Una duda sistemática que persiste entre los ahorradores en el sistema de pensiones tiene que ver con lo que ocurre con sus recursos acumulados en su cuenta AFORE al momento de cumplir con los requisitos de la jubilación. ¿Se entregarán todos los recursos en efectivo? ¿o cuáles son las modalidades de pensión que tiene el SAR? Este documento busca aportar información al respecto.

1. La necesidad de planear un retiro adecuado

Es común suponer que la jubilación será una etapa de descanso y gozo del tiempo libre, sin embargo, esto solo será posible si se dispone de cierta estabilidad financiera. Para que un pensionado pueda disfrutar de su jubilación, algunos estudios señalan que resulta suficiente contar con una pensión equivalente entre el 50 y 70% del ingreso que se gozaba en la etapa productiva previa al retiro (lo que se conoce como la tasa de remplazo). ¿Por qué? Simplemente porque se reducen ciertos gastos como la manutención de los hijos, el pago de alguna hipoteca o de créditos. En cambio, es importante considerar que los gastos en salud suelen incrementarse.

Cuando un trabajador se afilia a un sistema de pensión suele hacerlo con la expectativa de que, al llegar al momento del retiro, la pensión le permita mantener su calidad de vida. Sin embargo, es indispensable que el trabajador conozca las características del sistema al que está afiliado y entienda qué factores serán los determinantes del monto de su pensión.

En el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) existen diversas formas de mejorar los ingresos durante el retiro, es decir, el monto de la pensión mensual.

  • Acumulando más ahorro en la cuenta individual: lo que se logra de mejor manera si desde los primeros años productivos:
    - se trabaja consistentemente en el sector formal de la economía (i.e. se incrementa el número de aportaciones),
    - se realizan aportaciones voluntarias de forma recurrente (i.e. se incrementa el monto del ahorro previsional), y/o
    - elegir AFORE correctamente, siempre verificando el rendimiento neto
  • Años en el retiro: conforme la expectativa de vida siga aumentando, el esfuerzo de ahorro de las personas deberá ser mayor. Por ejemplo, si un trabajador se retira anticipadamente a los 60 años (como muchos mexicanos lo hacen hoy), estadísticamente se espera que viva 21 años más, por lo que deberá prever que su ahorro previsional alcance para financiar este número de años.

2. La necesidad de planear un retiro adecuado

Es importante destacar que el diseño del sistema de pensiones no termina al momento del retiro del trabajador; es necesario que una vez acumulada cierta cantidad de ahorro, el sistema ofrezca “formas adecuadas” para convertir dichos ahorros en un ingreso predecible.

El problema al que se enfrenta el trabajador en el momento que decide retirarse es ¿cómo administrar el ahorro acumulado, de tal forma que pueda asegurar una estabilidad económica por el resto de su vida?

Si no existiera el factor de incertidumbre del tiempo que será necesario financiar una pensión, la solución a este problema sería muy fácil: habría que dividir los ahorros entre el número de años que vivirá el individuo. El problema es que no existe certeza en lo que pasará hacia adelante:

  • No se sabe cuántos años viviremos. Lo único que se conoce es una aproximación (esperanza de vida) que indica cuántos años en promedio viven las personas de cierta edad, pero en lo individual cada caso es distinto. A la probabilidad de vivir más allá de lo “esperado” se le conoce como “riesgo de longevidad”. Se concibe como un riesgo desde el punto de vista actuarial porque puede ocasionar el agotamiento de los recursos ahorrados al tener que financiar el consumo por un periodo mucho mayor al que se planeó.
  • No existe certeza sobre el nivel de rendimientos que obtendrán los ahorros. El dinero debe invertirse con el fin de obtener un rendimiento, sin embargo, no existe ningún instrumento o proyecto de inversión cuyo rendimiento esté exento a los movimientos en los mercados (volatilidad).
  • No existe seguridad sobre el nivel de inflación que se enfrentará en el futuro. Si se decidiera guardar el dinero “debajo del colchón” (o en una cuenta de cheques que otorgue bajos rendimientos), lo único que se garantizaría sería la pérdida de su poder adquisitivo a través del tiempo, derivado del incremento en los precios de los bienes de consumo (inflación)*. Aunque las condiciones macroeconómicas de México han mejorado de manera notable, dejando atrás los periodos de inflación elevada, en todo el mundo el factor inflación debe considerarse en los factores de riesgo para las pensiones.

3. Modalidades de pago de pensión en México

En México, las leyes de seguridad social contemplan dos modalidades de pago de pensión: la Renta Vitalicia y el Retiro Programado.**

Renta Vitalicia (RV)

Un pensionado que no desee exponerse a los riesgos económicos que subsisten en la etapa del retiro puede adquirir una Renta Vitalicia, que funge como un seguro.

Al adquirir una RV, el trabajador “compra” una pensión mensual vitalicia fija, ajustada anualmente con la inflación. No importa cuántos años viva el jubilado, al adquirir una renta vitalicia, se garantiza el pago de una pensión predeterminada.

En México, las aseguradoras son las que pagan la RV y, por tanto, son quienes absorben el “riesgo de longevidad” a cambio de un cobro (prima), comprometiéndose a asegurar el monto de la pensión durante la vida del pensionado.

