La cosmovisión de un pueblo.

En la cosmogonía kiliwa es fundamental la dualidad antagónica que en este caso es representada por Metipá y Maikwiak. No obstante, a diferencia de los rianos, en el mito kiliwa una de estas 2 fuerzas era la creadora, mientras que la otra destructora. Metipa, por ejemplo, creo el cielo, el sol, la luna, la tierra, tuvo cuatro hijos y enseñó a los hombres a procrearse y a desarrollar las artes y las artesanías. Maikwiak, por el contrario, era un hacedor de guerras y poseía un poder ilimitado para mover montañas, matar gente, ó hacer lo que quisiera con solo entonar ciertas canciones. 

El mito kiliwa se desarrolla en una geografía real, en la que siempre fueron importantes cuatro montañas, cada una ubicada en un punto cardinal, los kiliwa concebían al cosmos como una gigantesca bóveda sostenida por una estructura de enormes ramas arqueadas y amarradas entre sí, que los hombres podían apreciar como arco iris. Así, para este grupo el cielo era un domo construido de plantas silvestres que habían sido pintadas, de ahí que la estructura y forma de la vivienda tradicional kiliwa es precisamente la de un domo.

La piedra hechicera es uno de los referentes geográficos de la cultura kiliwa. Esta piedra es mujer, y se encuentra a la entrada del asentamiento kiliwa; a ella acuden los indígenas a colocar ofrendas de flores y cigarros.

La medicina tradicional entre los kiliwas.

Se aseguraba que en la actualidad ya habían desaparecido los médicos tradicionales, el conocimiento sobre yerbas curativas solo lo conservan algunos pocos adultos mayores, los cuales no se dedican a curar. Las enseñanzas sobre el uso de las plantas las dan a los que lo necesitan y cuando lo necesitan. Especialmente se enseña este conocimiento a los jóvenes adultos, no exactamente a los niños. Sin embargo, en la mayoría de los pueblos ya no viven, muchos jóvenes adultos, ya que estudian o trabajan en las principales ciudades de baja California o en los Estados Unidos. Los niños aprenden los nombres de las plantas, su localización, algunos datos curiosos, pero no su uso.

En los últimos años el conocimeinto de la medicina tradicional ancestral de los kiliwas es recuperado precisamente por una mujer: Teresa Haros Farlow, una de las últimas hablantes de la lengua kiliwa en el mundo, cuya familia ha realizado unos de los esfuerzos más notables por mantener viva la cultura y la lengua de un pueblo que se niega a la extinción. En el video que acompaña estas notas la comunidad kiliwa comparte con el mundo parte de los saberes que permitieron durante siglos relacionarse con la naturaleza, así como con las bondades y secretos de las plantas de la región.

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