Pero un reto destaca, particularmente en América Latina, por encima de los demás: la urgencia de ampliar la cobertura pensionaria.

En un contexto donde la economía global  parece estar inmersa en una transformación tecnológica sin precedente que parece augurar un cambio de paradigma en el mercado de trabajo, el reto de llegar a más personas para que ahorren para su retiro se vuelve un fenómeno global aún más urgente.

La cobertura pensionaria en América Latina alcanza sólo cubre al 40% de los trabajadores, lo que supone que 130 millones de personas no cuentan con protección para la vejez. En México, 57% de la población ocupada trabaja en la informalidad, es decir, no cotiza a un sistema de pensiones. Ello sugiere que muchas personas llegarán a la edad de retiro sin recursos para solventar la vejez de no mejorar este panorama.

En fechas próximas será publicado un importante estudio que refiere al enorme reto de la cobertura pensionaria en América Latina. Este estudio fue comisionado por la Asociación Internacional de Organismos de Supervisión de Fondos de Pensiones (AIOS) y contó con la colaboración de la Red de Pensiones en América Latina y el Caribe (Red PLAC)(2). El objetivo del estudio fue analizar las causas de la baja cobertura pensionaria en los países miembros de AIOS, así como realizar recomendaciones de fácil implementación en el corto y mediano plazo, utilizando, entre otras medidas, las ciencias del comportamiento.

Los principales resultados para México indican que: i) solo 30.9% de la población económicamente activa cotiza a los sistemas de pensiones; ii) casi ningún trabajador independiente aporta voluntariamente al SAR; iii) los trabajadores de bajos ingresos no ahorran para el retiro ni de manera obligatoria, ni voluntaria; iv) el ahorro para el retiro se ve como algo muy lejano que no es prioritario; v) existe todavía desconocimiento del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR); y las ciencias del comportamiento pueden ayudar a solucionar los problemas de cobertura en México.

Cobertura pensionaria en América Latina

La cobertura pensionaria es un indicador complejo de medir, debido a que existen diversas fuentes de información y existen todavía muchos esquemas de pensiones con información poco transparente (planes de pensiones en universidades, estados y municipios). Es por ello que la recopilación de estadísticas elaborada en este estudio tiene un gran valor, ya que permite realizar un comparativo en los países miembros de AIOS.

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La cobertura activa en México es de 30.9% de la población económicamente activa. Con respecto a la cobertura “pasiva”, el 73.1% de las personas de 65 años y más recibe una pensión. La cobertura pensionaria pasiva en México se ha incrementado en los últimos años debido a programas no contributivos dirigidos a la población adulta mayor, como el programa federal 65 y más. Aunque estos programas han permitido elevar la cobertura, debe tenerse en cuenta que son limitados en monto y no representan una solución estructural al problema del bajo nivel de cobertura pensionaria.

Se destaca que países como Chile y Uruguay dan cobertura a la mayor parte de su población, con un porcentaje de pensionados con respecto a la población de 65 años y más de 90.6 y 86.8 por ciento respectivamente. Ello es gracias a que sus sistemas de pensiones están integrados, es decir, que las pensiones antipobreza, los sistemas obligatorios de cotización para el retiro y los planes voluntarios de pensiones se encuentran conectados lo que genera eficiencias, permite focalizar mejor los recursos a los segmentos más vulnerables y genera incentivos para la formalidad.

Causas de la baja cobertura pensionaria

La baja cobertura en América Latina se debe tanto a factores exógenos y endógenos al sistema de pensiones:

Factores externos:

  • Grado de informalidad de la fuerza de trabajo. América Latina se caracteriza por una informalidad alta. Muchos trabajadores no forman parte de la seguridad social y/o observan una alta intermitencia entre el mercado laboral formal e informal por lo que tendrán bajas posibilidades de recibir una pensión en la vejez.
  • Baja cultura previsional y del ahorro. Las personas solemos tener sesgos de comportamiento que interfieren a la hora de decidir ahorrar para el retiro laboral (6). El estudio identificó tres sesgos del comportamiento que interfieren con el ahorro para el retiro.
    • La aversión a las pérdidas. Existe una sensación de que se recibe poco por realizar ahorro para el retiro.
    • El autocontrol. Falta de fuerza de voluntad para sacrificar consumo presente por consumo futuro y ver lejano el momento del retiro.
    • La inercia. Solemos posponer decisiones fundamentales por la fuerza de la inercia. El corto plazo obstaculiza nuestra visión del largo plazo.

