en el mercado laboral (Gráficas 3.A y 3.B).

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Esta situación puede leerse desde dos ópticas: por un lado, el potencial productivo de la economía será mayor; por el otro, el país deberá ser capaz de generar suficientes empleos para atender la demanda creciente, incluyendo la de los adultos mayores que deseen o requieran seguir trabajando. 

De acuerdo con la CEPAL, “Desde el punto de vista demográfico…hay factores económicos y sociales que inciden en la decisión del grupo de personas mayores de 65 años de seguir participando en la actividad económica, por ejemplo, el acceso o no a los sistemas de pensiones”.

En el caso de México, uno de los principales retos en materia pensionaria es incrementar su cobertura. Actualmente, 74% de los adultos mayores de 65 años no cuenta con una pensión contributiva (4). Si bien dicho grupo tiene la posibilidad de acceder a una ayuda mensual no contributiva, el monto de ésta es bajo y difícilmente permitiría a las personas retiradas llevar una vida adecuada sin un ingreso adicional en la vejez (5).

Para el caso de un trabajador que decidiera extender su periodo laboral más allá  de los 65 años, los efectos sobre su ahorro en la AFORE serían relevantes. Por ejemplo, postergar la edad para jubilarse de los 65 a los 67 años incrementaría la pensión en 14% (6).

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III. Reto de incorporar a jóvenes…

Otro hallazgo significativo de la CEPAL corresponde a la  marcada disminución en el mercado laboral de los jóvenes de 15 a 19 años. El mismo resultado, pero en menor escala, se observa en edades entre 20 y 24 años (Gráfica 5).

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Desde la óptica del sistema de pensiones de capitalización individual, lo anterior tiene dos implicaciones. Por un lado, incorporarse al mercado laboral desde muy joven tiene la virtud de realizar un mayor número de cotizaciones y obtener las ventajas que ofrece el interés compuesto (capitalización) en un periodo más amplio. Bajo condiciones específicas, cotizar para el retiro desde los 19 años significaría pensiones 60% más altas que hacerlo a partir de los 30 años. (Gráfica 6.A).

Ahora bien, con frecuencia los jóvenes posponen su incorporación a una actividad productiva con el objetivo de alcanzar una mayor educación. Al respecto existe evidencia empírica contundente de la alta correlación entre mayor educación mayores salarios (7); así  para efectos pensionarios, una carrera salarial favorable podría compensar la entrada tardía al mercado laboral. Se estima que la desventaja pensionaria de iniciar a cotizar tardíamente (a los 30 años en lugar de iniciar a los 19) podría ser compensada con un salario 70% más elevado. (Gráfica 6.B).

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IV. …y a las Mujeres

Otro tema a destacar en el estudio de la CEPAL es la proyección de la creciente incorporación de la mujer mexicana en actividades productivas. Mientras en 1980 la población femenina representaba el 26% de la PEA, se proyecta que en 2050 alcance el 47%. (Gráfica 7)

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La mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral representa una buena noticia desde el punto de vista de las pensiones, ya que una proporción mayor estará en mejores condiciones de ahorrar para su futuro. No obstante, las mujeres enfrentan retos muy significativos en materia pensionaria:

  • Las mujeres tienen una esperanza de vida mayor que los hombres. Eso significa que el saldo pensionario de sus cuentas individuales deberá ser suficiente para subsidiar un mayor número de años. (Gráfica 8.A).
  • Las mujeres permanecen menos tiempo en la formalidad y con frecuencia interrumpen sus carreras laborales por embarazo, matrimonio o crianza de los hijos. Ello hace que coticen menos tiempo para sus pensiones (menores densidades de cotización). Dado lo anterior, los saldos acumulados en sus cuentas individuales podrían ser pequeños y podrían tener dificultades para completar el tiempo requerido para tener derecho a una pensión (8) (Gráfica 8.B).
  • Las carreras salariales de las mujeres son más precarias que las de los hombres. Se estima que únicamente por el efecto de obtener salarios más altos, el monto previsional acumulado al retiro de los hombres sería 14% mayor que el de las mujeres. (Gráfica 8.C).