A pesar de que la RV puede concebirse como la modalidad ideal para la mayoría de las personas dado la protección vitalicia que ofrece, la evidencia sugiere que existen algunos factores que deben ser considerados por el futuro pensionado:

  • No pueden revertirse, por lo que el ahorrador pierde el control y la liquidez sobre sus recursos. Por tanto, al adquirir una renta vitalicia, el pensionado debe renunciar a la posibilidad de dejar un legado o herencia (en efectivo) a sus descendientes, mantener un fondo disponible para enfrentar contingencias (gastos impredecibles de salud) o aprovechar oportunidades de inversión.
  • Se entrega un monto importante de recursos iniciales a cambio de recibir pequeños flujos periódicos, lo que siempre puede generar cierto rechazo por el ahorrador.
  • Por último, dado que es un contrato de largo plazo con la aseguradora, puede existir cierto temor con la contraparte (riesgo de contraparte) situación que se mitiga con una correcta regulación y supervisión del sector asegurador.***

El Retiro Programado (RP)

En contraste, el Retiro Programado permite que el pensionado mantenga la propiedad de sus recursos, ya que estos permanecen invertidos en la AFORE, a quien le corresponderá pagar la pensión al ahorrador.  La AFORE deberá realizar un cálculo para determinar el monto de la pensión sobre la base del fondo ahorrado y algunas otras variables, recalculando el monto cada año.

El RP puede ofrecer beneficios distintos (complementarios) a la de la RV:

  • Permite posponer la compra de una RV en caso de tener tasas de interés excepcionalmente bajas donde el costo de la Renta Vitalicia sube (annuitization risk), permitiéndole migrar a RV posteriormente.****
  • Al mantener la propiedad de los recursos, permite heredar el remanente, lo que puede resultar una opción adecuada para pensionados cuya esperanza de vida se encuentre disminuida a consecuencia de alguna enfermedad.
  • Permite participar de las ganancias (y de los riesgos) de los mercados financieros ya que los recursos permanecerán invertidos durante la etapa de la jubilación en una Siefore conservadora.*****

A manera de resumen se destacan las principales diferencias entre las dos modalidades de pago de pensión que existen en el SAR:

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Independientemente de la modalidad que seleccione el pensionado, en caso de que éste posea dependientes económicos (se encuentre casado, tenga hijos menores de edad, etc.), la legislación mexicana obliga a adquirir un seguro de sobrevivencia que pagará a su fallecimiento las pensiones de viudez, orfandad o ascendencia que les correspondan a sus beneficiarios.

4. ¿Existen excepciones?

La normativa del SAR contempla dos situaciones en las que el trabajador puede recibir todo o una gran parte de su ahorro previsional en una sola exhibición:

  • Negativa de pensión.- El diseño del sistema considera que el trabajador debe cubrir un mínimo de cotizaciones requeridas (1,250 semanas bajo la LSS-97; 25 años bajo la LISSSTE-07) para poder acceder a una pensión mínima garantizada. En caso de no alcanzar dicho requisito, la totalidad de los recursos de la cuenta AFORE le serán entregados en una sola exhibición.******

    Sin restarle mérito a este criterio de justicia en el sistema, es importante hacer notar que el trabajador que no goza de la protección del esquema de seguridad social formal queda expuesto al llevarse de golpe todo lo ahorrado durante más de 40 años.
  • Excedente por encima de la Pensión Mínima Garantizada.- En este caso, se considera que el trabajador que acumule recursos en su cuenta que le permitan obtener al menos un ingreso determinado, que sea 30% superior a lo que las leyes de seguridad social referencian como Pensión Mínima Garantizada (PMG), el trabajador podrá retirar el remanente de sus recursos acumulados en una sola exhibición.****

    Como ya se mencionó anteriormente, en aras de gozar de un retiro adecuado, sería recomendable que el trabajador se asegurara de adquirir una pensión al menos equivalente al 70% del ingreso que obtenía en su etapa activa.

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    * Una inflación constante de 3%, en línea a la experimentada en México en los últimos años, puede reducir el poder adquisitivo de un salario/pensión (que no se incremente de igual manera) a la mitad, en el transcurso de 15 años.
    **Aplica para los trabajadores que se pensionen por cesantía en edad avanzada o vejez bajo las leyes reformadas del IMSS e ISSSTE: LSS97 y LISSSTE07. Las pensiones de invalidez y vida, así como las de riesgo de trabajo no son sujetas a elección de modalidad.
    *** Una aseguradora es solvente si es capaz de cumplir con las obligaciones derivadas de sus contratos bajo todas las circunstancias razonablemente previsibles, razón por la cual la autoridad (CNSF) les requiere la manutención de reservas por encima de sus obligaciones (márgenes) y la observancia de un régimen de inversión (RI) restrictivo
    .
    **** La Ley le permite transitar de RP a RV en cualquier momento, siempre que la RV contratada sea al menos equivalente a una Pensión Mínima Garantizada (PMG).
    ***** El rendimiento que “ofrecen” las RV es generalmente menor al que podría obtener una AFORE, ocasionado por una regulación más conservadora en el mercado de seguros.
    ****** Cabe señalar que en el sistema de reparto (anterior a la reforma LSS 73), el trabajador que no cumplía con los requisitos de pensión perdía todas sus aportaciones realizadas. En cambio, con el nuevo esquema de ahorro para el retiro se le hace entrega de todo su ahorro (incluyendo la Cuota Social aportada por el Gobierno Federal).

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