Factores internos:

  • Diseño del sistema de pensiones. Los sistemas de pensiones, desde su creación en Alemania a finales del siglo XIX, fueron creados para trabajadores asalariados formales siendo que muchos trabajadores latinoamericanos no laboran en esa condición.
  • Limitada capacidad para adaptarse al mercado laboral. En las últimas décadas fueron surgiendo nuevas modalidades de empleo que no se ajustan al tradicional esquema de contribución de los sistemas de pensiones. Los trabajadores independientes no son parte de la seguridad social.
  • Falta de vinculación entre pensiones contributivas y no contributivas. La creación de pensiones asistenciales o antipobreza puede desincentivar el ahorro para el retiro si no están integradas con los sistemas de pensiones que requieren la cotización del trabajador.
  • Cumplimiento de obligaciones patronales. Evasión del pago de cotizaciones por parte de patrones y empleados, trabajadores asalariados sin prestaciones laborales y morosidad de patrones.

¿Qué piensan los mexicanos que no cotizan al sistema de pensiones?

El estudio realizó una serie de entrevistas a diversos grupos de la población trabajadora que no cotiza a los sistemas de pensiones. Para México, las entrevistas se hicieron en la Ciudad de México, participando trabajadores independientes y trabajadores asalariados informales de diversas edades.

El objetivo de las sesiones grupales fue  obtener información relevante sobre los motivos para no cotizar a los sistemas de pensiones. El estudio destaca lo siguiente:

En general, los entrevistados dijeron que no aportan por motivos económicos, ya que tienen muchos gastos y prefieren dedicar lo que les sobra a sus hijos, a la educación o a una casa. La mayoría comparte una visión de corto plazo y la falta de cultura financiera. Entre los jóvenes desataca la desinformación.

Las razones  particulares que los entrevistados mencionaron para no cotizar son diversas pero se pueden englobar en dos causas principales para la no cotización: desconfianza y desinformación.

En opinión de los entrevistados, muchas empresas mantienen a sus trabajadores en la informalidad por ahorrar costos y los trámites y procesos para formalizarse son considerados complejos y tediosos.

Gran parte de los trabajadores por cuenta propia no cotiza porque el patrón no quiere y hay la percepción de que las pensiones que se pagan son bajas. Muchos afirmaron que no es atractivo cotizar formalmente comparado con la inversión en bienes inmuebles.

Recomendaciones del estudio

Algunas de las recomendaciones que se derivan del estudio son las siguientes

Los encuestados perciben el “auto-enrolamiento” o “descuentos automáticos” como una buena opción para atraerlos a ahorrar, siempre que se tenga una comunicación inmediata de lo aportado, lo acumulado y lo ganado (7). Igualmente, ofrecer un pari-passu o matching contribution genera mayor entusiasmo para ahorrar. Los trabajadores estarían dispuestos a aportar, si el patrón y/o el gobierno ofrecen un incentivo para hacerlo.

Adicionalmente, se plantean las siguientes alternativas:

  • Micro-campañas informativas
  • Incentivos de bajo costo
  • Afiliación automática
  • Uso de tecnología
  • Facilitar la toma de decisiones
  • Otras medidas

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La CONSAR ha estado trabajando en varias de las recomendaciones que se señalan en el estudio desde hace varios años (8). El resultado se observa, por ejemplo, en el incremento de ahorro voluntario que se registra en el SAR. No obstante, y a pesar de los resultados iniciales alentadores en cuanto al ahorro voluntario, el reto de la cobertura sigue pendiente. Los resultados y recomendaciones del estudio deber ser utilizados para elevar la discusión de las mejoras que requiere nuestro sistema de pensiones.

Versión PDF

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(1) Este blog presenta los resultados principales del “Estudio de cobertura en pensiones de los trabajadores independientes y asalariados informales en los países AIOS” de próxima publicación
(2) Red PLAC fue creada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2015 con el objetivo de acompañar los esfuerzos de los países de la región para mejorar la capacidad institucional y técnica de sus entidades de pensiones.
(3) Las cifras presentadas fueron estimadas mediante encuestas en hogares correspondientes a cada país.
(4) Cobertura activa: Número de trabajadores que se encuentran contribuyendo a un sistema de pensiones entre la población en edad de trabajar.
(5) Para más información véase: https://www.gob.mx/consar/articulos/ofrece-el-nuevo-nobel-de-economia-una-posible-ruta-de-reforma-pensionaria-para-mexico?idiom=es
(6) Cobertura pasiva: Número de personas que reciben una pensión –asociada el retiro laboral- entre la población total de determinada edad
(7) Para más información véase: https://www.gob.mx/consar/articulos/el-exito-del-enrolamiento-automatico-en-la-gran-bretana-un-modelo-para-mexico?idiom=es
(8) Para más información véase: https://www.gob.mx/consar/articulos/las-25-acciones-y-herramientas-de-educacion-financiera-de-la-consar?idiom=es