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V. Consideraciones finales

Las tendencias demográficas esbozadas en el documento de la CEPAL vislumbran un escenario lleno de oportunidades para el país, así como de ingentes retos. 

  • En primera instancia, reconocer que el país enfrentará un cambio demográfico sin precedente en su historia por lo que el tema de las pensiones cobrará cada vez mayor relevancia.
  • Segundo,el país deberá ser capaz de generar oportunidades de empleo suficientes para su población en general, pero sin perder de vista que deberá también brindar mejores oportunidades laborales para las personas mayores de 65 años.
  • En materia pensionaria, los desafíos son enormes. Dado que las personas vivirán un mayor número de años y los saldos pensionarios que acumulen deberán ser suficientes para financiar periodos más largos, existe un reto de elevar el ahorro previsional. Ello supone temas como el monto de aportación a la cuenta individual, el monto de ahorro voluntario, las densidades de cotización etc.
  • Por su parte, los jóvenes deberán estar conscientes que posponer su entrada al mercado laboral podría limitar el nivel del saldo acumulado en sus cuentas individuales. Ello podría compensarse con mayor educación y mejores salarios.
  • Las leyes pensionarias deberán recoger los cambios proyectados en la esperanza de vida y en la permanencia de adultos mayores en la PEA.
  • Una mención especial merece el caso de las mujeres. Como se comentó, enfrentan un reto significativo debido a una mayor esperanza de vida y, generalmente, bajas densidad de cotización que las colocan en clara desventaja pensionaria. Es propicio fomentar una amplia discusión en la sociedad para formular políticas públicas que les permita alcanzar pensiones adecuadas en la vejez.

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(1) Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Observatorio Demográfico, 2016 (LC/PUB.2017/3-P), Santiago, 2016. Recuperado de  http://www.cepal.org/en/node/41629
(2) De acuerdo a la CEPAL: “ Se  considera población económicamente activa (PEA) al conjunto de personas de 15 años o más, de uno u otro sexo, que están dispuestas a aportar su trabajo para la producción de bienes y servicios económicos”.
(3) Véase “Envejecimiento: el tsunami demográfico que se avecina” y “El tsunami demográfico que se avecina (II): el Reporte de Envejecimiento de la Población Mundial 2015 de la ONU. En http://www.gob.mx/consar/articulos/envejecimiento-el-tsunami-demografico-que-se-avecina y en http://www.gob.mx/consar/articulos/el-tsunami-demografico-que-se-avecina-ii-el-reporte-de-envejecimiento-de-la-poblacion-mundial-2015-de-la-onu respectivamente.
(4) Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Bases de datos: Sistema de información de Mercados Laborales y Seguridad Social. Recuperado de: http://www.iadb.org/es/bases-de-datos/sims/sistema-de-informacion-de-mercados-laborales-y-seguridad-social,20137.html el 12 de junio de 2017.
(5) Actualmente la ayuda no contributiva (65+) es de 580 pesos mensuales, mientras que la línea de bienestar mínimo urbano es de 1,400 pesos al mes.
(6) Actualmente la Ley del IMSS prevé que los trabajadores puedan pensionarse a partir de los 65 años por vejez o desde los 60 años en el caso de cesantía en edad avanzada.
(7) Evidencia sobre estos puntos se puede encontrar en: Amaral, Ernesto; Potter, Joseph; Hamermesh, Danial y Rios-Nieto, Eduardo (2013), “Age, education, and earnings in the course of Brazilian development: does composition matter?”. Demographic Research Vol. 28. Alemania; y, Elman, Cheryl y O’Rand Angela (2004), “The Race Is to the Swift: Socioeconomic Origins, Adult Education, and Wage Attainment”. American Journal of Sociology. EEUU.
(8) Actualmente la ley del IMSS exige un mínimo de 1,250 semanas de cotización para tener derecho a pensión. Por su parte, el tiempo requerido por el ISSSTE es de 25 años.