Los ecosistemas y comunidades humanas de Norteamérica están empezando a experimentar los impactos del cambio climático. En muchas poblaciones, este fenómeno está afectando las actividades productivas, el suministro de agua y la infraestructura.

Las áreas naturales protegidas (ANP) en buen estado y manejadas eficazmente son una herramienta para hacer frente a estos impactos. En Norteamérica existen más de 13,000 ANP, incluyendo áreas silvestres intactas o reservas de especies silvestres, ANP federales, estatales, territoriales y parques provinciales, así como áreas manejadas por comunidades indígenas. Estos sitios desempeñan un papel importante, ya que ayudan a los ecosistemas, especies y comunidades humanas a adaptarse y atenuar las consecuencias del cambio climático. Las ANP cumplen con seis funciones para hacer frente a este fenómeno:

1. conservar la biodiversidad
2. proteger los servicios ecosistémicos
3. conectar los paisajes terrestres
4. capturar y almacenar el carbono
5. generar conocimiento
6. inspirar a la sociedad

Como administradores del capital natural y cultural del continente, los equipos de manejo de las ANP y áreas silvestres tienen una visión ambiciosa, que incluye impulsar la creación de redes de ANP terrestres y marinas para conectar y restablecer hábitats críticos y permitir la adaptación al cambio climático de los ecosistemas y de las personas. El cumplimiento de esta visión requerirá un nivel de colaboración local, regional y continental sin precedentes. Las instituciones norteamericanas a cargo del manejo de las ANP y áreas silvestres están adoptando medidas para elaborar respuestas coordinadas al cambio climático para lograr esta visión.

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