No obstante, muchos trabajadores, por falta de información o desconocimiento, suelen no “elegir” de inmediato alguna de las 11 Administradoras que existen en el mercado.

Es por ello que de conformidad con lo establecido en la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro, y con el fin de velar por los intereses de los trabajadores, la CONSAR le “elige” temporalmente una AFORE de mejor rendimiento neto. Este proceso se realiza una vez al año.

A diciembre de 2016, del universo total de 56.8 millones de cuentas individuales en el SAR, 18.7 millones pertenecían a trabajadores que no han elegido AFORE(1).  

A su vez, las cuentas inactivas son transferidas a una Prestadora de Servicios (2) para su administración y los recursos son depositados en una cuenta concentradora en Banco de México.

Después de  haber transcurrido dos años de la asignación, las cuentas que aún no han sido registradas en alguna AFORE, son asignadas nuevamente a una de las 4 Administradoras que hayan otorgado los mayores rendimientos. A este proceso se le conoce como reasignación.

El mecanismo de asignación comenzó en 2001, mientras que el primer proceso de la reasignación se dio en 2012. En 2015 se realizaron modificaciones al proceso para fortalecer los criterios de redistribución de cuentas, mismas que entraron en vigor en 2016 (3).

Para llevar a cabo el mecanismo de Asignación y Reasignación, la CONSAR determina cuáles son las AFORE elegibles para recibir las cuentas a asignar de acuerdo con los rendimientos netos observados acorde al Indicador de Rendimiento Neto. Posteriormente, se establece el mecanismo de proporcionalidad con el cuál se determina cómo se distribuirán las cuentas entre las AFORE que tuvieron mejor desempeño. Éste considera el número de cuentas individuales que las AFORE hayan registrado, así como la comisión que cobren y el ahorro voluntario captado.

De acuerdo con un análisis de CONSAR sobre la eficiencia del mecanismo de Asignación y Reasignación, se encontró que este mecanismo, a diferencia de un mecanismo de Asignación por comisión como el que prevalecía en 2003 o incluso aleatorio, permite que las cuentas no registradas obtengan una mayor rentabilidad en sus ahorros, lo que repercutirá favorablemente en su pensión final.

Los resultados muestran que permanecer en una AFORE de bajos rendimientos netos, puede ser muy costoso para el trabajador (4), si bien permanecer en Prestadora de Servicios resulta todavía peor opción. De ahí la importancia que los trabajadores elijan la AFORE que desean para invertir sus recursos para su vejez. Por ejemplo, en dicho análisis, se estimó que la diferencia entre ser asignado a las AFORE que otorgaron mayores rendimientos y aquellas que otorgaron los menores, resulta hasta de una diferencia de 35.63% en el saldo de la cuenta individual, mientras que en el caso de haber permanecido en Prestadora de Servicios es de hasta 55.7%. Esto implica que derivado del mecanismo de asignación y reasignación actual, que busca premiar a las AFORE de mayor rendimiento neto de largo plazo, los recursos de los trabajadores no registrados están creciendo más rápido, lo que capitaliza el ahorro pensionario de una gran parte de los trabajadores en el SAR.

A continuación, se muestra dicho resultado al observar los rendimientos obtenidos en el periodo de enero 2011 a diciembre 2016 por la AFORE de menor rendimiento y la de mayor rendimiento para cada SIEFORE (SB).

  • Para la SB1, un trabajador que inició con un ahorro de 100 pesos el 1 de enero de 2011, y que fue asignado bajo los criterios antes mencionados, tendría hoy en su cuenta $152.90 pesos. En contraste, ese mismo trabajador de haber seleccionado una de las AFORE de peores rendimientos en el periodo, tendría un saldo final de $136.48.
     
  • Para la SB2, el diferencial fue aún más alto, ya que una cuenta con un saldo inicial de $100 hubiera terminado con $137.27 de haber sido asignada en la AFORE de peores rendimientos y de $161.92 de haber sido asignada en la AFORE de mejores rendimientos, de acuerdo con los criterios actuales de Asignación.

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  • En la SB3, las cuentas que iniciaron con un saldo de $100, terminaron con un saldo de $143.09 y $169.08, respectivamente para las AFORE de peor y mejor rendimiento.
     
  • Para la SB4 una cuenta con un saldo inicial de $100 hubiera terminado con $145.50 de haber sido asignada a la AFORE de peor rendimiento y con un saldo de $180.03 al ser asignada a la AFORE de mayores rendimientos, conforme a las reglas actuales de Asignación.
     
  • Finalmente, en el caso de las cuentas no activas ni registradas que fueron enviadas a Prestadora de Servicios, una cuenta con un saldo inicial de $100 hubiera terminado con un saldo de $118.5, muy por debajo del rendimiento que hubieran obtenido incluso en la AFORE de peores rendimientos (5).

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Por este motivo, el mecanismo de Asignación y Reasignación coloca las cuentas de los trabajadores no registrados entre las 4 AFORE de mejor rendimiento neto anual, mejorando constantemente el ahorro pensionario de los trabajadores. Cabe destacar que este mecanismo es superior a la opción de asignar las cuentas a Prestadora de Servicios, ya que como se observó el rendimiento es mucho menor. Ello debería hacer reflexionar sobre la conveniencia de conservar la figura de Prestadora de Servicios cuya creación, producto de una determinación del Congreso de la Unión en 2009, buscaba “proteger” el ahorro de los trabajadores inactivos otorgándoles un “rendimiento garantizado”.

El proceso de Asignación y Reasignación de cuentas no registradas establecido por la CONSAR protege el ahorro de los trabajadores, de tal forma que las cuentas se asignen a las AFORE más competitivas en rendimientos de largo plazo de la industria.

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(1) Cabe destacar que una cuenta NO registrada en una AFORE supone para el trabajador una desventaja ya que los trabajadores no registrados no puedan beneficiarse de algunos de los servicios que otorgan las AFORE, como por ejemplo, recibir un estado de cuenta y un informe previsional.
(2) La Prestadora de Servicios es la cuenta que concentra a todos aquellos trabajadores que ingresaron al mercado laboral y no han elegido AFORE o asignados a una, u aquellas cuentas asignadas del sistema que durante 6 bimestres consecutivos no han recibido aportaciones. La cuenta concentradora descansa en Banco de México. La creación de esta figura se determinó en la reforma de la LSAR del 2009 con el argumento de que al ofrecer un “rendimiento garantizado” al trabajador, éste estaría más protegido ante eventuales ciclos de volatilidad en los mercados.
(3) Para más información, entra aquí.
(4) Para ello, se obtuvieron los rendimientos de todas las cuentas activas, no registradas partiendo desde la AFORE a la cual se encontraban inscritas a 2010. De ahí, se simuló el mecanismo de asignación y reasignación con las reglas vigentes desde 2016 y se obtuvieron los rendimientos de estas cuentas al final del periodo de medición (2016).
(5) Las cuentas concentradas en Prestadora de Servicios se estimaron con un rendimiento anual de 2.5% real y una comisión sobre saldo de la siguiente manera: 0.30% en el periodo 2010-2011, 0.248% en el periodo 2012-2013, 0.10% en el periodo 2014-2015 y 0.06% durante 2016.