Nuestro país goza del privilegio de estar situado entre dos de los océanos más grandes del planeta, como son el Atlántico y el Pacífico, y en ellos existe una gran riqueza biológica que también pertenece al resto del mundo, por lo que el gobierno mexicano se siente comprometido a proteger estos recursos y lograr su aprovechamiento sustentable.

Con base en esas ideas, México hizo en la Cumbre Mundial del Océano realizada en Quintana Roo en marzo pasado, cuatro recomendaciones públicas mediante las cuales se pretende una mejor gestión de los recursos provenientes del mar.

La primera es la de ser audaces fijando una meta de conservación que sea alcanzable y luego superable, sobre todo en aquellas zonas donde la actividad económica esté restringida u ordenada. En ese sentido, el gobierno mexicano protege el 23 por ciento de sus zonas marítimas.

La segunda recomendación contempla ser comprometidos para lograr un justo equilibrio entre lo que se desea explotar y la necesidad de protegerlo. Un ejemplo de ello es la acuacultura, mediante la cual se logra el aprovechamiento de beneficios económicos de la pesca y se evita la sobreexplotación de recursos.

La tercera a es la de ser decididos a proteger las especies y recuperar sus hábitats naturales, y en este rumbo México hace grandes esfuerzos para proteger a la vaquita marina en el Alto Golfo de California, especie en peligro de extinción.

La cuarta recomendación está encaminada a ser entusiastas, es decir, involucrar a todas las partes para que cooperen en la lucha por mantener la salud de los océanos mediante un equilibrio entre el crecimiento económico, la seguridad alimentaria y la conservación de los ecosistemas.

En dicha cumbre, los países participantes propusieron que la pesca sostenible puede garantizar un rendimiento futuro al aumentar la producción, en tanto que el turismo y la energía renovable son industrias que podrían generar rendimientos de la inversión en conservación.

Con el lema “Limpiemos nuestros océanos”, este año la Organización de las Naciones Unidas hace un llamado para consolidar estrategias que combatan la contaminación por plástico y redactar propuestas dirigidas a la reconstrucción de los océanos.